A un año de las elecciones, todo indica que la lucha por llegar al Palacio de la Torre será muy diferente a las últimas contiendas. Por primera vez en dos décadas, los verdes podrían no tener candidato propio; aparece en el sonajero un general retirado que fue ministro de Defensa; el liberal Rodrigo Rojas podría volver a la batalla después de haber conseguido casi 250.000 votos y la centroderecha comienza a organizarse para disputar el poder. ¿Quién sucederá a Carlos Amaya? Estos son los nombres que ya se mencionan en los círculos políticos de Boyacá.
Dentro de un año, el domingo 31 de octubre de 2027, los boyacenses estarán en las urnas eligiendo al sucesor de Carlos Andrés Amaya Rodríguez. Y aunque todavía falta mucho tiempo para que se conozcan los nombres de quienes finalmente aparecerán en el tarjetón, en los corrillos políticos, en los despachos públicos y en diferentes escenarios del departamento ya se comenzó a hablar de los posibles candidatos a la Gobernación de Boyacá.
Lo interesante es que la próxima contienda podría resultar muy diferente a las que se han realizado durante los últimos 20 años.
Hay por lo menos tres circunstancias que permiten pensar en un escenario distinto: el Partido Verde, que ha sido protagonista de casi todas las elecciones recientes, podría quedarse sin candidato propio; entre los aspirantes aparece el nombre de un general retirado que ocupó el Ministerio de Defensa, y los sectores de centroderecha comienzan a moverse con la intención de tener protagonismo en la disputa por el cargo más importante del departamento.
A eso se suma la posibilidad de que el liberal Rodrigo Rojas Lara vuelva a aspirar, después de haber conseguido cerca de 250.000 votos en las elecciones de 2023, cuando estuvo a menos de 48.000 sufragios de derrotar a Carlos Amaya. Todavía no hay nada definido, pero el sonajero ya comenzó a moverse.
Intertítulo
20 años de reinado verde
Durante casi dos décadas, las elecciones para gobernador han tenido una característica común: un candidato fuerte del Partido Verde, generalmente respaldado por sectores liberales y conservadores, y otro aspirante que intenta derrotarlo.
La historia comenzó en 2007, cuando José Rozo Millán, respaldado por el entonces gobernador Jorge Eduardo Londoño, derrotó al conservador Pedro Alonso Sanabria en una de las elecciones más reñidas de la historia reciente de Boyacá. La diferencia fue cercana a los 5.000 votos.
La excepción se presentó en 2011, cuando Juan Carlos Granados Becerra, candidato de una coalición encabezada por los partidos de La U y Liberal, obtuvo una amplia victoria sobre Gonzalo Guarín Vivas, del Partido Verde, y Rigoberto Barón, del conservatismo.
En 2015 apareció Carlos Andrés Amaya Rodríguez, quien con apenas 30 años llegó a la Gobernación respaldado por una alianza entre verdes y liberales. Amaya obtuvo más de 235.000 votos y derrotó a Osman Roa Sarmiento, quien alcanzó más de 166.000.
Cuatro años después, Ramiro Barragán Adame, respaldado por Amaya y una amplia coalición política, consiguió una de las victorias más contundentes de las últimas décadas: 396.293 votos frente a los 171.959 de Jonatan Sánchez Garavito, candidato de una alianza que incluía al Centro Democrático y Cambio Radical.
Y en 2023, Carlos Amaya regresó a la contienda para buscar un segundo periodo como gobernador. Esta vez tuvo que enfrentar una competencia mucho más cerrada contra el liberal Rodrigo Rojas Lara, respaldado también por sectores conservadores. Amaya consiguió 295.670 votos, frente a los 247.737 de Rojas, una diferencia de apenas 47.933 sufragios.
Es decir, de las últimas cinco elecciones, los verdes han ganado cuatro. Y aunque las victorias han sido producto de coaliciones, no hay duda de que esa colectividad ha sido el principal referente político del departamento durante buena parte de las últimas dos décadas.
Pero en 2027 las cosas podrían cambiar. Una de las grandes preguntas es si el Partido Verde tendrá candidato propio o si terminará respaldando a un aspirante de otra colectividad.
