A cuatro días de asumir la Presidencia, Abelardo de la Espriella presentó tres de las decisiones que, según afirmó, marcarán el rumbo de su administración: confirmó que se posesionará en Cali como símbolo de descentralización, defendió la creación de una sede alterna de la Presidencia en Barranquilla y anunció a Claudia Benavides Salazar como ministra de Ciencia, escogida mediante el Banco de Talentos de Patria Milagro.
A cuatro días de su posesión como presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella comenzó a mostrar cómo pretende gobernar el país. En una extensa intervención pública, el mandatario electo defendió tres decisiones que considera emblemáticas de su administración: la descentralización del poder, la selección meritocrática de su gabinete y la recuperación de la confianza institucional y económica.
El primer anuncio fue la confirmación de que la ceremonia de posesión del próximo 7 de agosto se realizará en Santiago de Cali y no en Bogotá, hecho que, según afirmó, convertirá a su gobierno en el primero de la historia republicana en iniciar funciones fuera de la capital del país.
De la Espriella sostuvo que la decisión no obedece únicamente a un gesto simbólico, sino que hace parte de una política para llevar el Estado a las regiones y dinamizar las economías locales. Según las proyecciones presentadas por su equipo, el evento atraerá cerca de 6.000 visitantes nacionales e internacionales y generará un impacto económico cercano a los 10.000 millones de pesos para Cali y el Valle del Cauca, impulsando principalmente los sectores hotelero, gastronómico, turístico, comercial y de servicios.
El mandatario electo también salió al paso de las críticas sobre la adecuación de una sede presidencial en Barranquilla. Negó que se esté construyendo un nuevo palacio o una «Casa Blanca» en el Caribe y explicó que despachará desde una edificación ya existente dentro del Batallón Paraíso, sede de la Segunda Brigada del Ejército.
Según explicó, el inmueble únicamente está siendo acondicionado para cumplir las exigencias de seguridad y operación de la Presidencia de la República. Aseguró que las obras no utilizan recursos públicos, pues se financian con aportes privados y donaciones de empresarios barranquilleros, mientras que el mobiliario, cuyo valor estimó en unos 700 millones de pesos, será adquirido con recursos de su patrimonio y posteriormente donado al Estado.
De la Espriella afirmó que esta sede permanente en Barranquilla responde al compromiso adquirido durante la campaña de gobernar desde las regiones y reducir el centralismo que, en su concepto, ha concentrado durante décadas las decisiones del Estado en Bogotá.
Como tercer anuncio, presentó a Claudia Benavides Salazar como nueva ministra de Ciencia, Tecnología e Innovación. Destacó que es la primera integrante del gabinete escogida mediante el Banco de Talentos de la plataforma Patria Milagro, mecanismo al que, según dijo, se postularon cerca de 300.000 colombianos.
El presidente electo aseguró que nunca había conocido a Benavides Salazar antes del proceso de selección y explicó que decidió nombrarla después de entrevistarla personalmente en dos oportunidades. «La primera ministra de Estado que llega a tan alto cargo habiéndose inscrito en la plataforma de la Patria Milagro. Esto no tiene antecedentes», afirmó.
Claudia Benavides es ingeniera industrial de la Universidad Nacional de Colombia, sede Manizales; magíster en Creatividad e Innovación en las Organizaciones de la Universidad Autónoma de Manizales y doctora (Ph.D.) en Competitividad Empresarial y Territorial, Innovación y Sostenibilidad de la Universidad de Deusto, en España. Desde 2001 dirige Incubar Manizales, ha sido directora ejecutiva de la Fundación Universidad-Empresa-Estado del Eje Cafetero, docente universitaria, consultora en innovación y competitividad, presidenta de la junta directiva de la Asociación Nacional de la Economía de la Longevidad y columnista del diario La Patria.
Durante su intervención, De la Espriella también aseguró que dio instrucciones al vicepresidente y al ministro de Hacienda designado para preparar un plan de recuperación de las finanzas públicas antes de asumir el poder. Atribuyó el deterioro fiscal al gobierno saliente y afirmó que, tras su elección, los mercados, la banca nacional e internacional y organismos multilaterales como el BID y la CAF han recuperado la confianza en Colombia y manifestado su disposición de respaldar financieramente al nuevo gobierno.
Con estos anuncios, el presidente electo buscó dejar claro cuáles serán los pilares de su administración desde el primer día: un gobierno con mayor presencia en las regiones, un gabinete escogido —según él— por mérito y no por cuotas políticas, y una estrategia orientada a recuperar la confianza institucional y económica del país.












