Debemos defender de la quiebra a los paperos

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Por | Alexander Barrera Mondragón / Administrador de Empresas. Especialista. MBA Proyectos. 
Centro de Estudios del Trabajo CEDETRABAJO, Capítulo Boyacá

En el gobierno del ‘Gran Pacto por el Agro’ las familias productoras de dos de los cinco alimentos agrícolas con mayor disponibilidad en Colombia, se encuentran en crisis y en conflicto por la defensa de la producción agraria. Paperos y arroceros adelantan movilizaciones sociales para enfrentar una crisis productiva y comercial que golpea el corazón mismo de la economía rural y que los condena a la quiebra.

Por ser la papa el tubérculo insignia de la producción agrícola de Boyacá y un alimento de la dieta básica de los boyacenses, dedico estas líneas a un modesto análisis sobre la importancia de este sector productivo, que se encuentra en jaque por la situación del mercado y la desatención gubernamental.

La papa es soberanía alimentaria

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La papa es el segundo alimento más consumido por los colombianos, tiene una importancia histórica y estratégica para la soberanía alimentaria nacional. Los datos del monitoreo satelital semestral de áreas productivas de cultivos de papa de la Unidad de Planificación Rural Agropecuaria (UPRA) del Ministerio de Agricultura y Desarrollo, detectaron 44 230 hectáreas de cultivos de papa a nivel nacional para comienzos de 2024. Se estima que Colombia produce cerca de 3,8 millones de toneladas anuales, de las cuales dependen más de 90 000 familias cultivadoras y más de 250 000 trabajadores. Las cifras oficiales estiman que el aporte de este cultivo al valor agregado sectorial es del 3,5% y el valor de la producción es de aproximadamente 2,8 billones de pesos anuales.

Según la UPRA el 82% de la producción de papa en Colombia se concentra en tres departamentos, Cundinamarca (44%), Boyacá (24%) y Nariño (14%). Boyacá es el segundo departamento productor y cultivador de papa del país, dedica aproximadamente 11 000 hectáreas a este cultivo vital para los boyacenses. De acuerdo con Fedepapa el cultivo genera cerca de 120 000 empleos directos e indirectos en Boyacá y más de 25 000 familias boyacenses dependen de este cultivo. La papa hace parte de la esencia cultural, histórica, económica y social de los boyacenses.

Las causas de la crisis

La grave situación que atraviesa el sector obedece a múltiples causas, importaciones subsidiadas con precios de dumping de países TLC, contrabando de países de la Comunidad Andina, elevadas deudas de los productores con la banca, inestabilidad en los precios, transacciones comerciales desventajosas en las centrales de abastos, aumento de los costos de producción y falta de políticas diferenciales para los cultivadores de papa, entre otros males.

El contrabando en las fronteras de países como Ecuador ha llevado a la baja los precios del producto, se estima que el bulto de papa ha disminuido el precio en más del 50%. Los Tratados de Libre Comercio con EEUU y la Unión Europea ha impactado de manera negativa este cultivo nacional, las importaciones pasaron de 10 000 toneladas en 2010 a más de 110 000 toneladas en 2022 (Cedetrabajo, 2023).

Las importaciones de papa reemplazan cerca del 13% de la producción nacional. La papa procesada proveniente desde EE.UU. aumentó en un 220% entre 2012 y 2024, las importaciones pasaron de 15 000 a 48 000 toneladas anuales. Desde países de la Unión Europea, como Bélgica y Países Bajos, las importaciones han crecido hasta un 180%; según el Ministerio de Comercio Exterior en 2024 alcanzaron las 35 000 toneladas. Esta situación pone en grave riesgo la producción nacional papera y la soberanía alimentaria del país.

La dignidad de los paperos

Los paperos han alzado la voz para que la escuche el gobierno Nacional que incumplió su promesa de renegociar el TLC con EEUU. Exigen la imposición de salvaguardias comerciales y medidas antidumping frente a las importaciones de papa; combate frontal al contrabando de papa fresca en las fronteras nacionales con el Ecuador; una resolución nacional de estabilización de precios; condonaciones de intereses crediticios con los bancos y renegociación de la cartera; seguimiento de las autoridades a las transacciones del producto en las centrales de abastos para evitar desventajas comerciales y abusos; disminución en los costos de producción que han aumentado hasta un 30% en los últimos años y los precios de venta apenas cubren el 60% de estos costos; y entre otras exigencias, que se definan y apliquen políticas de apoyo preferencial para los cultivadores de papa, que atiendan las condiciones específicas del sector y la grave crisis.

En el Encuentro Nacional de Productores de Papa realizado el pasado 21 de julio de 2025 en Villapinzón – Cundinamarca, los paperos manifestaron con toda razón, “No es la crisis de la papa, es la crisis de nuestras familias”.

Es cierto, son miles de familias colombianas las que están en riesgo por esta difícil situación, por eso el gobierno nacional y las autoridades deben atender de manera pronta las solicitudes del gremio. La producción de papa no es solo una actividad económica, es un pilar de la soberanía nacional y la identidad de los boyacenses.

Invito a rodear a los paperos de toda nuestra solidaridad y hago votos porque las asambleas campesinas y los diálogos con el Gobierno, encuentren el camino para resolver esta crisis.

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