El dirigente César Pachón Achury, presidente de la Agencia Nacional de Desarrollo Rural fue el anfitrión y protagonista ayer de la presentación del libro Reforma Agraria para la vida, el corazón del desarrollo rural, que se cumplió en el recinto de Corferias, en el marco de la Feria Internacional del Libro de Bogotá 2026. Pachón advirtió qué pasaría si se suspenden las políticas del actual gobierno para favorecer a las poblaciones rurales tradicionalmente olvidadas.
El presidente de la Agencia Nacional de Desarrollo Rural, César Pachón, lanzó una advertencia contundente sobre el futuro del campo colombiano: la reforma rural debe consolidarse como una política de Estado de largo plazo o el país podría enfrentar un recrudecimiento de la violencia.

Durante una intervención pública, el funcionario destacó los avances del actual proceso de reforma agraria, señalando que ha permitido transformar la vida de campesinos, comunidades indígenas y afrodescendientes en distintas regiones del país. Según explicó, esta política ha llevado desarrollo productivo, acceso a tierras y fortalecimiento de economías rurales, aunque reconoció que aún existen retos importantes por superar.
Sin embargo, el eje central de su mensaje fue una alerta directa: interrumpir la reforma tendría graves consecuencias sociales. “Si no perdura por muchos años, se nos vendría un problema social de violencia inmenso”, afirmó, insistiendo en que la continuidad de esta política es clave para evitar conflictos en las zonas rurales.

Pachón subrayó que la reforma no solo implica la entrega de tierras, sino también la construcción de un modelo integral de desarrollo que incluya pequeñas y medianas empresas rurales, infraestructura, acceso a mercados y bienestar social. En su visión, este enfoque permitiría reducir las desigualdades históricas en el campo y consolidar una economía más equitativa.
El funcionario también criticó modelos anteriores de desarrollo rural, a los que responsabilizó de haber privilegiado a grandes productores y de haber dejado por fuera a la agricultura familiar y comunitaria. Frente a esto, planteó la necesidad de un modelo más participativo, incluyente y enfocado en el campesinado.

Otro de los puntos clave fue el llamado a la academia y a las universidades a involucrarse activamente en el proceso, tanto en investigación como en formación de jóvenes que impulsen la transformación del campo. En ese sentido, resaltó iniciativas académicas y la construcción de conocimiento alrededor de la reforma agraria.
Pachón reiteró que, a largo plazo, la consolidación de la reforma rural podría convertirse en un factor determinante para la paz en Colombia. Según indicó, una distribución más equitativa de la tierra y mayores oportunidades económicas en el campo reducirían la presencia de grupos armados y fortalecerían la estabilidad social.
“La reforma agraria no se puede interrumpir. De lo contrario, podríamos enfrentar una ola de violencia aún más fuerte”, enfatizó César Pachón.

El lanzamiento del libro se convirtió en un punto de encuentro entre distintas visiones del país rural. Más allá del acto protocolario, lo que se evidenció fue la intención de posicionar la reforma agraria como un tema central no solo en la agenda gubernamental, sino también en los espacios culturales y académicos donde se construye opinión pública.
El contenido de la obra refleja esa apuesta. No se trata únicamente de un compendio de análisis técnicos, sino de una construcción que recoge experiencias concretas en territorio, donde la política pública se enfrenta a realidades sociales complejas. Allí aparecen procesos productivos, organizaciones campesinas y dinámicas comunitarias que dan cuenta de cómo la reforma se materializa —o enfrenta obstáculos— en diferentes regiones del país.

Uno de los elementos más relevantes es la forma en que el libro articula conocimiento académico con saberes locales. Esta combinación busca romper la distancia histórica entre la formulación de políticas y su aplicación en el campo, planteando que el desarrollo rural no puede entenderse sin la participación activa de las comunidades. En ese sentido, la publicación propone una mirada más amplia, en la que la ruralidad no es solo un asunto económico, sino también cultural, social y político.
Durante la presentación, el rector de la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia, Enrique Vera, destacó precisamente ese carácter colectivo de la obra. Subrayó que el libro recoge una realidad que aún está en construcción y que exige continuidad en el trabajo institucional y académico. También puso en valor la trayectoria de la universidad en la formación de profesionales del agro y su papel en la transformación de los territorios.
En un contexto donde la reforma agraria genera posturas encontradas, la producción de conocimiento se convierte en un soporte clave para sustentar decisiones y proyectar escenarios a largo plazo. De ahí que el libro también busque convertirse en material de consulta para investigaciones, debates universitarios y formulación de políticas.
Otro aspecto que marcó el evento fue la insistencia en vincular a los jóvenes con el futuro del campo. Tanto desde la academia como desde el Gobierno se planteó la necesidad de generar condiciones para que nuevas generaciones encuentren oportunidades en la ruralidad, incorporando tecnología, innovación y modelos productivos sostenibles. Sin ese relevo generacional, advirtieron, cualquier intento de transformación estructural quedaría incompleto.
En paralelo, el escenario de la feria permitió visibilizar que la discusión sobre la reforma agraria no se limita a la tierra. También involucra temas como la comercialización, la asociatividad, la infraestructura y el acceso a servicios básicos. En otras palabras, se trata de un modelo de desarrollo integral que requiere coordinación entre múltiples actores y una visión de largo plazo.

Según Pachón, no se trata solo de defender una política del actual gobierno, sino de plantear la necesidad de una continuidad institucional que trascienda los periodos presidenciales. La idea de convertir la reforma agraria en política de Estado apunta precisamente a evitar que los avances logrados se diluyan con los cambios de administración.
El lanzamiento del libro en la Feria Internacional del Libro de Bogotá dejó en evidencia que el debate sobre el campo colombiano está lejos de cerrarse. Por el contrario, se está ampliando hacia nuevos escenarios donde convergen la política, la academia y la cultura.

En ese cruce de miradas, la reforma agraria aparece como uno de los temas decisivos para el futuro del país.
Así, lo que comenzó como una presentación editorial terminó convertido en una declaración de fondo: el rumbo del campo colombiano no solo depende de decisiones técnicas, sino de la capacidad del Estado y la sociedad para sostener en el tiempo un proyecto de transformación que, según sus promotores, podría definir el camino hacia una mayor equidad y estabilidad.









