Rodrigo Rojas renuncia como diputado a la Asamblea de Boyacá


Tras más de dos años liderando una de las labores de control político más visibles de los últimos periodos, Rodrigo Rojas presentó su renuncia a la Asamblea de Boyacá. Su salida marca el cierre de una etapa de oposición al gobierno departamental y abre interrogantes sobre su futuro político.

El diputado liberal Rodrigo Rojas presentó su renuncia a la Asamblea de Boyacá, corporación en la que durante más de dos años se consolidó como una de las principales voces de oposición y control político frente a la administración departamental.
Su paso por la duma estuvo marcado por una intensa actividad de vigilancia a la gestión pública. Impulsó cerca de 30 debates de control político y más de 150 proposiciones relacionadas con temas de transparencia, contratación, infraestructura, seguridad, finanzas públicas, salud y ejecución presupuestal.

En los últimos meses Rojas se convirtió en uno de los principales críticos de algunas decisiones del Gobierno departamental, especialmente en asuntos relacionados con el endeudamiento de Boyacá, la contratación a través de Tierrasúa y la ejecución de recursos públicos. También promovió debates sobre seguridad en distintas provincias y solicitó la intervención de organismos de control para revisar procesos contractuales que, según sus denuncias, requerían mayor vigilancia.

La salida de Rojas representa la pérdida de una de las voces más activas dentro de la Asamblea. Sus intervenciones contribuyeron a que el control político recuperara protagonismo en una corporación que durante varios periodos había sido cuestionada por la escasez de debates de fondo sobre la gestión departamental.

La dimisión se produce en un momento clave del calendario político. Aunque las elecciones regionales aún están a más de un año de distancia, quienes aspiran a cargos como gobernaciones o alcaldías suelen comenzar desde ahora la estructuración de sus campañas y, en algunos casos, optan por apartarse de corporaciones públicas para evitar eventuales discusiones jurídicas sobre inhabilidades, incompatibilidades o el uso de plataformas institucionales en actividades de carácter electoral.

Si bien la legislación establece requisitos y plazos específicos para cada cargo, la práctica política ha llevado a que muchos dirigentes regionales prefieran anticiparse y construir sus proyectos electorales desde fuera de las corporaciones, minimizando riesgos legales y concentrándose en la consolidación de apoyos en el territorio.

La renuncia tiene, por supuesto, un significado político. Rojas fue representante a la Cámara entre 2018 y 2022 y posteriormente regresó al escenario regional como diputado, desde donde reconstruyó una plataforma política propia y mantuvo presencia permanente en los principales debates públicos del departamento.

Aunque no ha oficializado cuáles serán sus próximos pasos, en distintos sectores políticos se interpreta su salida como el inicio de una nueva etapa orientada a escenarios electorales de mayor alcance. Su nombre ha sido mencionado en varias oportunidades como posible candidato a la Gobernación para las elecciones del 2027.

La Asamblea pierde a quien se había consolidado como uno de los principales referentes de la oposición y uno de los diputados con mayor visibilidad pública del actual periodo constitucional.

La renuncia de Rodrigo Rojas marca así el cierre de un ciclo político caracterizado por el fortalecimiento del control político, la fiscalización de la gestión pública y el debate permanente sobre el rumbo administrativo y financiero del departamento.

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