Un saludo que dice mucho: De la Espriella y el magistrado Juan Carlos Granados

Magistrado de la Comisión Nacional de Disciplina Judicial, Juan Carlos Granados Becerra, y, presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella

El presidente de la República, Abelardo de la Espriella, llegó al Palacio de Justicia con un mensaje claro para las altas cortes: respeto por la independencia de la Rama Judicial, colaboración armónica y diálogo institucional. Y en medio de esa agenda hubo un saludo que, por tratarse de dos protagonistas de la vida pública nacional, no pasó inadvertido: el encuentro entre el mandatario y el exgobernador de Boyacá y hoy magistrado de la Comisión Nacional de Disciplina Judicial, Juan Carlos Granados Becerra.

La visita de De la Espriella al Palacio de Justicia incluyó reuniones con la Corte Suprema de Justicia, el Consejo de Estado y la Comisión Nacional de Disciplina Judicial. El jefe de Estado estuvo acompañado por el ministro de Justicia, Iván Cancino, y reiteró así lo que había anunciado desde su posesión: que su relación con las cortes estará marcada por el respeto a sus competencias y por la independencia de cada una de las ramas del poder.

El encuentro con Granados tuvo, además, un ingrediente especial para los boyacenses. El exgobernador, quien también fue contralor de Bogotá, ocupa hoy una silla en la Comisión Nacional de Disciplina Judicial y recibió al nuevo mandatario en el marco de esta primera ronda de contactos institucionales.

La imagen del saludo entre De la Espriella y Granados también permite recordar que la política colombiana suele dar muchas vueltas. Hace apenas cuatro años, el escenario era muy diferente. En ese entonces, Gustavo Petro llegaba a la Presidencia después de haber tenido un fuerte enfrentamiento institucional con Granados cuando este ejercía como contralor de Bogotá.

Fue precisamente Granados quien, desde la Contraloría Distrital, profirió decisiones de responsabilidad fiscal contra Petro por actuaciones de su administración relacionadas con el esquema de aseo y la reducción de tarifas de TransMilenio. Una de esas decisiones llegó a superar los $200.000 millones y convirtió a Granados en uno de los funcionarios con los que Petro tuvo mayores diferencias durante aquellos años.

Con el paso del tiempo, varias de esas decisiones terminaron siendo revisadas y algunas quedaron sin efecto. En 2022, por ejemplo, la propia Contraloría de Bogotá dejó sin efectos uno de los fallos de responsabilidad fiscal contra Petro relacionado con la reducción de la tarifa de TransMilenio.

Pero hoy el paisaje político es otro. Petro ya no ocupa la Casa de Nariño, Granados ya no está en la Contraloría y el nuevo presidente parece decidido a comenzar su relación con las cortes por una senda distinta: la del respeto institucional, aun en medio de las diferencias que inevitablemente puedan surgir.

Por eso, el saludo entre De la Espriella y Granados puede parecer apenas un gesto protocolario, pero tiene su pequeña historia detrás. Y para quienes recuerdan las tensiones de otros tiempos, la escena resulta particularmente llamativa.

¿Será este el comienzo de una época de mayor cordialidad entre el Ejecutivo y las cortes? Por ahora, el nuevo presidente parece tener claro que cuatro años de gobierno son demasiado tiempo para comenzar una pelea con quienes tienen la tarea de vigilar que el poder no se salga de la Constitución.

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