En el sonajero aparecen tres nombres de ese sector: Wílmer Castellanos, Wílmer Leal Pérez y Paula Cepeda.
Castellanos, exalcalde de Sutamarchán y exrepresentante a la Cámara, ha venido recorriendo el departamento y manteniendo contactos con dirigentes de diferentes sectores políticos. Es un político que conoce las alianzas, habla con unos y otros y tiene una trayectoria que incluye su paso por la presidencia de la Comisión de Presupuesto de la Cámara de Representantes.

En los círculos políticos se habla de la posibilidad de que en los próximos meses anuncie la recolección de firmas para aspirar mediante un movimiento ciudadano, aunque tampoco se descarta que al final pueda contar con el respaldo del Partido Verde.
Sin embargo, Castellanos tiene un problema dentro de su propia colectividad: sus diferencias con el representante a la Cámara Jaime Raúl Salamanca.
No es un secreto que las relaciones entre los dos dirigentes están lejos de ser buenas. Según versiones de dirigentes políticos, Salamanca ha manifestado en distintos escenarios que no respaldaría una candidatura de Castellanos.
La pregunta es si esas diferencias podrían superarse o si terminarían dividiendo a los verdes en el momento de escoger a quien respaldarán para suceder a Carlos Amaya.
Porque tampoco se puede descartar que el actual gobernador termine apoyando una candidatura de coalición, incluso si quien la encabeza no pertenece a su partido.
Otro de los nombres que comienza a mencionarse es el del general retirado Pedro Arnulfo Sánchez Suárez, nacido en Boavita, quien fue ministro de Defensa durante el gobierno de Gustavo Petro.

Su eventual participación sería una de las novedades de la próxima contienda, entre otras cosas porque no se trata de un político tradicional, sino de un militar que llegó a ocupar uno de los cargos más importantes del Gobierno nacional.
Quienes conocen al general hablan de su carisma y de la posibilidad de que su trayectoria militar le permita establecer relaciones con sectores de diferentes tendencias políticas.
En un departamento como Boyacá, donde numerosas familias tienen o han tenido integrantes en las Fuerzas Militares, ese antecedente podría convertirse en un elemento importante de su presentación ante los electores.
Pero también tendría dificultades. La primera es su paso por el gobierno de Gustavo Petro, un antecedente que seguramente será objeto de discusión en una campaña departamental en la que tendrán presencia sectores críticos del expresidente.
Y la segunda es que Sánchez tendría que enfrentarse a un mundo muy diferente al que conoció durante su carrera militar.
Una cosa es ejercer el mando dentro de las Fuerzas Militares y otra muy distinta hacer política, buscar el respaldo de alcaldes, diputados, concejales y dirigentes municipales, construir alianzas y negociar apoyos.
No se sabe qué tan dispuesto estaría el general a participar en esa dinámica. Tampoco está claro con qué partido aspiraría.
Si decidiera buscar el respaldo del Pacto Histórico, tendría que entrar en conversaciones con dirigentes de esa colectividad, donde también se mencionan nombres como Yobany Pinzón y el excongresista César Pachón, quien presidió la Agencia de Desarrollo Rural.
Otra posibilidad sería que intentara construir una candidatura independiente, respaldada por sectores de diferentes orientaciones políticas.
Por ahora, su nombre hace parte del sonajero, sin que se conozca una decisión pública suya de aspirar a la Gobernación.
El tercer nombre que aparece en las conversaciones es el del exdiputado Rodrigo Rojas Lara, quien podría volver a representar al Partido Liberal.

Rojas tiene a su favor un antecedente que no puede desconocerse: en 2023 obtuvo 247.737 votos y estuvo a menos de 48.000 de derrotar a Carlos Amaya.
Su campaña estuvo marcada por una fuerte oposición al gobernador y por un discurso crítico frente al grupo político que ha dirigido el departamento durante buena parte de los últimos años.
Desde entonces, Rojas ha mantenido su posición de oposición a la administración departamental. Pero una eventual nueva candidatura también tendría dificultades.
