Gobierno ‘de la vida’ promueve matanza de 80 hipopótamos

Foto | Vía Instituto Alexander von Humboldt

A los descendientes de los hipopótamos traídos por Pablo Escobar en los años 80 les aplicarán la eutanasia, por decisión del Ministerio de Ambiente. El Gobierno nacional destinará 7.200 millones de pesos a las corporaciones con jurisdicción en el Magdalena Medio, incluida Corpoboyacá, para ejecutar la medida, en una decisión que equivale, en la práctica, a imponer el castigo más extremo posible a esta población animal.

Las autoridades ambientales no encontraron alternativas efectivas para controlar la población de hipopótamos, que ha venido creciendo desde que el narcotraficante Pablo Escobar trajo los primeros ejemplares hace más de 40 años.

Un estudio de la Universidad Nacional determinó que en 2022 había 169 ejemplares en la región del Magdalena Medio, y se calcula que, si no se toman medidas, en 2030 esa población podría llegar a los 500.

El crecimiento de estos animales obedece a que no tienen depredadores naturales que regulen su expansión.
El aumento en su número no solo genera riesgos para los habitantes de la región, sino que también afecta la salud de los ecosistemas.

El Ministerio de Ambiente publicó la Resolución 0774, con un plan de manejo basado en estrategias mixtas recomendadas por expertos.

La ministra, Irene Vélez, señaló que el objetivo es aplicar protocolos de eutanasia a más de 80 hipopótamos considerados invasores.

En el manejo de fauna, el hipopótamo es catalogado como especie invasora; sin embargo, algunos expertos sostienen que existen alternativas distintas a la eutanasia, como el control reproductivo, la esterilización quirúrgica —que reduce de forma permanente la reproducción— o la aplicación de anticonceptivos inmunológicos (vacunas que inhiben la fertilidad).

También existen estrategias más sostenibles a largo plazo, aunque requieren continuidad, como el traslado o la reubicación mediante captura y envío a reservas, e incluso acuerdos internacionales para su traslado a otros países.

Todas estas alternativas, sin embargo, implican altos costos, requieren disponibilidad de espacios adecuados y conllevan riesgos durante el transporte.

Por último, existe la posibilidad de implementar barreras físicas y control del hábitat, mediante la instalación de cercas o la delimitación de áreas para evitar su expansión, así como el manejo del entorno para reducir el acceso a alimento o a zonas de reproducción.

Según explicó la ministra Vélez, la población actual de hipopótamos presenta alteraciones genéticas: “Esta población surge de solo cuatro individuos, lo que ha generado endogamia y daños genéticos visibles en algunos ejemplares”.

El Ministerio de Ambiente destinará 7.200 millones de pesos, que se repartirán entre las Corporaciones Autónomas Regionales (CAR) de las zonas donde habitan estos animales.

La intervención arrancará en dos focos de alta concentración: la Isla del Silencio (entre Antioquia y Boyacá, en el Magdalena Medio) y la Hacienda Nápoles.

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