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El conflicto en torno a la empresa generadora de energía térmica de Boyacá es un tema que ha generado profunda preocupación entre los trabajadores, las comunidades locales y los actores económicos de la región.
Desde 2005, cuando la administración de la empresa fue trasladada a Manizales durante el gobierno del presidente Álvaro Uribe Vélez y su ministro de Hacienda, Óscar Iván Zuluaga, se ha evidenciado un abandono sistemático de las unidades generadoras de energía en Boyacá. Este documento busca exponer las problemáticas derivadas de esta decisión, analizar sus impactos y proponer soluciones que permitan reintegrar la administración y el control de la empresa a los boyacenses.
Antecedentes
En 2005, el gobierno nacional entregó la administración de la empresa generadora de energía térmica de Boyacá a GENSA (Gestión Energética S.A.), trasladando su control administrativo a Manizales, Caldas.
Aunque se mantuvo una convención colectiva de trabajo hasta el 31 de enero de 2019, este cambio marcó el inicio de una serie de decisiones que afectaron negativamente a la región.
Las unidades I, II y II de la empresa, con una capacidad total de 178 megavatios, han sufrido un deterioro progresivo debido a la falta de inversión en mantenimiento desde 2017. Esto ha llevado a que la producción no opere al 100% de su capacidad, generando pérdidas económicas y un detrimento patrimonial para el Estado.
Problemáticas Identificadas
1. Falta de Mantenimiento y Deterioro de las Unidades: Desde 2017, GENSA no ha realizado las inversiones necesarias para el mantenimiento de las unidades generadoras. Esto ha provocado problemas operativos, especialmente durante fenómenos climáticos como El Niño, cuando se requirió comprar energía a precios exorbitantes (hasta 2 millones de pesos por megavatio), en lugar de generarla localmente para cumplir con los cuestionados contratos de venta de energía realizados desde Manizales, con precios muy inferiores a los valores de venta en la bolsa.
2. Venta de Energía a Precios Inferiores: GENSA ha vendido energía a precios significativamente más bajos (280 mil pesos por megavatio, en promedio) en comparación con los valores alcanzados en la bolsa de energía, que superaron los 2 millones de pesos. Esta práctica ha generado serios reparos de los trabajadores por un presunto detrimento patrimonial y ha beneficiado a intermediarios que revenden la energía con grandes márgenes de ganancia.
3. Abandono de la Región: El traslado de la administración a Manizales ha dejado a Boyacá sin control sobre sus recursos energéticos. Además, se ha evidenciado un desinterés por parte de GENSA en mantener operativas las unidades generadoras, lo que ha afectado a más de 220 trabajadores y a 2,500 familias dependientes del sector minero y energético.
4. Deudas con los Carboneros de Boyacá: GENSA debe más de 200 mil millones de pesos a los productores de carbón de la región, lo que ha generado tensiones económicas y sociales.
La imposición de condiciones desfavorables por parte de GENSA ha agravado esta situación.
5. Falta de Transparencia en la Gestión: Se ha solicitado información sobre cómo se ofertó y vendió la energía, pero no se han proporcionado respuestas claras. Esto ha levantado sospechas de posibles actos de corrupción y mala gestión.
Impactos Negativos
• Económicos: La falta de mantenimiento y la venta de energía a precios inferiores han generado pérdidas millonarias para el Estado. Además, la deuda con los carboneros ha afectado gravemente a la economía local.
• Sociales: Más de 220 trabajadores y sus familias han sido afectados por la incertidumbre laboral y la falta de inversión en la región. El sector minero también ha sufrido las consecuencias de las deudas y las imposiciones de GENSA.
• Ambientales y Energéticos: Las unidades generadoras, que deberían operar en situaciones de emergencia o cuando las hidroeléctricas no funcionen, están en estado de abandono sistemático. Esto pone en riesgo la confiabilidad energética de la región, la cual, sin embargo, es cobrada a los usuarios, y cuyo fondo hoy es superior a los 200 mil millones de pesos.
De estos, 50 mil millones se invirtieron en la planta de purificación de agua. GENSA S.A. ESP ha recibido del Estado, por concepto de pago por confiabilidad, más de 200 mil millones de pesos, cuyo destino único debería ser la compra de carbón, mantenimientos óptimos y pago de nómina. Sin embargo, no se ha invertido en Boyacá lo necesario. El DNP les entregó adicionalmente más de 62 mil millones de pesos para la construcción de torres de enfriamiento, un proyecto que está abandonado y que el contratista ni siquiera entregó. Esta inversión no cumplió ninguna función, lo cual es un hecho sumamente grave.
Propuestas de Solución
1. Reintegración de la Administración a Boyacá: Es fundamental que las tres unidades generadoras sean reintegradas a la administración de Boyacá, con un gerente boyacense que entienda las necesidades de la región.
2. Creación de una empresa boyacense: Se propone la creación de una empresa energética boyacense que gestione los recursos locales y garantice la inversión en mantenimiento y modernización de las unidades generadoras.
3. Capitalización por parte de Ecopetrol: Otra opción es que Ecopetrol capitalice la empresa, en colaboración con los boyacenses, para asegurar una transición energética justa y sostenible.
4. Proyecto de Transición Energética en Paipa: Se debe impulsar un proyecto de transición energética en Paipa, con cargo a la confiabilidad, que garantice una verdadera transición sin descontar las plantas existentes. Este proceso debe ser gradual, considerando que la transición completa podría tomar más de 20 años.
5. Investigación y Transparencia: Es necesario investigar las posibles irregularidades en la gestión de GENSA, especialmente en la venta de energía y el uso de los recursos. La transparencia en la información es clave para restaurar la confianza pública.
Conclusión
El traslado de la administración de la empresa generadora de energía térmica de Boyacá a Manizales ha tenido consecuencias negativas para la región, tanto económicas como sociales. Es imperativo que se tomen medidas para reintegrar el control de estas unidades a los boyacenses, garantizar la inversión en mantenimiento y modernización, y promover una transición energética justa y sostenible. Solo así se podrá recuperar el potencial energético de Boyacá y asegurar un futuro próspero para sus habitantes.
Llamado a la Acción
Invitamos a las autoridades locales, nacionales y a la comunidad en general a unirse en la defensa de los intereses de Boyacá. La marcha del 21 de marzo es una oportunidad para visibilizar esta problemática y exigir soluciones concretas. Juntos, podemos lograr que Boyacá recupere el control de sus recursos energéticos y construya un futuro más justo y sostenible.
Nota Final
Este documento refleja las preocupaciones y propuestas de los trabajadores de las unidades 1, 2 y 3 de la empresa generadora de energía térmica de Boyacá, así como de las comunidades afectadas.
Es un llamado a la acción para corregir las injusticias y garantizar un manejo transparente y eficiente de los recursos energéticos de la región.
En la medida que esta información contiene serias denuncias sobre presuntos hechos de corrupción, esta nota y los soportes que sirvan como anexos de soporte le serán entregados a la Fiscalía, a la unidad de delitos contra la administración pública.