La Banda Sinfónica Ciudad Dulce de Moniquirá obtuvo el segundo puesto en la categoría Juvenil y el Premio Patrimonio y Memoria en el 52.º Concurso Nacional de Bandas Musicales de Paipa. Más de 700 niños, jóvenes y adultos hacen parte de los procesos de formación musical del municipio.
La música también cuenta historias. Y en Paipa, la Banda Sinfónica Ciudad Dulce de Moniquirá llegó con una historia propia: la de un municipio que durante décadas ha hecho de las bandas de música una expresión de su identidad y que quiso llevar al escenario nacional algo más que sus interpretaciones.

En el 52.º Concurso Nacional de Bandas Musicales de Paipa, considerado uno de los principales encuentros de bandas del país, la agrupación moniquireña obtuvo el segundo puesto en la categoría Juvenil y recibió además el Premio Patrimonio y Memoria, un reconocimiento que destaca el vínculo de las agrupaciones con las tradiciones y la identidad de sus territorios.
Para Pedro Coronado, director de la Banda Sinfónica Ciudad Dulce de Moniquirá, el balance no podía ser más positivo.
“El balance para nosotros es muy positivo. Estuvimos muy cerca en la puntuación de la Banda del Colegio San Jorge de Bogotá, que recientemente fue campeona del Mundial de Bandas en Bélgica, y por encima de agrupaciones de gran calidad musical”, señaló Coronado.

Para la agrupación, participar en Paipa representaba un reto importante. El resultado, dice su director, confirmó el nivel musical que ha alcanzado el proceso de formación del municipio.
“Era un reto enorme y logramos importantes distinciones. Llevamos a Paipa lo mejor de las tradiciones y la música de Moniquirá”, afirmó.
La historia de las bandas de música en Moniquirá tiene cerca de 100 años. Hace 35 años, además, la agrupación fue institucionalizada mediante acuerdo del Concejo Municipal como banda oficial del municipio.
Hoy, esa tradición se proyecta hacia las nuevas generaciones. Más de 700 niños, jóvenes y adultos participan actualmente en los diferentes procesos de formación musical de Moniquirá.
Coronado destaca el respaldo de la Alcaldía de Moniquirá, la Gobernación de Boyacá y, especialmente, de las familias que acompañan a los jóvenes músicos durante todo el proceso.
“Las bandas son el alma de los pueblos”, resume el director, al explicar el significado que tienen estos procesos no solo para la formación artística, sino para la vida cultural de Moniquirá.
En Paipa, la Banda Sinfónica Ciudad Dulce interpretó “Molienda y Fogón”, del maestro Germán Moreno, una obra en ritmo de rumba y merengue carranguero que permitió llevar al escenario parte de la identidad de Moniquirá.
La obra evoca elementos propios de la vida y las tradiciones del municipio: la molienda de la caña, el café, el fogón y los productos gastronómicos que hacen parte de su identidad. Pero la delegación quiso llevar esa identidad un poco más lejos.
Como parte de su participación en el concurso, la banda llevó cerca de 4.000 bocadillos, uno de los productos insignia de la llamada Ciudad Dulce, que fueron compartidos con el público y los seguidores de la agrupación durante el desfile inaugural y las diferentes actividades y presentaciones del concurso.
Así, la presencia de Moniquirá en Paipa no se limitó a las notas musicales. También llevó uno de los sabores que identifica al municipio y que forma parte de su patrimonio cultural.
Coronado resaltó el apoyo recibido de la Administración Municipal de Moniquirá, la Gobernación de Boyacá y los padres de familia, además del reconocimiento a la organización de Corbandas.
El director considera que estos respaldos son fundamentales para mantener un proceso que va mucho más allá de la preparación de una banda para un concurso. Se trata, explica, de una apuesta permanente por la formación artística y cultural de niños, jóvenes y adultos.
Después de Paipa, la agenda de la Banda Sinfónica Ciudad Dulce continúa. El próximo 24 de octubre se presentará en el Centro Cultural de Funza, durante la celebración del aniversario de la Escuela de Música. También prepara sus presentaciones de Navidad y fin de año, entre ellas las tradicionales ferias y fiestas de Moniquirá.
El paso por Paipa dejó dos reconocimientos, pero también una certeza para quienes hacen parte del proceso: la tradición musical de Moniquirá sigue encontrando nuevas generaciones dispuestas a mantenerla viva.
Y esta vez, además de llevar sus instrumentos, los músicos llevaron consigo el sonido y el sabor de la Ciudad Dulce.











