El abogado Jorge Venencia Villate, especializado en derecho minero-energético, radicó ante el Departamento Nacional de Planeación una propuesta para retomar el proyecto de construcción de una quinta unidad de generación eléctrica en Termopaipa. La iniciativa plantea una capacidad de 250 megavatios y la posibilidad de generar miles de empleos. Gensa había estudiado esta obra durante varios años, pero en 2021 decidió no continuar con su ejecución por razones económicas, ambientales y de política energética.
Un proyecto del que se habló durante varios años en Boyacá, pero que terminó archivado, vuelve a ponerse sobre la mesa: la construcción de Paipa V, una quinta unidad de generación de energía eléctrica en la Central Termoeléctrica de Paipa.
La iniciativa fue presentada ayer ante el Departamento Nacional de Planeación (DNP) por Jorge Venencia Villate, abogado especializado en derecho minero-energético, como una propuesta para que sea considerada durante la formulación del Plan Nacional de Desarrollo 2026-2030.
Venencia plantea reactivar los estudios de Paipa V, con una capacidad de referencia de 250 megavatios, para establecer si su construcción podría contribuir a garantizar el suministro de electricidad en el país y, al mismo tiempo, fortalecer la actividad minera e industrial de Boyacá.
La propuesta sostiene que una nueva unidad termoeléctrica permitiría aprovechar el carbón producido en el departamento, generar empleo y ofrecer respaldo al sistema eléctrico nacional, especialmente durante fenómenos de El Niño, cuando disminuye la disponibilidad de agua para la generación hidroeléctrica.
Según las estimaciones incluidas en el documento, la iniciativa podría generar más de 5.000 empleos indirectos y al menos 200 directos. Sin embargo, el propio texto reconoce que esas cifras deberán verificarse mediante estudios técnicos y económicos.
La propuesta no contiene todavía una estructuración financiera, diseños actualizados ni estudios que demuestren su viabilidad. Se trata de una iniciativa presentada para abrir la discusión y buscar que el proyecto sea considerado dentro de la planeación nacional.
En septiembre de 2013, Gensa anunció que estudiaba la construcción de una quinta unidad de generación en Termopaipa, con una capacidad de 150 megavatios y una inversión estimada entre 230 y 250 millones de dólares.
En enero de 2017, el proyecto volvió a ser anunciado, esta vez con una inversión prevista de 280 millones de dólares y la expectativa de que entrara en operación en 2021.
Para entonces, la compañía había avanzado en estudios de factibilidad comercial, identificado la tecnología que utilizaría y contemplado su construcción en terrenos contiguos a las unidades I, II y III de Termopaipa.
Incluso se proyectaba que la nueva planta demandaría unas 460.000 toneladas de carbón y 60.000 toneladas de caliza al año, lo que representaba una oportunidad para productores mineros y transportadores de Boyacá. Sin embargo, la obra nunca se concretó.
En su informe de sostenibilidad de 2021, Gensa explicó que había decidido no continuar con la ejecución del proyecto. Entre las razones mencionó la falta de claridad sobre los ingresos por confiabilidad, las dificultades ambientales y financieras para invertir en generación con combustibles fósiles, las señales tributarias y la transición energética hacia fuentes más limpias.
De hecho, en marzo de 2025, la empresa anunció una nueva agenda de proyectos energéticos para Boyacá, esta vez orientada a tecnologías como la generación solar, eólica, geotérmica, biomasa y otras alternativas de menor impacto ambiental.
Ese cambio de orientación representa uno de los principales obstáculos que tendría una eventual reactivación de Paipa V.
La propuesta de Venencia busca precisamente que se vuelvan a examinar las condiciones técnicas, económicas, ambientales y regulatorias para determinar si una nueva unidad a carbón puede resultar conveniente para el sistema eléctrico colombiano.
También plantea estudiar la disponibilidad y calidad del carbón, los costos de generación, la conexión al sistema eléctrico nacional y el cumplimiento de las exigencias ambientales.
Hay, además, una diferencia importante frente a los antecedentes del proyecto: mientras las propuestas anteriores de Gensa contemplaban una unidad de 150 megavatios, la iniciativa radicada ahora habla de 250 megavatios, una capacidad que tendría que justificarse mediante nuevos estudios.
Por ahora, la radicación ante el DNP no significa que el Gobierno nacional haya aprobado la construcción de Paipa V, que exista financiación ni que Gensa haya decidido retomar el proyecto.
Lo que sí ocurre es que una iniciativa que estuvo durante años en la agenda energética de Boyacá vuelve a plantearse en momentos en que se discute el futuro del carbón, la seguridad energética y la necesidad de garantizar el suministro de electricidad.
La pregunta es si las condiciones que llevaron a Gensa a abandonar Paipa V en 2021 han cambiado lo suficiente como para justificar una nueva evaluación del proyecto.











