Profesor a prisión por presunto abuso de una estudiante en Tunja; periodista denuncia que intentaron silenciarlas

La Fiscalía imputó a Mario Andrés Patiño Mogollón por acceso carnal violento agravado y acoso sexual. La periodista Adriana Sierra Cortés, quien trabajaba en el Inem, aseguró que el respaldo a la víctima y a sus compañeras fue censurado y que otros docentes exigieron silencio y disculpas para el investigado.

La orden de enviar a prisión a un profesor de español señalado de abusar sexualmente de una estudiante de 15 años en Tunja estuvo acompañada de un duro pronunciamiento de la periodista Adriana Sierra Cortés: según denunció, cuando expresó su solidaridad con la adolescente y con las compañeras que protestaron por lo sucedido, intentaron silenciarlas.

El procesado es Mario Andrés Patiño Mogollón, a quien la Fiscalía imputó los delitos de acceso carnal violento agravado y acoso sexual. Por solicitud del organismo investigador, un juez con función de control de garantías le impuso medida de aseguramiento en centro carcelario.

De acuerdo con el comunicado de la Fiscalía, fechado el 16 de octubre, los hechos investigados ocurrieron el pasado 15 de septiembre en un colegio de la capital boyacense.

El docente habría aprovechado su posición de autoridad para sacar a la estudiante del salón, bajo el falso pretexto de que era requerida en la coordinación. Posteriormente, según el ente acusador, la habría llevado mediante engaños al teatro del plantel, donde presuntamente la encerró y agredió sexualmente.

La investigación también señala que la adolescente habría sufrido hostigamientos durante los dos meses anteriores. Según la Fiscalía, el profesor habría utilizado mensajes y conversaciones para intentar obtener de ella conductas de carácter sexual, pretensiones que la estudiante rechazó.

Le puede interesar: Docente denunciado en el INEM fue apartado de sus funciones desde que se conoció el caso

Tras conocerse la decisión judicial, Adriana Sierra Cortés, periodista que trabajaba en el Inem, publicó un mensaje en el que expresó alivio por el avance del proceso y denunció las reacciones que enfrentaron quienes acompañaron a la víctima.

“Intentaron silenciarnos, a mí y a las niñas que solo reclamaban respeto, protección y justicia”, escribió.

Sierra relató que desde el primer momento se solidarizó con la adolescente y con sus amigas, quienes también estaban afectadas por lo ocurrido. Según afirmó, incluso ese acompañamiento fue objeto de censura.

“No fue fácil. Hubo impotencia, y hasta ese gesto de solidaridad fue censurado”, manifestó.

La periodista también cuestionó a otros profesores que, de acuerdo con su relato, le exigieron no hablar y defender la inocencia del docente. En su publicación recordó expresiones que atribuye a esas personas: “Si no tiene pruebas cállese” y “Le tienen que pedir perdón al profesor Mario porque él es inocente”.

Sierra no identificó en el texto a los profesores a los que se refiere ni detalló los mecanismos mediante los cuales habrían intentado silenciarlas. Sus señalamientos abren un asunto adicional al proceso penal: cómo fueron tratadas las estudiantes que expresaron su rechazo y quienes decidieron acompañarlas.

“Ninguna institución educativa puede convertirse en un lugar donde se tolere el abuso, el acoso o el maltrato”, sostuvo la periodista, quien reivindicó la responsabilidad de los educadores de proteger a sus estudiantes.

Sierra pidió a la Fiscalía continuar las investigaciones y afirmó que las conductas de acoso habrían sido sistemáticas. Esa afirmación corresponde a su denuncia pública: el comunicado del ente acusador describe el caso de una adolescente y los presuntos hostigamientos que habrían antecedido a la agresión.

Por ahora, la actuación judicial conocida es la imputación y la imposición de una medida de aseguramiento. No se trata de una sentencia condenatoria, y la responsabilidad penal del profesor deberá establecerse durante el proceso.

Entretanto, el pronunciamiento de Sierra deja preguntas para las autoridades educativas sobre la atención de la denuncia, la protección de las estudiantes y las presuntas presiones para que guardaran silencio. En los materiales aportados no figura una respuesta del plantel ni de los docentes aludidos.

“Mi voz no se arrepiente de haber defendido a las estudiantes”, expresó la periodista. Y reiteró su mensaje a las adolescentes: “Su voz importa, […] no están solas y […] nadie tiene derecho a silenciarlas”.

    Publicidad

    DEJA UNA RESPUESTA

    Por favor ingrese su comentario!
    Por favor ingrese su nombre aquí

    Confirma que no eres un bot:


    Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.