
El empresario asegura que con este escándalo se quiere desviar la atención ante la crisis administrativa y de gobernanza en la Cámara de Comercio de Tunja. También dijo que la Superintendencia y todos los organismos de control han investigado el contrato sin encontrar irregularidades.
El empresario Rafael Cortés respondió mediante un comunicado los señalamientos que hicieron los directivos de la Cámara de Comercio de Tunja sobre la irregularidades o supuestas irregularidades en el contrato de arrendamiento del predio Pozo de Donato al restaurante la Pizza Nostra, en el norte de la ciudad.
“He observado que, en medio de una posible crisis administrativa y de gobernanza que atraviesa actualmente la Cámara de Comercio de Tunja, se ha optado por utilizar mi nombre y mi ejercicio comercial como parte de un relato público orientado a desviar la atención, simplificar el debate y construir una narrativa funcional a determinados intereses particulares”, dijo Rafael Cortés.
Igualmente enfatizó que “no ha existido corrupción, ni apropiación indebida, ni detrimento patrimonial alguno atribuible a mi persona. Nunca lo hubo ni lo habrá. Este es un hecho jurídico plenamente acreditado por más de veinte años de decisiones en firme adoptadas por todas las autoridades que conocieron y revisaron el contrato de arrendamiento del Pozo de Donato, entre ellas la Superintendencia de Industria y Comercio, la Procuraduría General de la Nación, la Contraloría General de la República y la Jurisdicción de lo Contencioso Administrativo”.
Indica Cortés que en este mismo proceso también fue señalado injustamente el señor Julio Roberto Pinto Morales (Q.E.P.D.), a pesar de que las autoridades establecieron con claridad que actuó dentro de esquemas contractuales lícitos y sin corrupción alguna.
“Persistir en su señalamiento confirma que no se busca la verdad, sino la construcción de responsables simbólicos que permitan sostener una narrativa artificial. Todas las actuaciones fueron archivadas. Todas las autoridades concluyeron que no existían irregularidades. Todos los expedientes quedaron cerrados de manera definitiva”.
Según Rafael Cortés, a pesar de ello, hoy se insiste en asociar mi nombre a una controversia institucional ya resuelta, generando una distorsión deliberada de la verdad.
Sostiene Cortés que la auditoría financiera realizada por la Contraloría General de la República a la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia (UPTC), correspondiente a la vigencia 2024, tomó como referencia el avalúo del canon de arrendamiento del Pozo de Donato, pero omitió considerar tanto el pago en efectivo como el pago en especie y que ambos componentes hacen parte integral del canon de arrendamiento y, en conjunto, pueden incluso superar el valor del avalúo, lo que demuestra de manera objetiva que no existe detrimento patrimonial alguno.
Y explica:
“Para cumplir con el convenio suscrito con la UPTC como administradora del Pozo de Donato, la Cámara de Comercio de Tunja tendría que invertir actualmente una suma cercana a los $20.000.000 mensuales en vigilancia permanente, jardinería y aseo”.
“Estas funciones han sido asumidas por Pizza Nostra, evitando que la Cámara de Comercio destine recursos propios a este convenio y permitiendo que este parque se mantenga abierto al público, en óptimas condiciones”.
“Asimismo, es un hecho verificable que desde 1998, año en que se suscribió el contrato de arrendamiento del Pozo de Donato, ni la UPTC ni la Cámara de Comercio de Tunja han realizado inversión alguna de sus recursos presupuestales en este predio”.
“Presentar el contrato del Pozo de Donato como un simple ‘arrendamiento barato’ ignora —o decide ignorar— que la administración de este bien patrimonial ha implicado durante años costos reales, permanentes y elevados, asumidos con recursos privados: vigilancia continua, mantenimiento para evitar su deterioro y vandalismo, labores de aseo y jardinería, conservación del entorno y apertura permanente al público”.
“Durante todo este tiempo, la revisoría fiscal de la Cámara de Comercio de Tunja ha ejercido sus funciones sin formular una sola denuncia con consecuencias jurídicas en mi contra. No hubo alertas, ni hallazgos, ni procesos”.
“Sin embargo, en momentos institucionalmente críticos, mi nombre vuelve a ser utilizado para generar crisis mediáticas, sin hechos nuevos ni decisiones nuevas. Ese patrón no puede explicarse como una simple coincidencia. El impacto de esta estrategia no es solo simbólico”.
Asegura que con los pronunciamientos de los directivos y las noticias y comentarios de los directivos se ha afectado su buen nombre, el de La Pizza Nostra (empresa Boyacense) y ha terminado lesionando injustamente el nombre de su hijo, Rafael Cortés Páez, quien fue elegido democráticamente por los comerciantes, con la más alta votación, para integrar la Junta Directiva de la Cámara de Comercio de Tunja.
“Las controversias artificiales creadas han tenido como efecto intentar limitar su participación y condicionar su derecho al voto, alterando el equilibrio interno de la institución y desconociendo la voluntad de quienes lo eligieron. Esto ya no es un debate mediático: es un serio problema de democracia gremial”.
“Mi trayectoria como empresario y hombre cívico ha estado ligada al desarrollo regional, a la generación de empleo y al fortalecimiento del tejido empresarial de Tunja y Boyacá, reconocimientos otorgados por diversas entidades públicas y privadas, incluida la propia Cámara de Comercio de Tunja”.
“Esa historia no desaparece porque hoy resulte incómoda para algunos, ni puede ser utilizada como moneda de cambio en disputas internas. Respeto profundamente a los medios de comunicación y el derecho ciudadano a estar informado”.
“No obstante, es legítimo advertir que utilizar nombres del pasado para ocultar problemas del presente no fortalece la transparencia; por el contrario, la debilita. Desviar la atención no resuelve una crisis administrativa y estigmatizar personas no sustituye la responsabilidad de gobernar adecuadamente una institución”.
“La verdad jurídica es clara, documentada y firme. No puede seguir siendo manipulada para ocultar lo que hoy realmente está en juego. Mi buen nombre no es negociable, la honra de mi familia no es una herramienta de distracción y la Cámara de Comercio de Tunja merece enfrentar su crisis con seriedad, no con cortinas de humo”.
El extenso comunicado es firmado por Rafael Humberto Cortés Díaz.









