“Se tiene que repensar el territorio”: director del Humboldt sobre incendio de Villa de Leyva

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El biólogo Hernando García Martínez, director general del Instituto Humboldt, dice que en los cerros de Villa de Leyva se deberían implementar cortafuegos y acequias con suministro de agua para reducir el riesgo de nuevos incendios. Sobre Iguaque advierte que el daño es mucho más complejo porque se trata de bosques cuya formación tomó cientos y hasta miles de años. Sin embargo, destaca que el ecosistema conserva una “memoria ecológica” que puede favorecer su recuperación.

Apagar completamente el incendio que durante seis días ha afectado a Villa de Leyva y al Santuario de Fauna y Flora de Iguaque será apenas el primer paso. Después vendrá una tarea que podría tomar décadas y, en algunos sectores, cientos de años.

Así lo advierte Hernando García Martínez, director general del Instituto de Investigación de Recursos Biológicos Alexander von Humboldt, quien considera que la magnitud de lo ocurrido obliga a pensar no solamente en la restauración de las áreas afectadas, sino en la forma como está organizado un territorio cada vez más expuesto a los incendios forestales.

“Tenemos que repensar un territorio que está muy expuesto a las dinámicas del fuego”, señala García, biólogo de la Pontificia Universidad Javeriana y magíster en Ecología de la Universidad Autónoma de Barcelona.

El experto hace una primera diferenciación entre las áreas afectadas alrededor de Villa de Leyva y los bosques de Iguaque.

En sectores como el cerro San Marcos, donde comenzó el incendio el sábado pasado, existen coberturas que han sido altamente transformadas y zonas de potreros. Allí la recuperación de la vegetación podría producirse mucho más rápidamente. El problema es que esa misma vegetación podría convertirse nuevamente en combustible si dentro de algunos años se presentan condiciones extremas de sequía.

“La vegetación que se va a recuperar en esas zonas transformadas, en un par de años, si se vuelve a presentar un fenómeno de El Niño como este, probablemente va a volver a disparar la probabilidad de incendios”, explica.

Por eso considera que la Alcaldía de Villa de Leyva, la Gobernación de Boyacá y las demás entidades responsables deberían comenzar desde ahora a trabajar en una nueva ordenación del territorio y en obras y medidas que permitan contener futuras emergencias.

Entre las alternativas menciona aumentar los cortafuegos y establecer acequias que garanticen disponibilidad de agua en sectores estratégicos. “Hay que actuar ahora y repensar ese territorio”, insiste.

La situación cambia cuando se llega a Iguaque. Para el director del Humboldt, allí está una de las mayores preocupaciones ambientales dejadas por el incendio.

“Un bosque no se recupera a la velocidad que se recupera un potrero. Un bosque es una configuración ecológica realmente de miles de años. No estamos hablando de bosques centenarios, estamos hablando de bosques milenarios”, explica.

El fuego afecta una compleja relación entre vegetación, fauna, agua y suelos que tardó cientos de años en construirse. Y, a diferencia de otras zonas del territorio, los incendios no son fenómenos tan recurrentes en los bosques andinos y altoandinos.

Por eso, volver exactamente a las condiciones que existían antes del incendio podría tomar muchísimo tiempo. “La recuperación de esos bosques a la condición actual nos puede tomar centenares de años”, advierte García.

Eso no significa que haya que esperar siglos para comenzar a ver nuevamente vegetación y procesos de restauración. El director del Humboldt señala que existe un factor que juega a favor de Iguaque: su memoria ecológica.

Mientras permanezcan bosques alrededor de las zonas afectadas, la propia naturaleza tendrá herramientas para iniciar la recuperación. Las aves y los mamíferos dispersarán semillas, el agua ayudará a movilizarlas y los sectores de vegetación que sobrevivieron podrán convertirse en puntos desde los cuales comience la regeneración.

“La capacidad de recuperación con esa memoria que tienen esos bosques va a ser mucho más positiva y eficiente porque las aves, el agua y los mamíferos hacen su trabajo y van a empezar a dispersar semillas”, explica.

El desafío será ayudar a ese proceso. García espera que, con restauración y manejo adecuados, en algunas décadas sea posible recuperar buena parte de las coberturas de bosque andino que hoy están siendo afectadas.

Pero regresar a la complejidad ecológica que existía antes del incendio será otra historia. El fuego necesitó apenas unos días para transformar parte de Iguaque.

Recuperar lo perdido tomará décadas y, en algunos sectores, posiblemente generaciones.

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