Entre los ganadores aparecen la senadora Zandra Bernal, el exdiputado Rodrigo Rojas, los representantes a la Cámara Héctor David Chaparro, Eduar Triana y Yamit Noé Hurtado, el alcalde de Sogamoso Mauricio Barón Granados, el exviceministro Juan Camilo Ostos y el precandidato a la Gobernación Wílmer Castellanos. Entre quienes salen golpeados políticamente figura el gobernador de Boyacá, Carlos Amaya, quien apostó gran parte de su capital político al triunfo de Iván Cepeda.
Los cerca de 250.000 votos que finalmente marcaron la diferencia entre Abelardo de la Espriella e Iván Cepeda en la segunda vuelta presidencial pueden tener profundas repercusiones en el tablero político boyacense.
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Uno de los nombres que aparece en el centro del análisis es el del gobernador de Boyacá, Carlos Andrés Amaya. Aunque el mandatario ha insistido en que no intervino en política y que sus actuaciones correspondieron exclusivamente al ejercicio de sus funciones de gobierno, la Procuraduría abrió una investigación disciplinaria para establecer si existió participación indebida en favor de la campaña de Iván Cepeda.
Ahora, con un nuevo gobierno en la Casa de Nariño, Amaya deberá enfrentar tanto el proceso disciplinario como el reto político de recomponer relaciones con la nueva administración nacional.
Durante la campaña, tanto Abelardo de la Espriella como su fórmula vicepresidencial, José Manuel Restrepo, hicieron cuestionamientos públicos sobre la influencia política que ha logrado consolidar el actual gobernador en Boyacá. Sin embargo, quienes conocen a Amaya destacan su capacidad para construir puentes políticos y mantener interlocución con distintos sectores, una habilidad que seguramente pondrá a prueba en los próximos meses.
Desde la óptica electoral, Amaya figura entre quienes resultan más golpeados por el desenlace de la contienda, junto con varios de sus aliados políticos más cercanos, entre ellos el exrepresentante Wílmer Leal, el representante a la Cámara Jaime Raúl Salamanca y el senador Jhon Amaya Rodríguez, quienes se involucraron activamente en la campaña de Cepeda.
También queda en una posición incómoda la senadora saliente Carolina Espitia, quien respaldó la candidatura derrotada y ahora deberá reacomodarse en un escenario político nacional distinto al que esperaba. Algo similar ocurre con varios dirigentes regionales que habían fortalecido sus vínculos con el Gobierno Petro y que ahora pierden influencia dentro del Ejecutivo nacional.
Por su parte, el representante saliente Pedro José Suárez Vacca y el congresista electo José Luis Bohórquez quedan por fuera de la órbita inmediata del nuevo gobierno, lo que podría reducir su margen de maniobra en algunos escenarios políticos y administrativos.
En contraste, dentro del Partido Verde hay dirigentes que salen fortalecidos. Algunos nunca se comprometieron plenamente con la campaña de Iván Cepeda y mantuvieron canales abiertos con sectores cercanos a De la Espriella. Entre ellos aparece el exalcalde de Paipa y congresista electo Yamit Noé Hurtado, quien podría beneficiarse del nuevo mapa político nacional.
Una situación similar vive el excongresista Wílmer Castellanos, precandidato a la Gobernación de Boyacá, quien construyó relaciones con sectores cercanos a la candidatura vencedora y hoy aparece mejor ubicado en el nuevo escenario político.
Otro de los ganadores es el alcalde de Sogamoso, Mauricio Barón Granados. Su sector político respaldó desde el comienzo la candidatura de Abelardo de la Espriella y mantuvo cercanía con dirigentes nacionales que ahora podrían llegar a ocupar posiciones de relevancia dentro del nuevo gobierno.
También fortalecen su posición los representantes a la Cámara Héctor David Chaparro y Eduar Triana, así como la dirigente conservadora Ingrid Sogamoso, quienes hicieron parte de sectores políticos que terminaron alineados con la candidatura triunfadora.
Entre los grandes beneficiados del resultado también figura el exdiputado Rodrigo Rojas, hoy precandidato a la Gobernación de Boyacá. Además de respaldar la campaña de De la Espriella en el departamento, mantiene una estrecha relación personal con el vicepresidente electo José Manuel Restrepo, quien es padrino de su hija. Esa cercanía podría convertirlo en uno de los dirigentes boyacenses con mayor interlocución en el nuevo gobierno.
Como suele ocurrir después de cada elección presidencial, el resultado no solo definió quién gobernará el país durante los próximos cuatro años. También reordenó el mapa del poder en Boyacá, redefinió alianzas y abrió una nueva carrera por la cercanía con quienes llegarán a la Casa de Nariño.











