Hablemos claro, la polarización: un falso dilema

Publicidad

Por | Julio César Vásquez Higuera, exalcalde de Paipa

Mi anterior columna que planteaba a Roy Barreras como el candidato final del Presidente Petro, generó comentarios desapacibles recordando los falsos positivos, y calificativos como “uribestia”, “la miserable derecha”, “la ultraderecha nefasta”, etc.

Por estos efectos, hoy dedico este comentario a rechazar con vehemencia el falso, interesado y peligroso dilema en que nos quieren colocar a los colombianos los dos extremos políticos y que se resume así: “Si Usted no es petrista (mi caso), es porque es uribista!” Y viceversa: “Si Usted no es uribista, (también mi caso) es petrista!”. Pare de contar. Sobre esta división interesada y simplona, quieren castrar el pensamiento crítico e independiente, quieren aniquilar nuestra autonomía para pensar y nuestra capacidad para decidir qué camino tomar en el 2026.

Y es así como invocando la lucha de estos dos caudillos, dos animales políticos hasta su muerte manejando hoy cada uno 3 o 4 millones de votos: Gustavo Petro y Álvaro Uribe; sus áulicos nos quieren dividir abusivamente a los colombianos y sembrarnos el odio en los espíritus, odio que los enceguece a ellos: para un uribista, los falsos positivos no existieron o no fueron graves; para un petrista, a la corrupción de su gobierno responden: pero eso también lo hicieron los demás gobiernos.

Publicidad

Pregunta obvia: Entonces. ¿Cuál era el cambio prometido? Hablemos claro: Ni el expresidente Uribe, ni el presidente Petro, con los votos directos que manejan, imponen presidente. Por eso, ambos buscan atenuar su extremismo buscando votos y amigos más moderados: Petro busca camuflar su izquierdismo con la “Operación Camaleón” encarnada en Roy Barreras; y el expresidente busca ampliar su radio de acción y posibilidades con candidatos como Juan Carlos Pinzón a quien puso a jugar a través de ese desastre político llamado Ingrid Betancur.

Lo siento, mis amigos uribistas, ninguno de los 4 candidatos del Centro Democrático va a llegar a la primera vuelta pues no tienen el suficiente calibre y respaldo político para lograrlo… ¿Otra pantomima?

Frente a esta dicotomía me niego rotundamente a dejarme encasillar! Todo extremo es vicioso. No acepto el populismo de la extrema izquierda con su lucha de clases y la división entre “esclavistas” y trabajadores; y rechazo también el patrioterismo de la extrema derecha con la satanización de su enemigo ideológico. Considero que tan peligrosa para nuestra democracia es una dictadura de derecha como una de izquierda: cualquiera en el poder, con el alto nivel de confrontación que exhiben van a prolongar 4 años más el conflicto social latente, el enfrentamiento entre colombianos, la utilización del poder para golpear al adversario, para atizar los odios y el nivel de violencia verbal (que conduce a la física), que hoy vivimos.

¿Qué camino nos queda? Hay uno, esperanzador, y que nos muestran dos encuestas recientes: A fines de junio la Fundación alemana Friedrich Ebert publicó una encuesta entre los jóvenes colombianos: el 58% se ubica en el Centro político, el 26% en la derecha y el 16% en la izquierda. Y comenzando noviembre Cifras y Conceptos nos contó que el 45% de los ciudadanos se identifican con el Centro político, el 32% con la derecha y el 22% con la izquierda. De razón que el Centro político sea hoy tan apetecido por los extremos pues en su fuerza y en su decisión está el próximo Presidente de Colombia. No lo olviden, por favor.

¿Qué es el Centro Político? Me atrevo a decir que, básicamente, es una actitud, una postura ideológica y conceptual que implica muchas cosas: Es ser tolerante para aceptar las diferencias políticas e ideológicas; es ser pluralista, y defender la democracia y la libertad rechazando los caudillismos, las dictaduras, los populismos de izquierda y derecha; es rechazar con vehemencia la corrupción en las altas esferas de la política y el abuso del poder político.

Ser de Centro es rechazar la manipulación de las consciencias, pensar con independencia, obrar con criterio propio, con sensatez, con equilibrio; es pensar en Colombia y sus problemas antes que en desaparecer al adversario. Un Centro justo, reconoce que en otros espectros políticos también hay buenos dirigentes, sólo que están opacados por la gritería, la estridencia, y las amenazas de quienes se autoproclaman sus candidatos. En fin, es entender que sacar a Colombia del atolladero es una labor de equipo en la cual caben todos los buenos colombianos que definen su voto con la razón y no con la emoción ni con el estómago.

Esta es una muy cordial invitación para que lancemos un grito de independencia de las tradicionales jefaturas partidistas (hoy por hoy tan devaluadas), y decidamos por nosotros mismos nuestro voto y nuestro futuro como país, en la crucial elección del 2026. Yo, como liberal de base, como ciudadano común y corriente, ya tomé la decisión y considero que el Centro político es, sin duda, la mejor opción que tiene Colombia en la próxima elección presidencial!

Amigo, amiga; querido lector u oyente: Si Usted está de acuerdo con estos planteamientos, compártalos, por favor, en sus redes y con sus amistades.. Gracias por su atención.

    Publicidad

    DEJA UNA RESPUESTA

    Por favor ingrese su comentario!
    Por favor ingrese su nombre aquí

    Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.