Agua, movilidad, transporte, servicios públicos y grandes proyectos serían manejados con una visión regional. La propuesta busca convertir a Tunja y sus municipios vecinos en una verdadera ‘ciudad-región’.
Tunja y otros 18 municipios de Boyacá avanzan en uno de los proyectos de integración territorial más ambiciosos de los últimos años: la conformación del Área Metropolitana del Centro de Boyacá (AMCB).
La propuesta no significa que los municipios vayan a desaparecer, ni que Tunja vaya a convertirse en una especie de “alcaldía” de toda la región. Lo que se busca es crear un mecanismo de integración para tomar decisiones y ejecutar proyectos conjuntamente cuando los problemas superan las fronteras de un municipio.
¿De qué sirve que Tunja mejore su movilidad si los municipios vecinos siguen creciendo sin una planificación conjunta? ¿Cómo resolver el abastecimiento de agua si las fuentes hídricas están en un municipio, los usuarios en otro y la infraestructura en un tercero? ¿Cómo organizar el transporte intermunicipal, los residuos, la expansión urbana o los grandes proyectos de infraestructura si cada alcaldía trabaja por separado?
La idea del Área Metropolitana es precisamente dejar de pensar en 19 municipios aislados y comenzar a planificar una sola región.
El proyecto contempla a Tunja como municipio núcleo, junto con Arcabuco, Boyacá, Chíquiza, Chivatá, Ciénega, Cómbita, Cucaita, Motavita, Oicatá, Samacá, Siachoque, Sora, Soracá, Sotaquirá, Toca, Tuta, Ventaquemada y Viracachá. Los 19 municipios suscribieron en abril de 2024 un acuerdo de voluntades para avanzar en la iniciativa.
Es decir, se trata de una región que va mucho más allá del perímetro urbano de Tunja y que involucra municipios de las provincias Centro, Márquez y Ricaurte.
¿Qué es, en términos sencillos, un Área Metropolitana?
Es una forma de asociación entre municipios que tienen relaciones económicas, sociales, ambientales y de movilidad tan estrechas que necesitan planificar conjuntamente determinados asuntos.
No se trata simplemente de hacer reuniones entre alcaldes. La apuesta es construir una institucionalidad y una agenda común para enfrentar problemas que ningún municipio puede resolver completamente por sí solo.
Por eso, entre los asuntos que ya aparecen sobre la mesa están el agua potable, los servicios públicos, la movilidad y el transporte intermunicipal, además de infraestructura y proyectos de desarrollo regional.
La experiencia colombiana muestra que estas figuras permiten coordinar políticas y proyectos de alcance supramunicipal. En el caso del Centro de Boyacá, la propuesta busca que los municipios puedan unir esfuerzos y recursos para resolver problemas comunes y atraer inversión.
El agua podría convertirse en uno de los principales motivos para que la región deje de pensar de manera individual.
El alcalde de Siachoque, Plinio Hernández, resumió uno de los dilemas: su municipio cuenta con recurso hídrico, pero necesita de los demás para garantizar soluciones de agua potable a su población.
“Si no nos unimos nosotros, nunca vamos a hacer cosas importantes en el tema de movilidad y de recursos hídricos”, señaló.
La lógica es sencilla: el agua no conoce límites políticos. Una fuente puede estar en un municipio, la infraestructura en otro y los usuarios en varios más.
Lo mismo ocurre con el transporte, las vías, los residuos y buena parte de las dinámicas económicas.
La propuesta plantea que la integración permitiría impulsar proyectos que resultan difíciles de financiar o ejecutar cuando cada municipio actúa por separado.
Para Tunja, significaría planificar su crecimiento teniendo en cuenta lo que ocurre alrededor de la capital. Para los municipios vecinos, podría representar una oportunidad para participar en proyectos regionales y aprovechar la capacidad institucional y económica de la ciudad núcleo.
El proyecto también plantea posibilidades en materia de agroindustria, infraestructura, movilidad, servicios públicos, gestión del agua, inversión y recuperación de equipamientos.
El coordinador general del proyecto, Jonathan López, sostiene que el área metropolitana debe convertirse en una herramienta para atraer inversión, generar un territorio más equitativo y aumentar la capacidad de respuesta frente a emergencias y proyectos estratégicos.
Este punto es importante: el Área Metropolitana del Centro de Boyacá todavía está en proceso de construcción.
La etapa actual comprende la socialización del diagnóstico territorial y la formulación estratégica. Ahora viene una fase fundamental: escuchar a las comunidades de los 19 municipios.
El propósito es que los ciudadanos conozcan qué significa la propuesta, cuáles serían sus beneficios, cuáles serían sus responsabilidades y qué proyectos deberían tener prioridad.
Más allá del nombre y de la estructura administrativa, el verdadero desafío será demostrar que la integración puede producir resultados concretos.
Porque para un ciudadano de Tuta, Siachoque, Samacá, Soracá o Tunja, el éxito del proyecto no se medirá por cuántas reuniones hagan los alcaldes. Se medirá por algo mucho más sencillo:
¿Habrá mejor agua? ¿Mejor transporte? ¿Menos tiempo en las carreteras? ¿Más inversión? ¿Más empleo? ¿Mejores servicios?
Si el Área Metropolitana logra responder esas preguntas, podría convertirse en una de las grandes apuestas de desarrollo regional de Boyacá.
Si se queda únicamente en acuerdos, reuniones y documentos, será otra iniciativa de integración territorial que no logró pasar del papel.











