Nobsa busca a su multimillonario: nadie ha reclamado los $61.600 millones del Baloto

En este municipio de poco más de 17.000 habitantes crecen las especulaciones sobre el afortunado. Se habla de dos pensionados, un contratista de la Alcaldía y hasta de un turista antioqueño, pero nadie sabe nada con certeza. El único punto de venta de Baloto, ubicado en el parque principal, está adornado con bombas y celebra el premio más grande de los últimos nueve años. Mientras tanto, el ganador sigue sin aparecer.

En Nobsa hay un multimillonario. O por lo menos alguien que pasó por el municipio y compró un tiquete de Baloto que hoy vale la extraordinaria suma de $61.600 millones. El problema es que nadie sabe quién es. Y lo más curioso es que, varios días después del sorteo, el premio todavía no ha sido reclamado.

En un pueblo de apenas 17.186 habitantes, donde casi todos se conocen o creen conocerse, semejante misterio resulta difícil de sobrellevar.

Desde la noche del sábado 3 de octubre, cuando se conoció que el premio mayor del Baloto había caído en Nobsa, comenzó una búsqueda que no tiene investigadores oficiales, pero sí muchos curiosos dispuestos a descubrir al afortunado.

Las versiones van y vienen. Unos aseguran que fue un pensionado. Otros hablan de otro pensionado, distinto al primero.

ambién se menciona a un contratista de la Alcaldía. Y hay quienes sostienen que el ganador ni siquiera es boyacense, sino un turista antioqueño que estuvo de visita, compró el Baloto y siguió su camino.

De todo se dice, pero nada se ha podido comprobar. Por ahora, los supuestos ganadores tienen algo en común: ninguno ha confirmado que sea el dueño de los $61.600 millones.

El alcalde de Nobsa, Ricardo Granados, tampoco escapó a la curiosidad colectiva. Con humor, dijo que el pueblo está pendiente de quién cambia de mujer y se va del municipio, porque ese podría ser el ganador.

La ocurrencia resume el ambiente que se vive en Nobsa. Ahora cualquier cambio repentino de vida podría despertar sospechas. Si alguien compra una camioneta de lujo, vende su casa, deja de trabajar o se marcha del pueblo, seguramente habrá quien recuerde que por ahí anda suelto un multimillonario. Aunque, por supuesto, nada de eso demostraría que se ganó el Baloto.

Mientras los rumores recorren las calles, en el parque principal hay un establecimiento donde la celebración es real.

Se trata del punto de venta de Apuestas JER, el único establecimiento que comercializa Baloto en Nobsa. Allí fue vendido el tiquete ganador y desde entonces el negocio tiene motivos suficientes para festejar.

Su fachada fue adornada con un arco de bombas rojas, blancas y azules. Es una celebración bastante particular: se sabe que allí vendieron una fortuna, pero se desconoce quién la compró.

Lo único confirmado es que el ganador participó en el sorteo número 2717, realizado el sábado 3 de octubre, y escogió manualmente los números 03, 10, 14, 26 y 31, con la súper balota 10.

Esa combinación lo convirtió en dueño del cuarto premio más grande de la historia del Baloto y del mayor acumulado entregado en Colombia durante los últimos nueve años.

Para hacerse una idea del tamaño de la fortuna, si los $61.600 millones se repartieran entre los 17.186 habitantes de Nobsa, a cada uno le corresponderían aproximadamente $3,58 millones. Pero no habrá reparto: toda esa plata corresponde a una sola apuesta ganadora.

Y aquí surge la pregunta que mantiene intrigado al municipio: ¿será que el nuevo multimillonario sigue caminando tranquilamente por Nobsa, comprando el pan, tomando tinto y saludando a sus vecinos como cualquier otro ciudadano? Es perfectamente posible.

También puede ocurrir que esté haciendo un esfuerzo enorme para guardar el secreto. No debe ser fácil acostarse una noche con las preocupaciones económicas de siempre y levantarse al día siguiente sabiendo que se tienen $61.600 millones por cobrar.

¿A quién contarle? ¿A la esposa? ¿A los hijos? ¿A los hermanos? ¿A un amigo? ¿O será mejor no decirle a nadie?

El silencio puede ser, después de la combinación ganadora, la decisión más importante que deba tomar el afortunado.

Pero también existe otra posibilidad: que el dueño del tiquete no tenga ninguna relación con Nobsa. Que haya pasado por el parque, comprado el Baloto y regresado a su ciudad sin imaginar que acababa de dejar atrás el lugar donde cambiaría su vida para siempre.

Incluso cabe una pregunta más inquietante: ¿y si todavía no sabe que se ganó el premio? ¿Y si tiene el tiquete guardado en algún bolsillo, una billetera o un cajón, sin haber revisado los números?

En ese caso, los habitantes podrían pasar meses buscando a un vecino que nunca fue el ganador. Boyacá ya vivió una historia parecida hace diez años.

En mayo de 2016, el Baloto cayó en Belén y dejó $26.000 millones a un joven dedicado a comprar ganado y vender carne. Como el tiquete había sido vendido en la Droguería El Descuento, donde los compradores habituales no eran tantos, comenzaron las especulaciones.

Uno tras otro fueron apareciendo nombres hasta que finalmente se conoció al afortunado.

El pueblo prácticamente se fue de fiesta. Hubo música, baile y toda clase de comentarios sobre lo que se podía hacer con semejante cantidad de dinero.

El ganador, sin embargo, tenía una preocupación más urgente: pidió protección a la Policía ante los riesgos que podía representar su nueva fortuna.

Cuando el entonces alcalde Alberto Rincón Guzmán le preguntó qué pensaba hacer después de ganar el Baloto, su respuesta fue sorprendentemente sencilla: ‘Seguir trabajando’.

Un año antes, en 2015, otro apostador había ganado $3.100 millones con Revancha en Tunja. Con el de Nobsa, son tres grandes premios de Baloto y Revancha que han caído en Boyacá durante los últimos once años. Pero ninguno había sido tan grande como este.

El nuevo ganador deberá adelantar los trámites correspondientes ante la Fiduciaria de Occidente para reclamar su premio. Entretanto, su identidad continúa siendo un misterio.

Y puede que nunca se conozca públicamente.

Por ahora, Nobsa tiene un establecimiento adornado con bombas, un Alcalde que se toma el asunto con humor, varios supuestos multimillonarios y miles de habitantes pendientes de cualquier novedad.

Quizás el ganador esté entre ellos, escuchando los rumores, sonriendo discretamente y procurando no dar la menor pista.
O quizás esté a cientos de kilómetros, sin enterarse siquiera de que todo un pueblo lo está buscando.

Lo cierto es que alguien compró un Baloto en Nobsa y ganó $61.600 millones, pero todavía no ha ido a cobrarlos.
Y mientras eso ocurre, todo un pueblo seguirá preguntándose quién es el multimillonario que nadie conoce.

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