Paipa se inclina ante el ‘Rebelde del Acordeón’: homenaje a Alfredo Gutiérrez

Foto: Prensa Alfredo Gutiérrez

El 52.º Concurso Nacional de Bandas, que comienza este jueves primero de octubre en Paipa, rendirá homenaje a Alfredo Gutiérrez, uno de los grandes nombres de la música colombiana. A sus 83 años, el tres veces Rey Vallenato llega a la capital turística de Boyacá con una historia que comenzó tocando el acordeón cuando apenas tenía cuatro años y que incluye su paso por Los Corraleros de Majagual, decenas de producciones discográficas y canciones que varias generaciones de colombianos han cantado y bailado.

Antes de convertirse en tres veces Rey Vallenato, de recorrer buena parte del mundo con su acordeón y de grabar una cantidad difícil de contar de canciones, Alfredo Gutiérrez fue un niño que tocaba por las calles. Tenía seis años.

Este jueves primero de octubre, más de siete décadas después, ese niño prodigio del acordeón será uno de los grandes protagonistas del 52.º Concurso Nacional de Bandas de Paipa.

El certamen, organizado por Corbandas y que se extenderá hasta el domingo 4 de octubre, rendirá homenaje a compositores y figuras fundamentales de la música colombiana. Y entre ellos estará Alfredo de Jesús Gutiérrez Vital, el hombre al que Colombia terminó conociendo sencillamente como el Rebelde del Acordeón.

Alfredo Gutiérrez tiene 83 años y detrás suyo hay una de las carreras más extensas y particulares de la música popular colombiana.

Nació el 17 de abril de 1943 en territorio del actual municipio de Los Palmitos, Sucre. La música estaba en su casa. Su padre, Alfredo Enrique Gutiérrez Acosta, era acordeonero y su madre, Dioselina Vital Almanza, tenía especial habilidad para bailar cumbia.

A los cuatro años ya tocaba el acordeón que le había regalado su padre y a los seis comenzó a recorrer poblaciones de la Costa Caribe interpretando canciones. La piña madura y La múcura estaban entre aquellas que tocaba siendo apenas un niño.
Después llegó una historia que parece sacada de una película. Tras una presentación en Bucaramanga, hizo parte de Los Pequeños Vallenatos, agrupación infantil con la que pudo viajar por Colombia y por países como Venezuela, Perú, Bolivia, Panamá y Ecuador.

Cuando dejó el grupo y llegó a Bogotá, volvió a tocar donde podía. Lo hizo incluso en buses y trolebuses y en los alrededores de la Universidad Nacional. Para entonces ya comenzaban a llamarlo el Niño Prodigio del Acordeón.

Luego apareció otro nombre definitivo en su historia: Calixto Ochoa. Ese encuentro ayudaría a llevarlo hasta Discos Fuentes y posteriormente a Los Corraleros de Majagual, una de las agrupaciones más importantes de la música tropical colombiana.

Allí Alfredo Gutiérrez compartió escenario y grabaciones con músicos como Lisandro Meza, Eliseo Herrera, Lucho Argain, César Castro, Calixto Ochoa y Julio Ernesto Estrada, ‘Fruko’.

Era una época extraordinaria para la música tropical colombiana y Gutiérrez estaba metido de lleno en ella.

Después vendría su carrera con agrupaciones propias y como solista. Y llegarían canciones que se convirtieron en éxitos y que todavía hoy aparecen en fiestas, verbenas y celebraciones populares. La banda borracha fue una de ellas.
Pero su nombre quedó también ligado definitivamente al vallenato.

Alfredo Gutiérrez consiguió algo reservado para muy pocos acordeoneros: coronarse tres veces Rey Vallenato en la categoría profesional del Festival de la Leyenda Vallenata de Valledupar.

Ganó en 1974, volvió a hacerlo en 1978 y consiguió su tercera corona en 1986. Desde entonces es también el Tri-Rey Vallenato.

Su trayectoria, sin embargo, desborda el vallenato. Gutiérrez ha interpretado cumbia, porro, paseo, merengue, puya y diferentes ritmos de la música tropical colombiana. Ha sido compositor, arreglista, cantante y, por supuesto, acordeonero.
En su repertorio aparecen títulos como La paloma guarumera, El burro muerto, Ojos indios, La sanjuanera, Rompí tu retrato, El aguardientero, El guayabo, La puya rebelde, Triste arrebol y El tiempo que se va no vuelve, entre muchas otras composiciones e interpretaciones.

Aunque nació en la Costa Caribe, Gutiérrez ha contado que heredó de su padre la afición por el Deportivo Independiente Medellín. En 1981 compuso Viva el DIM el poderoso, canción que terminó convertida en una especie de himno no oficial del equipo antioqueño.

También llegaron los reconocimientos internacionales.

Ha recibido Congos de Oro en el Carnaval de Barranquilla, premios en México y Venezuela y en 2007 fue nominado al Grammy Latino en la categoría Cumbia/Vallenato por El más grande con los grandes.

En 2014 reunió a artistas de distintas generaciones para el álbum Con los que son. Allí participaron, entre otros, Carlos Vives, Peter Manjarrés, Jean Carlos Centeno, Jorge Oñate, Daniel Calderón, Pipe Bueno e Iván Villazón.

Era también una manera de mostrar hasta dónde había llegado aquel niño que recorría las calles con un acordeón.

Ahora el homenaje será en Paipa. El Concurso Nacional de Bandas tiene precisamente entre sus propósitos preservar y reconocer a quienes han construido la música colombiana. Durante cuatro días, más de 30 bandas estarán en la ciudad en una programación que reunirá diferentes expresiones de la tradición musical del país.

Y en medio de esa fiesta habrá espacio para reconocer al Rebelde del Acordeón.

El homenaje tiene además un significado especial dentro de un concurso de bandas. Buena parte de la obra que Alfredo Gutiérrez ayudó a popularizar salió del Caribe, pero hace mucho tiempo dejó de pertenecer exclusivamente a esa región. Sus cumbias, porros, paseos y vallenatos terminaron entrando al repertorio popular de todo el país y muchas de esas músicas también encontraron espacio en las bandas colombianas.

Por eso, durante estos cuatro días, Paipa no solamente será nuevamente la capital de las bandas.

También tendrá oportunidad de decirle gracias a un músico que lleva más de siete décadas haciendo sonar un acordeón.

Alfredo Gutiérrez tiene 83 años. Fue niño prodigio, Corralero de Majagual, compositor, cantante, tres veces Rey Vallenato y protagonista de buena parte de la historia de la música tropical colombiana. Esta semana, el Rebelde del Acordeón llega a Paipa para recibir un homenaje que, más que mirar hacia atrás, permitirá volver a escuchar una obra que todavía sigue sonando.

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