La CAR suspendió en Saboyá la perforación de un pozo profundo que se adelantaba sin autorización para explorar aguas subterráneas. La autoridad ambiental advirtió que este tipo de trabajos no puede realizarse libremente, incluso si se trata de un predio privado, debido a los riesgos que puede representar para los acuíferos. El control cobra especial importancia ante las condiciones de sequía y la posibilidad de un fenómeno de El Niño de gran intensidad.
Tener una finca y encontrar agua debajo de ella no significa que su propietario pueda simplemente contratar una máquina, perforar el terreno y comenzar a extraerla.
La exploración de aguas subterráneas mediante pozos profundos requiere autorización de la autoridad ambiental, una obligación que vuelve a estar sobre la mesa luego de que la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) ordenara suspender una perforación que se realizaba sin el respectivo permiso en zona rural de Saboyá.
El caso ocurrió en la vereda Puente de Tierra, hasta donde funcionarios de la Dirección Regional Chiquinquirá de la CAR llegaron después de recibir información de la comunidad sobre trabajos que presuntamente se estaban adelantando sin autorización.
Durante la visita, los técnicos encontraron un equipo de perforación y otros elementos utilizados para la construcción de un pozo profundo. Los trabajos se encontraban en ejecución.
La Corporación revisó posteriormente sus sistemas de información y estableció que para ese lugar no figuraba un permiso de prospección y exploración de aguas subterráneas.
Ante esta situación, la autoridad ambiental impuso una medida preventiva en flagrancia y ordenó la suspensión inmediata de los trabajos. Para impedir que continuara la perforación fue desmontado el sistema de transmisión del equipo que se estaba utilizando.
¿Por qué se necesita permiso?
La advertencia de la CAR resulta especialmente importante en momentos en los que la disminución de las fuentes superficiales de agua puede llevar a propietarios de predios rurales a buscar alternativas de abastecimiento mediante pozos profundos.
El agua subterránea, sin embargo, también forma parte del recurso hídrico que debe ser protegido y su exploración y aprovechamiento están sujetos al control de las autoridades ambientales.
Según explicó la CAR, una perforación realizada sin los estudios y autorizaciones correspondientes puede alterar las condiciones naturales de los acuíferos, contaminar las aguas subterráneas e incluso generar comunicación entre diferentes niveles acuíferos.
A ello se suma la producción de lodos, residuos y otros materiales durante las perforaciones, los cuales deben recibir un manejo adecuado para evitar afectaciones al suelo y a otros recursos naturales.
“La protección de las aguas subterráneas requiere acciones oportunas de prevención y control. Desde la CAR estamos realizando las verificaciones necesarias para evitar que actividades desarrolladas sin las autorizaciones ambientales correspondientes puedan generar riesgos sobre los acuíferos y, en consecuencia, sobre la disponibilidad y calidad del recurso hídrico”, señaló Yiber González, director regional Chiquinquirá de la Corporación.
La vigilancia sobre este tipo de perforaciones adquiere mayor relevancia ante la perspectiva de una temporada de fuerte sequía y un fenómeno de El Niño de gran intensidad, condiciones que pueden incrementar la presión sobre las fuentes superficiales y subterráneas de agua.
En el caso de Saboyá, por ahora se trata de una medida preventiva. La CAR continuará analizando el informe técnico y adelantará las actuaciones administrativas correspondientes para establecer si se produjeron otras afectaciones y determinar las decisiones que procedan.
El mensaje para propietarios de fincas y predios rurales es sencillo: antes de mandar a perforar en busca de agua subterránea, hay que acudir a la autoridad ambiental y tramitar las autorizaciones correspondientes. Que el agua esté debajo de una propiedad privada no significa que pueda extraerse sin permiso.











