
La tendencia de polarización se mantiene en la actual coyuntura electoral y amenaza con llegar a los niveles de la vieja pugna del bipartidismo nacional. El debate público se ha convertido en un alegato de ataques personales, amenazas, burlas, bajezas y consignas vacías; la discusión sobre las verdaderas causas del desastre nacional y la manera de corregir el rumbo, ha quedado relegada a un tercer plano.
Colombia está entrampada en una pelea incesante de los sectores que representan el continuismo de “los mismos con las mismas”, y para tristeza de muchos, el futuro inmediato del país avanza por el camino de regreso al viejo neoliberalismo de los pésimos gobiernos del pasado, o en su defecto, hacia el continuismo oficialista del falso cambio del gobierno de Gustavo Petro.
Abelardo representa lo viejo
De la Espriella, logró unificar en sus filas a la gran mayoría de la vieja casta politiquera de Colombia. Todos los partidos tradicionales y la mayoría de «empresas electorales» del país, respaldan su candidatura. Aun así, lo más grave sigue siendo su recetario político y económico.
Propone profundizar el modelo neoliberal del libre comercio que ha destruido el aparato económico nacional, pretende reducir el déficit fiscal mediante el recorte exagerado del presupuesto y la reducción drástica del tamaño del Estado, a la vez que retoma las privatizaciones que empobrecieron el patrimonio nacional en el pasado. Pretende, además, entregar la política monetaria del país a la Reserva Federal de EEUU mediante la dolarización de la economía, lo que implica la pérdida total de la soberanía económica nacional y la entrega definitiva del futuro de la nación.
Su abyección a los intereses estratégicos de EEUU es tal que, Donald Trump, en una clara violación a la soberanía nacional y en una evidente intromisión en los asuntos internos de la nación, le manifestó su “respaldo total y absoluto». Pero no solo eso, Abelardo se atrevió a denunciar al Gobernador de Boyacá por supuestas presiones electorales y compra de votos ante Christopher Landau Subsecretario de Estado estadounidense, antes que presentar la denuncia ante las autoridades nacionales.
Seguro su actitud tenga que ver con el juramento de lealtad que recitó ante el Servicio de Ciudadanía e Inmigración de los Estados Unidos (USCIS) en 2023, en el que renuncia a toda lealtad y fidelidad a cualquier otro Estado y se compromete a apoyar y defender la Constitución y las leyes de los EEUU.
Cepeda representa el continuismo de Petro
A pesar de las evidentes diferencias personales entre Petro y Cepeda, el candidato ha manifestado claramente en diferentes escenarios, su decisión de continuar con el proyecto político y las banderas del programa del actual gobierno.
Cepeda sería entonces el continuador de un modelo fracasado que mantuvo las políticas “sociales” del Banco Mundial, el FMI y la OCDE; de un gobierno que mantuvo incólume el libre comercio, los TLCs y el modelo económico de la apertura de Cesar Gaviria. Un modelo que tiene en serio riesgo la soberanía energética del país y que ha llevado a la perdida de utilidades de Ecopetrol por más de 20 billones de pesos en los últimos tres años (-39,5%), frente a este asunto, Cepeda manifestó en la W de Caracol Radio que “no creo que cambie la orientación económica en ese sentido. Y no va a cambiar porque ha mostrado ser exitosa”.
Pero además, Cepeda será el heredero de un gobierno marcado por innumerables actos de corrupción que superan la escandalosa cifra de más de 90 hechos registrados y documentados (en promedio un escándalo cada quince días), relacionados con el saqueo de la UNGRD, sobornos a congresistas, fondos irregulares, financiación ilegal en campaña, abuso de poder, conflictos de interés, direccionamiento de contratos, contratación a dedo, presiones y nombramientos sin requisitos.
El voto en blanco representa una opción digna
Para quienes no estamos de acuerdo con ninguno de los dos caminos que nos llevan a la misma sin salida, el voto en blanco es una opción digna y legítima que no cohonesta con los hechos que sustentan a las dos propuestas que se debaten en la segunda vuelta presidencial, ni con quienes han mal gobernado a Colombia los últimos 30 años.











