Boyacá es el segundo productor de papa del país y aporta cerca del 24 % del total nacional. Este viernes, desde las 9:00 de la mañana, productores, compradores y entidades del sector se encontrarán en Tunja en una jornada que tendrá rueda de negocios, venta directa, gastronomía y hasta concursos para encontrar la papa más grande y al más rápido cargando un bulto. Detrás de la fiesta hay un sector del que dependen miles de familias campesinas y que sigue enfrentando el problema de vender buena parte de su producción sin transformación.
La papa, el principal producto agrícola de los boyacenses, estará hoy en la Plaza de Bolívar de Tunja. Pero no solamente para comerla.
Productores, comercializadores y entidades del sector agropecuario se reunirán este viernes 2 de octubre para celebrar la quinta edición del Día Departamental de la Papa.
Hay una cifra que ayuda a entender su importancia: aproximadamente una de cada cuatro papas que se producen en Colombia sale de Boyacá.
El departamento ocupa el segundo lugar nacional, después de Cundinamarca, y actualmente participa con cerca del 24 % de la producción del país, según la información entregada por la Secretaría de Agricultura con motivo de la jornada.
Las cifras históricas de Fedepapa confirman el tamaño del sector: para 2023 registraba 31.025 hectáreas sembradas y una producción de 698.531 toneladas en Boyacá, equivalentes entonces al 27 % del total nacional.
Es decir, no se trata únicamente de un producto asociado a la gastronomía o a la identidad boyacense. Es plata, empleo y sustento para miles de familias del campo.
Por eso, una de las actividades más importantes de este viernes no estará en la tarima.
A las 9:00 de la mañana comenzará una rueda de negocios en la que se busca poner en contacto a productores con posibles compradores y abrir nuevas posibilidades de comercialización.
A esa misma hora comenzará en la Plaza de Bolívar la feria de productos y servicios y las inscripciones para los diferentes concursos.
Desde las 10:00 de la mañana habrá actividades culturales, muestras gastronómicas, exposición de productos y reconocimiento a los papicultores.
También regresarán dos competencias bastante más boyacenses. Una buscará encontrar la papa más grande y otra pondrá a competir a los participantes cargando un bulto de papa en el denominado Turma Running 2026.
La jornada coincide, además, con el Día de la Boyacensidad y hace parte de la programación del Festival Internacional de la Cultura Campesina, FICC.
Pero detrás de los concursos aparece una discusión mucho más seria. Uno de los problemas históricos del sector papero de Boyacá es que buena parte de lo que producen los campesinos continúa vendiéndose como producto fresco, con poco valor agregado y dependiendo de las variaciones del mercado.
La propia cadena productiva departamental reconoce que el negocio está compuesto por productores, acopiadores, comerciantes y una industria dedicada principalmente a hojuelas, papa precocida y otros derivados.
Los precios, además, pueden cambiar considerablemente de una cosecha a otra.
¿Y a cómo está la papa por estos días? El último reporte disponible del Sistema de Información de Precios y Abastecimiento del Sector Agropecuario, SIPSA, correspondiente al jueves primero de octubre, muestra que en el Complejo de Servicios del Sur de Tunja la papa criolla se comercializaba al por mayor a $4.200 el kilo, con una disminución del 6 % frente a la jornada anterior.
Para las otras variedades, que no tienen cotización diaria en Tunja, el último reporte semanal permite hacerse una idea del mercado: la papa superior se movía entre $2.000 y $2.500 el kilo, con un promedio de $2.164; la rubí, entre $1.800 y $1.900, y la única alrededor de $1.800. Son precios mayoristas de referencia y no necesariamente lo que recibe el agricultor en la finca, donde el valor puede ser menor por transporte, intermediación y otros costos.
Fedepapa informó recientemente que entre enero y agosto de 2026 el precio promedio pagado al productor aumentó alrededor de 24 % para las variedades blancas, 41 % para Diacol Capiro y 111 % para papa criolla, frente al mismo periodo de 2025.
Parte de esos incrementos se produce porque la comparación se está haciendo contra un año especialmente malo.
Según Fedepapa, durante 2025 hubo una sobreoferta estacional cercana a 146.000 toneladas, que llevó los precios a niveles excepcionalmente bajos.
Eso muestra uno de los problemas que enfrenta permanentemente el productor: puede tener una buena cosecha y terminar recibiendo poco por ella si demasiada papa llega simultáneamente al mercado.
De ahí la importancia de buscar compradores directos, nuevos mercados y, especialmente, alternativas para transformar el producto.
El peso social del cultivo también es representativo. A escala nacional, la cadena de la papa genera más de 266.000 empleos y sostiene a más de 100.000 familias campesinas, según cifras del sector divulgadas este año.
En Boyacá, la producción se concentra especialmente en las provincias Centro, Sugamuxi, Márquez y Tundama y tiene una característica particular: está fundamentalmente en manos de pequeños agricultores.
Por eso hoy habrá música, gastronomía y concursos en la Plaza de Bolívar, aunque la parte importante puede estar ocurriendo unas cuadras más allá, alrededor de una mesa de negocios.
Porque para los campesinos que la cultivan el problema no es producir papa. El verdadero negocio comienza cuando consiguen venderla bien.











