Ventas de vivienda nueva en Boyacá registran su mejor primer cuatrimestre en cuatro años


Las ventas crecieron 43,5% y las iniciaciones de obra aumentaron 72,2% durante los primeros cuatro meses de 2026. El sector muestra señales de recuperación tras varios años de desaceleración.

El mercado de vivienda nueva en el corredor Tunja–Paipa–Duitama–Sogamoso registró durante el primer cuatrimestre de 2026 su mejor desempeño para este periodo en los últimos cuatro años, consolidando una tendencia de recuperación luego de la fuerte contracción que experimentó el sector constructor entre 2023 y 2024.

Entre enero y abril se comercializaron 765 unidades de vivienda nueva, cifra que representa un crecimiento de 43,5% frente al mismo periodo de 2025. El resultado es especialmente significativo si se tiene en cuenta que durante los últimos años el mercado inmobiliario nacional enfrentó una caída de las ventas, mayores costos de financiación y dificultades asociadas a los programas de subsidio para adquisición de vivienda.

La Vivienda de Interés Social (VIS) fue la principal protagonista de la recuperación. Durante el periodo se vendieron 551 unidades, equivalente a un crecimiento de 55,2% frente al primer cuatrimestre del año anterior. Entre tanto, el segmento No VIS registró 214 unidades comercializadas, con un incremento de 20,2%.

Tunja concentró el 41,4% de las ventas del corredor urbano, seguida por Sogamoso con el 27,7%, Duitama con el 15,6% y Paipa con el 15,3%, confirmando el liderazgo del eje central del departamento en la dinámica inmobiliaria regional.

Las cifras también muestran una recuperación de la actividad edificadora. Durante los primeros cuatro meses del año se lanzaron al mercado 621 unidades de vivienda. Aunque los lanzamientos VIS disminuyeron 48,9%, principalmente por la incertidumbre que aún persiste alrededor de los subsidios nacionales para vivienda social, el segmento No VIS presentó un crecimiento de 121,4%, una señal de confianza por parte de los constructores frente al comportamiento futuro del mercado.
Uno de los indicadores más relevantes fue el de iniciaciones de obra. Entre enero y abril comenzaron construcción 911 unidades de vivienda, lo que representa un incremento de 72,2% frente al mismo periodo de 2025.

El aumento de las iniciaciones suele ser considerado un indicador adelantado de la actividad económica del sector, ya que impacta directamente la generación de empleo, la demanda de materiales de construcción, el transporte y múltiples actividades asociadas a la cadena productiva.

Al cierre de abril, la oferta disponible alcanzó las 2.628 unidades, con un crecimiento de 10,3% frente al año anterior, garantizando disponibilidad suficiente para atender la demanda de los próximos meses.

El comportamiento actual contrasta con la difícil situación que enfrentó el sector durante buena parte del gobierno del presidente Gustavo Petro.

Tras alcanzar niveles históricamente altos entre 2021 y 2022, impulsados por las bajas tasas de interés y los subsidios a la vivienda, el mercado comenzó a desacelerarse de manera acelerada durante 2023. A nivel nacional, las ventas de vivienda nueva registraron una de las mayores caídas de las últimas décadas, afectadas por la inflación, el incremento de las tasas de interés, el encarecimiento de los materiales de construcción y los cambios introducidos en el programa Mi Casa Ya.

La Vivienda de Interés Social fue el segmento más golpeado. Miles de hogares aplazaron sus decisiones de compra ante la incertidumbre sobre la asignación de subsidios y las mayores exigencias financieras para acceder a crédito hipotecario.
Como consecuencia, se redujeron los lanzamientos de nuevos proyectos, aumentaron los desistimientos de compra y se ralentizó el inicio de nuevas obras en buena parte del país.

Sin embargo, durante 2025 y especialmente en 2026 comenzaron a observarse señales de recuperación impulsadas por la reducción gradual de las tasas de interés, una menor presión inflacionaria y la estabilización de las condiciones de financiación para los compradores.

Las cifras del corredor Tunja–Paipa–Duitama–Sogamoso sugieren que Boyacá está recuperando dinamismo a un ritmo superior al observado durante los años más complejos del ciclo inmobiliario reciente.

El crecimiento simultáneo de las ventas, las iniciaciones de obra y la oferta disponible indica que existe una mejora tanto en la demanda como en la confianza de los desarrolladores.

Aunque persisten desafíos relacionados con la política de subsidios para vivienda social y el acceso al crédito para algunos hogares, los resultados del primer cuatrimestre muestran que la construcción vuelve a consolidarse como uno de los sectores con mayor capacidad para generar empleo, inversión y crecimiento económico en el departamento.

Para empresarios y analistas del sector, la principal tarea será mantener esta tendencia durante el resto de 2026 y convertir la recuperación coyuntural en una fase sostenida de expansión que permita acercarse nuevamente a los niveles récord observados antes de la desaceleración nacional.

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