“Ni Cepeda ni De la Espriella», advierte María Holguín desde Tunja


En Tunja, durante una charla en la Posada San Agustín, María Holguín, esposa de Sergio Fajardo, dejó un mensaje sobre el momento de extremos que vive Colombia.

En una charla titulada “La voz de las mujeres”, realizada en la Posada San Agustín de Tunja, María Holguín terminó abordando el tema que, según ella, atraviesa hoy al país: la polarización extrema y el riesgo de volver ingobernable a Colombia.

Foto | Hisrael Garzonroa

Holguín sostuvo que el país pasó de tener un enemigo común —las FARC antes del proceso de paz— a fragmentarse en bandos irreconciliables. “Antes estábamos todos contra un enemigo claro. Hoy son dos extremos echándose la culpa de todo”, afirmó. A su juicio, ese tránsito ha derivado en una dinámica donde cualquier hecho se atribuye al gobierno anterior o al actual, profundizando la desconfianza institucional y la división social.

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Foto | Hisrael Garzonroa

Expresó su preocupación por un eventual gobierno de Iván Cepeda. Según dijo, representaría la continuidad de un proceso de “desinstitucionalización” del Estado. Mencionó salidas masivas de funcionarios en entidades como la Cancillería, el Ministerio de Comercio y Ecopetrol, y advirtió que ese desmonte no sería improvisado, sino estructurado. Para Holguín, un liderazgo más ideológico y disciplinado en la izquierda podría profundizar esa tendencia y debilitar los cimientos técnicos del Estado.

Sus críticas no se quedaron en ese sector. Del otro lado, cuestionó c

Foto | Hisrael Garzonroa

on dureza a Abelardo de la Espriella, a quien señaló de representar una postura igualmente peligrosa. Recordó los años más duros de la violencia asociada al narcotráfico y sostuvo que sería contradictorio que el país eligiera a alguien que —según ella— ha defendido a narcotraficantes. “Un país que perdió jueces, periodistas y políticos en la lucha contra el narcotráfico no puede normalizar eso por miedo al otro extremo”, afirmó.

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Holguín insistió en que el dilema no puede reducirse a escoger entre dos trincheras. Retomando una frase de Fajardo, planteó que la disyuntiva es entre “trincheras o puentes”. En su visión, optar por los extremos solo profundizaría el conflicto social. Aseguró que si un sector radical llegara al poder, el otro no aceptaría pasivamente el resultado, lo que podría desencadenar nuevas protestas masivas como las de 2021, especialmente en ciudades como Cali y Bogotá.

También cuestionó propuestas que calificó de incendiarias, como la idea de “extraditar” al actual presidente al día siguiente de asumir el poder, advirtiendo que ese tipo de mensajes desconoce que cerca de un tercio del país respalda al gobierno actual y no permanecería en silencio ante una decisión de ese calibre.

En contraste, defendió la experiencia de Sergio Fajardo como exalcalde de Medellín y exgobernador de Antioquia, resaltando la reducción de homicidios y la apuesta por educación y oportunidades juveniles como ejes de seguridad estructural. Para Holguín, la crisis social —especialmente la falta de oportunidades para miles de jóvenes— es el combustible que alimenta la radicalización.

Colombia, dijo, necesita un liderazgo que una y no profundice la fractura. En su lectura, tanto la izquierda representada por Cepeda como la derecha encarnada por De la Espriella encarnan riesgos distintos, pero igualmente graves. Frente a ese escenario, insistió en la necesidad de una alternativa de centro que priorice la institucionalidad, la experiencia y la construcción de consensos sobre la confrontación permanente.

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