Cielo Rusinque rechazó la invitación de Prisa Media para asistir al encuentro que reunirá cerca de 400 dirigentes y personalidades del país entre el 17 y el 19 de septiembre. Asegura que el evento carece de pluralismo y que los panelistas pertenecen a un mismo sector político. “Es un cóctel en donde se emborrachan para adularse sobre cuál es más intelectual”, dijo a EL DIARIO una persona que ha asistido varias veces al Festival y pidió mantener su nombre en reserva.
Una dura controversia se generó alrededor del Festival de las Ideas 2026, uno de los encuentros de dirigentes políticos, empresarios, académicos, periodistas y líderes de diferentes sectores más reconocidos del país, que se realizará del 17 al 19 de septiembre en el Claustro de San Francisco, en Villa de Leyva.
La magistrada del Consejo Nacional Electoral Cielo Rusinque rechazó públicamente una invitación que le hizo Prisa Media para asistir al evento y cuestionó la composición de sus paneles, al considerar que el encuentro que se presenta como un escenario plural de discusión nacional termina privilegiando las voces de un solo sector político.
La invitación fue enviada por Alejandro Santos Rubino, director de Contenidos de Prisa Media, y señala que el Festival busca reunir a cerca de 400 líderes y tomadores de decisiones de la política, la justicia, la economía, la empresa, la academia, las organizaciones sociales, la Iglesia y otros sectores.
Según la comunicación, el encuentro pretende propiciar “un diálogo franco, plural y constructivo” sobre los principales desafíos y oportunidades de Colombia y se ha convertido en un referente del diálogo del liderazgo público del país. Precisamente ese carácter plural que reivindican sus organizadores es el que puso en duda Rusinque.
“Al revisar la agenda del evento, no puedo más que lamentar que el evento encierre una profunda contradicción”, señaló la magistrada, quien sostuvo que quienes deberían ejercer una posición crítica frente al poder estarían convirtiéndose, a su juicio, en sus “aduladores”.
Rusinque cuestionó especialmente que, según ella, los panelistas invitados pertenezcan solamente a un sector político, mientras representantes de otras corrientes son convocados como asistentes, pero no tienen la misma posibilidad de intervenir en las discusiones.
“Lo más grave es el desconocimiento y la violencia simbólica que se ejerce al invitar como panelistas solamente a un sector político”, afirmó.
La magistrada fue más allá y aseguró que no está dispuesta a participar como “florero” en un escenario que, desde su perspectiva, termina legitimando una determinada visión política del país.
“En lo personal, no me gustan las farsas ni los mercaderes que construyen fachadas de moralidad para aleccionar”, escribió Rusinque, quien también hizo referencia a los “cócteles” y a las “poses de ilustrados demócratas” que, según ella, rodean este tipo de encuentros.
Una persona que ha participado en varias ediciones del Festival y que pidió mantener su nombre en reserva hizo a El DIARIO una descripción todavía más ácida del ambiente que, según su experiencia, se vive allí: “Es un cóctel en donde se emborrachan para adularse sobre cuál es más intelectual”.
La apreciación corresponde a la experiencia y opinión personal de esa fuente y contrasta con la presentación oficial del encuentro, cuyos organizadores aseguran que se trata de un espacio para la conversación, el relacionamiento y el intercambio de ideas entre algunos de los principales líderes del país.
Rusinque cerró su pronunciamiento con una comparación todavía más fuerte. Afirmó que algunos participantes seguirán “como María Antonieta y Luis XVI”, entre “fiestas, banquetes y aburridas conversaciones de cortesanos”, alejados de lo que sucede en el resto de la sociedad.
Y remató proponiendo, de manera irónica, un nombre diferente para el encuentro que comenzará esta semana en Villa de Leyva: “el Festival de las ideas de la derecha y la derecha extrema”.
El cuestionamiento deja planteada una discusión que seguramente acompañará esta sexta edición del Festival: qué tan plural es un encuentro que se presenta como escenario para pensar el futuro de Colombia y hasta qué punto están representadas allí las distintas corrientes políticas e ideológicas del país.











