Los candidatos al Congreso viven agitados días de contactos, reuniones y acuerdos. En los últimos meses tuvieron que haber avanzado en cautivar electores, pero los días que faltan para las elecciones del 8 de marzo serán definitivos. Tendrán más opción quienes tengan recursos, maquinaria y nichos electorales en las ciudades.
¿Sirve tener un programa de tareas para realizar en el Congreso de la República en el caso de ser elegido el próximo 8 de marzo?
Antes de ir a los meses de votación, ¿los electores revisarán hojas de vida, experiencia y capacidades de esos candidatos?
En el caso de los que ya fueron congresistas y aspiran a la reelección, ¿servirá mostrar los proyectos, las ponencias, los debates y la gestión realizada?
Expertos aseguran que en la campaña en curso hacia el Congreso y en los resultados de las elecciones del 8 de marzo prevalecerán las maquinarias políticas y la plata que tengan los candidatos sobre el perfil o las ejecuciones.
Esas maquinarias son estructuras organizadas de poder político
En el contexto colombiano las maquinarias electorales serán definitivas en la elección y conformación del nuevo Congreso y los candidatos que las tengan tendrán mayor opción que candidatos serios, con buenas hojas de vida o que puedan mostrar realizaciones.
Esas maquinarias son estructuras organizadas de poder político que buscan asegurar votos de manera sistemática para un candidato, partido o grupo, generalmente a través de redes clientelares.
Se caracterizan por ser redes jerárquicas, en las que hay jefes políticos y que cuentan con el respaldo de gobernadores, alcaldes, exalcaldes, concejales, caciques locales, presidentes de juntas de acción comunal y operadores en barrios, veredas o municipios.
Esas maquinarias se construyen y fortalecen por intercambio de favores: votos a cambio de empleos, contratos, subsidios, ayudas, promesas o acceso a servicios públicos y operan con fuerza en zonas específicas en donde dominan la política local desde hace años.
Aprovechan el Estado para financiar campañas
Lo habitual es esas estructuras es que se aprovechan el Estado para financiar campañas o presionar electores.
Con recursos públicos logran la movilización de los votos pues esa es una de las maneras más efectivas de garantizar ‘recomendaciones’, transporte y seguimiento al elector el día de elecciones.
Lo curioso es que ese tipo de organización política no es ilegal, aunque muchas prácticas asociadas a las maquinarias sí lo son, como compra de votos, constreñimiento al elector, uso indebido de recursos públicos y corrupción y tráfico de influencias.
Generalmente esas maquinarias tiene gran continuidad en el tiempo incluso así cambien candidatos, porque tiene estructuras que permanecen.
Pues en este momento de la actual campaña política al Congreso, cuando faltan siete semanas y media o 53 días para las elecciones del 8 de marzo, es cuando más se comenzará a sentir el poder de esas maquinarias.
Lo que dicen esos expertos es que los resultados de las elecciones no dependerán de las ideas ni de los programas, sino de lealtades, necesidad económica y dependencia institucional.
Regiones en donde hay pobreza, debilidad estatal y baja confianza en la democracia es en donde mejor funcionan esas estructuras.
Y la forma de contrarrestar ese poder es pensando muy bien el voto, evaluando las realizaciones, escuchando las propuestas, analizando los discursos y asistiendo a los debates que, en el caso de Boyacá, se hagan.











