
El episodio ocurrió en la madrugada de Semana Santa en Tunja y desató un debate sobre emociones, viralidad y cultura vial.
En cuestión de horas, un accidente de tránsito en Tunja pasó de ser un hecho más de la siniestralidad vial de Semana Santa a convertirse en tendencia. El protagonista involuntario fue Pedro Pablo Salas, funcionario del Gobierno nacional, quien apareció visiblemente alterado en un video grabado en el lugar de los hechos, luego de que su hija resultara involucrada en un choque entre motocicletas.
El siniestro ocurrió hacia la 1:30 de la madrugada, entre el miércoles y el jueves santo, cuando dos motos colisionaron. En una de ellas se movilizaba la hija de Salas como parrillera. De acuerdo con lo expuesto por el propio funcionario en un video posterior, la joven sufrió afectaciones de consideración, aunque se encuentra fuera de peligro, al igual que las demás personas involucradas.
La reacción de Salas en la escena —marcada por la angustia y la pérdida momentánea de control— fue registrada en video y difundida en redes sociales, donde rápidamente se viralizó. Las imágenes generaron todo tipo de comentarios: desde críticas por su comportamiento hasta muestras de empatía por la situación.
En su posterior pronunciamiento, Salas planteó una defensa de lo que denominó “la fragilidad del individuo” en situaciones límite, al tiempo que cuestionó la tendencia a grabar y exponer públicamente este tipo de momentos. También señaló que su reacción debe entenderse en el contexto de la incertidumbre sobre el estado de salud de su hija, quien era trasladada en ambulancia.
Más allá del episodio puntual, el funcionario aprovechó para referirse a un fenómeno más amplio: el crecimiento acelerado del uso de motocicletas en Colombia y su relación con la accidentalidad. En ese sentido, advirtió que el aumento de este medio de transporte ha venido acompañado de mayores riesgos, tanto en ciudades como en corredores regionales.
El caso se da en medio de una Semana Santa con múltiples reportes de accidentes de tránsito en distintas regiones del país, varios de ellos con víctimas fatales y lesionados. Aunque no se han divulgado cifras oficiales consolidadas para Tunja en estos días, las autoridades han reiterado llamados a la prudencia, especialmente entre motociclistas.
El episodio, en suma, dejó abierta una discusión de la tensión entre lo privado y lo público en la era digital, la rapidez con la que se construyen juicios en redes sociales y, de fondo, un problema estructural de movilidad que sigue cobrando relevancia en Colombia.









