¿Pedagogía o evasión? El llamado de la Alcaldía frente a la vía férrea en Duitama


El reciente llamado de la Administración Municipal de Duitama, bajo el lema “Pierde un minuto, no la vida en un minuto”, vuelve a poner sobre la mesa una problemática de la peligrosidad de la vía férrea que atraviesa la ciudad. Sin embargo, más allá del tono preventivo del comunicado, surge la pregunta de si ¿es suficiente insistir en el comportamiento ciudadano para resolver un problema estructural?

La línea férrea que cruza Duitama no es un elemento nuevo ni aislado. Forma parte de un corredor nacional cuya administración depende del Estado central, pero cuyos impactos recaen directamente sobre la vida cotidiana de los habitantes. Durante años, esta infraestructura ha coexistido con zonas urbanas densamente pobladas, colegios, comercios y pasos informales, generando múltiples puntos de riesgo.

Debe leer: El paso del tren, que aumenta el caos en la movilidad de Duitama, dejó la primera víctima

El historial de incidentes en la zona no es menor. Diversos reportes han documentado atropellamientos, accidentes con motociclistas e incluso muertes de peatones que intentaban cruzar en lugares no autorizados. En varios casos, las víctimas han sido menores de edad o adultos mayores, lo que evidencia una vulnerabilidad particular en ciertos grupos poblacionales. A esto se suma la percepción generalizada de que la señalización es insuficiente o poco respetada, y que los trenes —cuando están en operación— pueden aparecer sin suficiente advertencia audible o visual en algunos tramos urbanos.

Debe leer: Los problemas de movilidad que está generando la línea férrea en Duitama

El enfoque del comunicado oficial resulta limitado. Apelar a la responsabilidad individual —detenerse, mirar y escuchar— es necesario, pero claramente insuficiente. Este tipo de campañas trasladan el peso de la seguridad al ciudadano, sin abordar de manera contundente las condiciones físicas y urbanísticas que hacen peligroso el entorno.

Existen antecedentes de estudios y propuestas en otras ciudades colombianas atravesadas por líneas férreas activas o en proceso de reactivación. Desde el campo del urbanismo y la movilidad, se ha insistido en soluciones como pasos a desnivel, cerramientos continuos, semaforización especializada y campañas educativas sostenidas en el tiempo. Sin embargo, en el caso de Duitama, no es claro que exista un plan integral, público y actualizado que articule estas medidas con una visión de ciudad.

El crecimiento urbano ha avanzado sin una planificación que integre adecuadamente la vía férrea. Barrios enteros han quedado divididos por los rieles, obligando a los habitantes a improvisar cruces informales que, con el tiempo, se convierten en “normales” pese a su peligrosidad. Esta realidad contradice el llamado institucional a usar “vías seguras dispuestas”, cuando en muchos sectores dichas alternativas son inexistentes o poco prácticas.

El problema no es únicamente de cultura ciudadana, sino de infraestructura y gobernanza. Si bien la Alcaldía reconoce que las decisiones de fondo corresponden al Gobierno Nacional, su rol no puede limitarse a emitir recomendaciones. La gestión local también implica presión política, formulación de proyectos y articulación interinstitucional para transformar un riesgo latente en una solución concreta.

El mensaje oficial es una medida paliativa. La pedagogía no reemplaza la necesidad de intervenciones físicas y planificación urbana. Mientras estas no se materialicen, la vía férrea en Duitama seguirá siendo un punto crítico donde el margen de error, como bien dice el eslogan, es prácticamente inexistente.

    Publicidad

    DEJA UNA RESPUESTA

    Por favor ingrese su comentario!
    Por favor ingrese su nombre aquí

    Confirma que no eres un bot:


    Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.