La primera es la situación del Partido Liberal, que no salió especialmente fortalecido de las últimas elecciones al Congreso y que enfrenta problemas de organización en varias de las principales ciudades del departamento.
En esos comicios, el representante Héctor Chaparro tuvo una competencia difícil para conservar su curul, mientras que en municipios importantes el liberalismo ha perdido parte del protagonismo que tuvo durante décadas.
Una de las excepciones es Sogamoso, donde la colectividad conserva una estructura política importante.
Otro interrogante es si Rojas volvería a construir su candidatura alrededor de la oposición al amayismo o si buscaría ampliar su discurso y sus alianzas.
Porque en 2027 Carlos Amaya no estará en el tarjetón y el escenario político será distinto al de hace cuatro años.
Hay otro aspecto que podría hacer diferente la próxima elección: por primera vez en varios años, distintos sectores de centroderecha están trabajando en la posibilidad de organizarse para disputar la Gobernación.
En ese grupo aparecen nombres como el exsenador Jorge Hernando Pedraza, el exalcalde de Tuta Wílder Suesca, Faustino García, el exalcalde de Chiquinquirá Wílmar Triana y el exdiputado Guillermo Sánchez.
Todos tienen trayectorias diferentes y relaciones políticas en distintas regiones del departamento.
Pedraza cuenta con una larga experiencia en el Congreso y en la política departamental. Suesca tiene como antecedente su paso por la Alcaldía de Tuta. Triana fue alcalde de Chiquinquirá, mientras que Guillermo Sánchez ha participado durante varios años en la política boyacense.

Este último tiene, además, una relación directa con el Congreso de la República: su esposa, Zandra Bernal, es senadora y una de las figuras, tal vez la más importante, del Centro Democrático en Boyacá.
En ese sector también entra en juego la relación con el Gobierno nacional de Abelardo de la Espriella, cuya llegada a la Presidencia modificó el escenario político del país y abrió nuevas posibilidades de interlocución para dirigentes de derecha y centroderecha.
Sin embargo, todavía está por verse si esas conversaciones terminan en una candidatura única o si los distintos dirigentes deciden seguir caminos separados.
Una cosa es coincidir en la necesidad de organizarse y otra muy distinta ponerse de acuerdo sobre quién debe encabezar una candidatura a la Gobernación.
Finalmente, hay un nombre que no estará en el tarjetón, pero que seguramente tendrá mucho que ver con lo que ocurra en las elecciones: Carlos Andrés Amaya Rodríguez.
El actual gobernador ha sido protagonista de la política boyacense durante más de una década y ha participado directamente en la construcción de las coaliciones que llevaron al poder a los verdes en 2015, 2019 y 2023.
Su decisión sobre a quién respaldar será uno de los asuntos que tendrán que resolverse en los próximos meses.
¿Buscará que el Partido Verde tenga candidato propio? ¿Respaldará a Wílmer Castellanos? ¿Preferirá una alianza con un dirigente de otra colectividad? ¿O terminarán las diferencias internas llevando a los verdes a respaldar candidaturas distintas?
Por ahora, no hay respuestas definitivas. Lo que sí resulta evidente es que el panorama político de Boyacá comienza a moverse y que la elección de 2027 no necesariamente repetirá el esquema de las anteriores contiendas.
Todavía faltan nombres por aparecer. También habrá dirigentes que hoy figuran en el sonajero y que finalmente no aspirarán. Otros podrían terminar como candidatos a la Asamblea, a las alcaldías o como integrantes de las coaliciones que se conformen.
Y tampoco se puede descartar que aparezca una figura que hoy no está en las cuentas de nadie.
Por lo pronto, a un año de las elecciones, hay varias preguntas sobre la mesa: ¿quién representará al Partido Verde?, ¿qué decisión tomará el general Pedro Sánchez?, ¿volverá Rodrigo Rojas a enfrentarse al amayismo?, ¿logrará la centroderecha ponerse de acuerdo? y, sobre todo, ¿qué papel jugará Carlos Amaya en la elección de su sucesor?
Falta un año para conocer las respuestas. Pero la carrera por llegar al Palacio de la Torre ya comenzó.











