
Afirmaciones del presidente sobre la presencia de estructuras armadas en la región generaron rechazo de autoridades, líderes y comunidad, que denuncian estigmatización y advierten posibles afectaciones al turismo y la economía local, mientras el Gobierno reconoce que no hay evidencia de presencia permanente de grupos organizados.
Las recientes declaraciones del presidente de la República, Gustavo Petro, en las que aseguró que “grupos con muchas armas, muchísimas armas” estarían entrando al Valle de Tenza, desataron una fuerte polémica en Boyacá y generaron rechazo entre autoridades, líderes y habitantes de la región.
Durante un Consejo de Ministros, el mandatario señaló que esta subregión podría estar siendo utilizada por estructuras ligadas al narcotráfico, incluso mencionando la supuesta existencia de una “Junta del Narcotráfico” y posibles planes delictivos articulados desde el territorio. Estas afirmaciones pusieron bajo sospecha a una zona que históricamente ha sido reconocida por su tranquilidad, vocación agrícola y crecimiento turístico.
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El alcalde de San Luis de Gaceno, Nelzon Garzón Chivita, aseguró que en su municipio no hay presencia de grupos armados ilegales ni actividades relacionadas con el transporte de armas o drogas. Advirtió que este tipo de señalamientos estigmatizan a la región y afectan directamente al turismo, uno de los sectores económicos que más ha crecido en los últimos años.
En la misma línea, el dirigente John Alejandro Roa Gómez rechazó de manera categórica las afirmaciones del presidente, señalando que Boyacá no es tierra de guerra, narcotráfico ni paramilitarismo, sino un territorio construido sobre el trabajo, la cultura y la dignidad de su gente. Añadió que generalizar de esa manera resulta injusto y peligroso, ya que desconoce el esfuerzo de miles de familias que han apostado por la legalidad y el progreso.
El diputado Delmar Roa también se pronunció, afirmando que el Valle de Tenza no es un escenario de guerra, sino un “paraíso natural y humano” construido con esfuerzo y resiliencia. Según indicó, las declaraciones hechas sin sustento público claro generan estigmatización, afectan la imagen del territorio y ponen en riesgo la estabilidad económica de las familias que dependen del turismo y de la confianza de quienes visitan la región.
Desde la ciudadanía también hubo reacciones. Mayerly Ruiz García expresó su indignación frente a lo dicho por el jefe de Estado, destacando el crecimiento turístico del Valle de Tenza y las cualidades de su gente. En su pronunciamiento defendió la identidad del territorio y rechazó lo que calificó como afirmaciones injustas.
No obstante, desde el Gobierno se han dado versiones con matices. El ministro de Defensa, Pedro Sánchez, señaló que en la región no se han detectado cultivos de coca, aunque reconoció la posible existencia de actividades puntuales de procesamiento de droga. Por su parte, fuentes de inteligencia indican que no hay presencia permanente de grupos armados organizados como el ELN, el Clan del Golfo o disidencias, sino redes de delincuencia común que operan de manera temporal.
En medio de este panorama, el presidente Petro también afirmó que en la zona no habría suficiente presencia de la Fuerza Pública y anunció instrucciones para fortalecer la intervención estatal. Sin embargo, estas declaraciones contrastan con la percepción local, donde autoridades y habitantes insisten en que el Valle de Tenza sigue siendo una región segura.
El debate continúa entre la necesidad de reforzar la seguridad y el riesgo de estigmatizar a un territorio que ha apostado por el turismo, la producción agrícola y la estabilidad social. Mientras el Gobierno advierte sobre posibles amenazas, en la región crece la preocupación por el impacto que estas afirmaciones puedan tener en su imagen, economía y desarrollo.










