DJI Polaris Drone promueve, comercializa y enseña a utilizar estas nuevas herramientas agrícolas. En el quinto Día Departamental de la Papa presentó el DJI T100, un equipo que puede transportar hasta 80 kilogramos y fumigar una hectárea en entre 12 y 15 minutos.
Entre papas, productores y nuevas tecnologías para el campo, una enorme aeronave se robó las miradas durante el quinto Día Departamental de la Papa: un dron capaz de fumigar una hectárea en apenas 12 o 15 minutos.
Pero detrás del equipo que despertó la curiosidad de agricultores y visitantes hay también una apuesta empresarial que nace en Boyacá.
Se trata de DJI Polaris Drone, una empresa de Paipa dedicada a promover el uso de drones en las labores agrícolas, comercializar estos equipos y, especialmente, capacitar a quienes los adquieren para que puedan aprovechar adecuadamente la tecnología.
La apuesta no consiste simplemente en vender un dron. La empresa busca acompañar a los compradores para que conozcan sus posibilidades, aprendan a operarlo y puedan incorporarlo de manera eficiente a las labores del campo.
Una muestra de esa tecnología fue el DJI T100 presentado durante el Día Departamental de la Papa, una aeronave de última generación con capacidad para transportar hasta 80 kilogramos y realizar labores de aspersión a gran velocidad.
Éder Vargas, ingeniero mecánico y especialista en drones, explicó que las características del equipo permiten adaptarlo a las necesidades de la agricultura de la región.
“Actualmente, para la región nos permite tener una carga de 80 kilogramos y una aspersión por hectárea de 12 a 15 minutos”, señaló.
Eso significa que el dron puede cubrir los 10.000 metros cuadrados de una hectárea en pocos minutos. Sin embargo, Vargas sostiene que la ventaja no está únicamente en la velocidad.
La aeronave sobrevuela directamente el cultivo y evita algunas de las dificultades que aparecen cuando las aplicaciones se realizan manualmente o mediante sistemas estacionarios. Además, incorpora tecnología que permite controlar con mayor precisión la forma como el producto llega a las plantas.
El equipo utiliza boquillas electrónicas con las que se puede regular el tamaño de las gotas entre 50 y 500 micras, dependiendo de las características y necesidades de la aplicación.
Según explicó el especialista, uno de los errores frecuentes en los métodos tradicionales consiste en considerar que cuanto más mojada quede una planta, mejor será el resultado.
No necesariamente es así.
Cuando se aplica demasiado líquido, parte del producto puede escurrir de las hojas y terminar desperdiciándose. Con los drones se busca que la gota tenga el tamaño adecuado y llegue de manera puntual al cultivo, reduciendo pérdidas y haciendo más eficiente la aplicación.
Precisamente por el nivel tecnológico de estos equipos, DJI Polaris Drone considera que la capacitación es tan importante como la comercialización.
Por eso, además de fomentar el uso de los drones y venderlos, la empresa capacita a los compradores para su operación y para que conozcan la manera adecuada de realizar las diferentes labores agrícolas con estas aeronaves.
La intención es que esta tecnología llegue progresivamente a más productores de Boyacá y del centro-oriente colombiano y pueda utilizarse para hacer más eficientes tareas que tradicionalmente demandan mayores tiempos y esfuerzos.
La presencia del DJI T100 en el Día Departamental de la Papa mostró también hasta dónde ha evolucionado una tecnología que hace algunos años estaba relacionada principalmente con la fotografía y el video.
Hoy los drones comienzan a convertirse en herramientas para fumigar, fertilizar y desarrollar otras labores agrícolas.
Y detrás de esa transformación hay también emprendimiento boyacense: desde Paipa, DJI Polaris Drone busca llevar estas nuevas tecnologías directamente al campo, comercializarlas y, sobre todo, enseñar a los productores a utilizarlas.











