No hace falta saber de bandas ni distinguir un bombardino de un trombón. Entre el jueves 1.º y el domingo 4 de octubre, más de 30 agrupaciones de distintas regiones del país llegarán a Paipa para competir, desfilar y, sobre todo, tocar. La mayoría de los espectáculos son gratuitos y puede ser una buena disculpa para escuchar música colombiana de calidad, caminar por Paipa, bailar y pasar un fin de semana diferente.
Durante más de medio siglo hemos contado prácticamente de la misma manera el Concurso Nacional de Bandas Musicales de Paipa: cuántas bandas participan, de qué departamentos vienen, cuáles son las categorías, quiénes integran el jurado y cuánto dinero recibirán los ganadores.
Todo eso importa, pero quizá hemos dejado de contar lo más sencillo: vale la pena ir a Paipa y escuchar.
Del jueves 1.º al domingo 4 de octubre, más de 30 bandas de diferentes regiones del país estarán en la ciudad para participar en la versión 52 del Concurso Nacional de Bandas Musicales. Durante cuatro días habrá música en la Concha Acústica Valentín García, en el Auditorio Pablo Solano, en las calles durante el tradicional desfile y, por las noches, en espacios donde las bandas fiesteras terminan convirtiendo el concurso en baile. Y buena parte de todo eso se puede disfrutar gratuitamente.
Para alguien que nunca haya asistido al Concurso puede resultar sorprendente encontrarse con decenas de músicos sobre un escenario y descubrir lo que puede hacer una buena banda. Allí hay clarinetes, trompetas, trombones, saxofones, tubas, bombardinos y percusión, pero también arreglos exigentes, directores que trabajan durante meses una presentación y jóvenes que llegan a Paipa después de ganar procesos departamentales y regionales.
No es solamente música para expertos. Uno puede sentarse simplemente a escuchar. Puede encontrarse con un bambuco que conoce desde niño, descubrir un porro que nunca había oído o escuchar cómo una banda transforma una obra tradicional colombiana. Y puede hacer algo que cada vez hacemos menos: dedicar una hora completa únicamente a la música.
Este año habrá 32 bandas y seis categorías: Infantil, Juvenil, Básica, Fiestera, Universitaria y Especial. Las presentaciones comenzarán el viernes en la tarde y continuarán durante el sábado y el domingo.
Pero hay otro momento que vale la pena vivir: el desfile del sábado. Las bandas dejan los escenarios y se toman las calles de Paipa. Allí desaparece buena parte de la solemnidad del concurso. Aparecen las comparsas, la danza, los músicos tocando a pocos metros del público y una ciudad que durante algunas horas termina convertida en un enorme escenario.
Esta versión tendrá además una particularidad: permitirá escuchar músicas procedentes de distintas regiones del país en un mismo fin de semana. Entre las agrupaciones estará, por ejemplo, la Banda Municipal de Valledupar, que llevará a Paipa parte de una tradición musical construida alrededor del vallenato y de los sonidos del Caribe.
El Concurso también rendirá homenaje a José Rozo Contreras, Pedro Morales Pino y Alfredo Gutiérrez, y reconocerá el aporte a la danza folclórica de Delia Zapata Olivella. También habrá un reconocimiento al Festival Nacional del Porro, que en 2027 llegará a sus 50 años.
Son nombres importantes para la música colombiana, pero tampoco es necesario conocer previamente su obra para disfrutar lo que ocurrirá durante estos cuatro días.
Quizá ese sea uno de los mayores atractivos del Concurso de Bandas de Paipa: se puede llegar sin saber nada y salir habiendo escuchado mucho.
Y alrededor está Paipa. Está el lago Sochagota, están las aguas termales, los restaurantes, los cafés, la posibilidad de caminar por el centro y esa combinación de turistas, músicos, instrumentos y uniformes que durante el Concurso cambia el ambiente habitual de la ciudad.
Hace 52 años el evento era muy distinto. Las bandas llegaban y anunciaban su presencia con pólvora, ofrecían pequeñas retretas en el parque Jaime Rook y solamente existía una categoría. Hubo incluso un Concurso de Hilanderas y las primeras verbenas se hicieron junto al lago Sochagota.
Muchas cosas cambiaron desde entonces. Lo que permanece es una ciudad reuniéndose alrededor de la música.
Por eso, más que volver a anunciar que comienza otra versión del Concurso Nacional de Bandas, quizá este año la invitación pueda ser mucho más sencilla: entre el 1.º y el 4 de octubre, vaya a Paipa, busque una silla, escoja una banda que no conozca y escúchela.










