Teatinos es mucho más que el embalse que almacena buena parte del agua que consume Tunja. En este ecosistema de páramo, cuya lámina de agua puede alcanzar unas 70 hectáreas y que tiene un volumen útil cercano a los 6,5 millones de metros cúbicos, fueron identificadas 88 especies de plantas, aves, insectos, mamíferos, hongos, anfibios y reptiles. Entre ellas aparecen el tigrillo lanudo, la paca de montaña, la rana sabanera y varias especies de orquídeas.
Para los habitantes de Tunja, Teatinos es, ante todo, agua. Es la principal fuente superficial que abastece el acueducto de la ciudad y un enorme depósito natural que, cuando alcanza sus niveles máximos, puede cubrir alrededor de 70 hectáreas y almacenar un volumen útil aproximado de 6,5 millones de metros cúbicos.
Está en una zona de alta montaña del páramo de Rabanal. El río Teatinos nace en el Alto del Santuario, alrededor de los 3.450 metros sobre el nivel del mar, y sus aguas son represadas cerca de los 3.250 metros de altitud para formar el embalse. Pero alrededor de esa enorme reserva de agua hay mucho más.
Una caracterización biológica realizada en la zona de influencia del embalse permitió identificar 88 especies: 48 de plantas, 20 de aves, 12 de insectos, tres de mamíferos, tres de hongos, un anfibio y un reptil.
El trabajo fue realizado entre octubre de 2024 y agosto de 2025 por los biólogos Leonardo Alcántar y José Luis Cómbita, con acompañamiento de la coordinación ambiental de Veolia Aguas de Tunja, como parte del programa Tunja biodiversa.
Y entre todo lo encontrado hay algunos habitantes que llaman especialmente la atención. Uno de ellos es el tigrillo lanudo, un pequeño felino silvestre que cumple una importante función dentro del ecosistema al controlar poblaciones de roedores y otros animales pequeños. También fue registrada la paca de montaña, otro mamífero asociado con zonas que todavía conservan vegetación suficiente para proporcionarle alimento y refugio.
Entre las aves apareció el tororoi rufo, una especie difícil de observar que vive entre la vegetación baja de los bosques de montaña. Su presencia es considerada un indicador favorable sobre el estado del hábitat.
También encontraron una rana sabanera y el lagarto Anolis richteri. La importancia de estos animales va más allá de simplemente aumentar la lista de especies de Teatinos: anfibios y reptiles son particularmente sensibles a cambios en la humedad, la temperatura y las condiciones del agua, razón por la cual son utilizados como indicadores de la salud de los ecosistemas.
Las plantas aportaron la mayor diversidad del inventario, con 48 especies. Entre ellas fueron registradas bromelias, orquídeas de varios géneros y el llamado romero de páramo, una especie propia de estos ecosistemas y sensible a la pérdida y fragmentación de la vegetación.
Las bromelias también dicen mucho sobre el lugar donde crecen. Algunas captan directamente del aire el agua y los nutrientes que necesitan, por lo que su presencia está relacionada con las condiciones de humedad del ecosistema. Algo similar ocurre con determinadas orquídeas, que necesitan ambientes relativamente estables para desarrollarse.
Por eso, el inventario no se limita a establecer cuántas plantas o animales hay alrededor del embalse. La presencia conjunta de aves, anfibios, reptiles, mamíferos y vegetación sensible permite conocer mejor las condiciones ambientales de una zona estratégica para Tunja.
Teatinos, además, hace parte de un sistema ambiental mucho mayor. El páramo de Rabanal se encuentra en la Cordillera Oriental, entre Boyacá y Cundinamarca, y sus zonas altas comprenden sectores de municipios como Samacá y Ventaquemada. Es un territorio fundamental para la regulación y producción de agua de esta parte del departamento.
La caracterización permitirá establecer una línea base, es decir, tener un punto de referencia para comparar en los próximos años si determinadas especies permanecen, aumentan, disminuyen o desaparecen.
Veolia anunció que continuará el seguimiento y que utilizará herramientas de ciencia ciudadana como iNaturalist Colombia y Merlin Bird ID para ampliar los registros.
El inventario deja, además, una manera distinta de mirar a Teatinos. Detrás de los millones de metros cúbicos de agua que allí se almacenan hay un ecosistema vivo: plantas, insectos, aves, ranas, reptiles y mamíferos, incluido el tigrillo, que comparten el mismo territorio del que depende buena parte del abastecimiento de agua de Tunja.











