Trino de Paloma Valencia revive viejas heridas en la derecha colombiana


El 28 de enero de 2026, la senadora Paloma Valencia, recientemente oficializada como candidata presidencial del Centro Democrático, publicó un mensaje en redes que desató una ola de reacciones encontradas.

En su trino, Valencia dirigió un mensaje a la cuenta del político Miguel Uribe Turbay, asesinado en 2025, afirmando que “ahora que soy la Candidata… no dejo de pensar que el candidato habrías también podido ser tú” y prometiendo honrar su memoria y cuidar de sus seres queridos. Este gesto fue visto por muchos como sincero, pero por otros como oportunista y polémico en el uso de una tragedia real para subrayar unidad interna.

La violencia política detrás de un nombre

Miguel Uribe Turbay, senador colombiano y miembro del Centro Democrático, fue víctima de un atentado con arma de fuego durante un acto de campaña en Bogotá el 7 de junio de 2025. Falleció el 11 de agosto de 2025, tras dos meses de hospitalización.

El caso marcó al país y reactivó el debate sobre la seguridad de líderes políticos en un clima electoral ya tenso.

Las investigaciones judiciales identificaron a varias personas implicadas en el atentado, señalando una estructura de coordinación criminal por detrás del disparo que lo dejó gravemente herido.

Sin embargo, a la fecha, no han dado el nombre de quién dio la orden.

Tensión interna en el Centro Democrático

La mención de Valencia al usar el arroba del asesinado Uribe Turbay coincide con un momento de fricciones dentro de su propio partido.

En los últimos días, la senadora María Fernanda Cabal anunció su salida del partido, denunciando supuestas irregularidades en el proceso de selección de la candidatura presidencial y expresando fuertes críticas hacia los mecanismos internos del uribismo.

Aunque la carta de renuncia de Cabal no detalla amenazas específicas como “Zarco Aldinever”, el ambiente de división y acusaciones internas ha intensificado la percepción de fragmentación dentro de la derecha colombiana.

La carta de Cabal fue interpretada por algunos como un símbolo de descontento hacia la conducción actual del partido y hacia aquellos liderazgos que han buscado consolidar la candidatura de Valencia.

¿Homenaje o instrumentalización?

Un sector de las redes sociales apuntó a que el trino de Valencia podía interpretarse como una apropiación de la tragedia de Uribe Turbay para reforzar legitimidad política, en momentos en que la candidata busca cimentar apoyo entre las bases del uribismo y sectores conservadores.

Para otros, fue visto como una expresión genuina de respeto hacia un colega fallecido y un llamado de unidad en tiempos de divisiones.

¿Dónde está el límite entre recordar a una figura política asesinada y usar ese recuerdo para fines partidistas? La polémica ofrece una ventana sobre cómo las tragedias pueden ser recontextualizadas en el discurso político contemporáneo.

Balance y foco público

Más allá de la controversia por el uso del arroba en un trino, el trasfondo real es la persistencia de preocupaciones sobre seguridad política en Colombia y el manejo de la memoria de figuras públicas caídas, ligadas a tensiones internas y al rumbo que tome el Centro Democrático en una campaña cada vez más fragmentada.

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