
El 4 de julio de 1819 el Ejercito Libertador que llegó al pueblo de Socha, luego de la terrible travesía por las gélidas cumbre s de Pisba y Socotá. Era un cuerpo moribundo, como lo expresar el general Santander. El alcalde José Ignacio Sarmiento y el cura párroco Juan Tomás Romero invitaron a la población para que asistiera a misa de domingo con sus mejores ropas. Cuando el tempo se colmó de feligreses, desde el púlpito en cura Romero pidió que entregaran sus ropas para vestir a los soldados.

Matilde Anaray, una pastorcita de apenas 11 años fue la primera en despojarse dignamente de sus ropitas, dando ejemplo a los demás, que la siguieron, convirtiendo ese episodio de generosidad de sus gentes en la razón para otorgar a Socha el honroso título de Nodriza de la Libertad. Hoy, como es tradición asistimos por invitación especial del actual alcalde Antonio Hurtado Carvajal, a la conmemoración de los 207 años de tan noble acontecimiento; que es ejemplo de conciencia ciudadana y solidaridad, reconociendo el aporte de los sochanos al triunfo de la Campaña Libertadora de 1819 que nos dejó como legado a libertad.
En el año de 2019 siendo alcalde Parmenio Rivera tuvimos la oportunidad de levantar los monumentos apropiados para testimoniar su jerarquía de Bastión de la Libertad.



Honrar la memoria de nuestros antepasados
Es el acto más noble de nuestra propia existencia Como responsable del Ceremonial Histórico de Puente de Boyacá y en nombre de la Primera Brigada entregaré un mensaje de reconocimiento a Socha por mantener viva la memoria histórica del municipio, que sirve de ejemplo a la región.












