Un mapa político de Boyacá muy parecido al de hace cuatro años

Foto | Hisrael Garzonroa

Los partidos Verde (dos curules), Pacto Histórico, Centro Democrático, Conservador y Liberal mantuvieron su representación en la Cámara de Representantes y apenas hubo ligeros cambios en las cifras. La presencia boyacense en el Senado también es muy similar a la de las elecciones anteriores.

Si se mira con detenimiento el resultado de las elecciones parlamentarias del domingo 8 de marzo, la conclusión es clara: en Boyacá cambió muy poco.

El mapa político del departamento sigue prácticamente igual al de hace cuatro años. Los mismos partidos mantienen sus espacios en el Congreso y varios de los nombres que ya ocupaban curules continúan representando a los boyacenses.

En la Cámara de Representantes repiten varios de los congresistas del periodo anterior. El verde Jaime Raúl Salamanca conserva su curul; el liberal Héctor David Chaparro vuelve al Congreso; lo mismo ocurre con Eduar Triana, del Centro Democrático, y con Ingrid Sogamoso, del Partido Conservador.

En el Senado de la República también se mantiene una presencia similar a la de las elecciones anteriores. Aída Avella, nacida en Sogamoso y una de las figuras históricas de la izquierda colombiana, repite nuevamente su curul por el Pacto Histórico.

Las pocas caras nuevas

Los cambios que se registran son más bien reemplazos de quienes ocuparon esas posiciones en el periodo anterior.

En la Cámara de Representantes aparece el médico Yamit Noé Hurtado, oriundo de Paipa, quien llega a ocupar la curul que durante los últimos cuatro años tuvo Wílmer Castellanos. También entra al Congreso el exalcalde de Duitama José Luis Bohórquez, quien pasa a reemplazar a Pedro José Suárez Vaca.

En el Senado también hay algunos movimientos. Zandra Bernal, oriunda del municipio de Socha, ocupa la curul que anteriormente correspondía a Ciro Alejandro Ramírez dentro del Centro Democrático.

Por su parte, Jhon Amaya, hermano del gobernador de Boyacá Carlos Amaya, llega al Senado en reemplazo de Carolina Espitia.

El senador Miguel Barreto, a quien muchos recuerdan por sus vínculos familiares con el Valle de Tenza —aunque su base electoral está en el Tolima— mantiene igualmente su presencia en el Congreso.

En ese contexto, la cara más nueva dentro del mapa político boyacense es la de Wally Rodríguez, quien hace cuatro años era conocido principalmente como influencer en redes sociales y activista de causas alternativas, entre ellas el respaldo al entonces candidato presidencial Gustavo Petro.

Cifras muy parecidas

Las cifras electorales de estas elecciones y las de hace cuatro años resultan sorprendentemente similares.

El único cambio visible parece ser una ligera variación en los votos que, en esta ocasión, favorece al Pacto Histórico, hoy partido de gobierno.

El peso político de Amaya

Uno de los aspectos que deja la jornada electoral es la confirmación del peso político que sigue teniendo el liderazgo de Carlos Amaya y del Partido Verde en el departamento.
Con frecuencia, dentro de algunos sectores políticos se afirma que los boyacenses están cansados de ese equipo político. Sin embargo, los resultados en las urnas no reflejan ese supuesto desgaste.

Si bien en las ciudades —donde suele haber más voto de opinión— se perciben algunas resistencias, ese fenómeno se compensa con el respaldo que el proyecto político del Verde sigue teniendo en muchas provincias y municipios del departamento.

Otro hecho que llama la atención es el crecimiento del Pacto Histórico en varias zonas del departamento.

Parte de ese respaldo parece responder más a la simpatía con el proyecto político nacional que a liderazgos locales consolidados. De otra manera sería difícil explicar, por ejemplo, los cerca de 20.000 votos que esa colectividad obtuvo en Tunja.

Ese resultado abre un interrogante hacia el futuro: si el Pacto Histórico logra consolidar liderazgos regionales y proyectar nuevas figuras políticas, podría ampliar su presencia en Boyacá más allá de la Alcaldía de Duitama, una curul en la Asamblea departamental y su representación actual en el Congreso.

Por ahora, sin embargo, la conclusión principal es clara: el mapa político de Boyacá cambió muy poco y las fuerzas tradicionales siguen ocupando prácticamente los mismos espacios que hace cuatro años.

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