La airada defensa que hizo el representante boyacense de la memoria de Bernardo Jaramillo Ossa, tras el retiro de piezas del Museo Nacional, desató críticas en redes sociales. Varios ciudadanos le recordaron que, cuando era alcalde de Duitama, ordenó retirar la estatua del torero César Rincón, instalada desde 2012 frente a la plaza de toros. Lo acusan de doble moral y le preguntan por qué exige respeto por unos personajes históricos mientras justifica retirar los monumentos de otros.
Al representante a la Cámara José Luis Bohórquez le están cobrando en redes sociales su propia historia.
Luego de la encendida defensa que hizo en el Congreso de la memoria del asesinado dirigente político Bernardo Jaramillo Ossa, a propósito del retiro de piezas históricas del Museo Nacional, varios internautas le recordaron que él también tomó una decisión polémica frente a un monumento cuando fue alcalde de Duitama.
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Se trata de la estatua del torero César Rincón, que permanecía desde 2012 en las afueras de la plaza de toros de esa ciudad y que fue retirada el 25 de junio de 2024, durante la administración de Bohórquez.
La decisión, que en su momento fue presentada como parte de la transformación de la antigua plaza taurina en un escenario para actividades culturales, artísticas y campesinas, generó una controversia que ahora vuelve a cobrar actualidad.
Uno de los ciudadanos que cuestionó al congresista fue Ricardo Agudelo, quien le preguntó públicamente por qué reclama respeto por las imágenes que representan la historia de Colombia, pero durante su alcaldía decidió retirar la escultura de un personaje que también hizo parte de la historia de Duitama.
Agudelo recordó que César Rincón contribuyó a darle reconocimiento nacional a la ciudad y que sus presentaciones taurinas atrajeron visitantes y generaron actividad económica.
“¿Cómo se le llama a esa clase de decisiones y acciones? ¿Doble moralidad? ¿O simplemente ignorancia? ¿Vandalismo?”, preguntó el internauta.
En su comentario también señaló que, aunque la legislación sobre protección animal había cambiado y las corridas de toros estaban siendo cuestionadas, eso no significaba que debiera desaparecer el recuerdo de un personaje vinculado con una etapa de la historia local.
Otro ciudadano, Rafael David Rojas Cristancho, fue mucho más duro y calificó al congresista de hipócrita, al considerar contradictorio que ahora reclame por la memoria histórica después de haber participado en el retiro de la escultura de César Rincón.
El episodio de Duitama está documentado. La estatua fue retirada durante un acto público en el que participaron Bohórquez y dirigentes políticos que respaldaban la transformación del escenario taurino. La administración sostuvo entonces que buscaba darle un nuevo uso a la plaza y convertirla en un espacio para la cultura y otras actividades ciudadanas.
La controversia también recuerda lo ocurrido durante el estallido social de 2021, cuando varios monumentos del país fueron objeto de ataques, intervenciones y cuestionamientos. Uno de los casos más conocidos fue el Monumento a los Héroes de Bogotá, aunque su demolición fue ejecutada por las autoridades distritales para dar paso a las obras del Metro, después de que la escultura de Bolívar fuera retirada para su protección.
Más allá de las diferencias entre estos episodios, la discusión plantea una pregunta que ahora se devuelve contra el representante boyacense: ¿quién decide qué personajes merecen permanecer en los espacios públicos y cuáles deben ser retirados?
Bohórquez ha defendido la importancia de preservar la memoria de Bernardo Jaramillo Ossa, dirigente de la Unión Patriótica asesinado en 1990, y ha cuestionado que se retiren elementos relacionados con su historia.
Sus críticos no necesariamente discuten esa defensa. Lo que le reclaman es que aplique el mismo criterio cuando se trata de personajes que representan otras tradiciones, épocas o posiciones con las que no está de acuerdo.











