La política exterior de Estados Unidos en América Latina

Chile, 1973. Venezuela, 2026.
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Por | Jhonathan Leonel Sánchez Becerra / Historiador con énfasis en Patrimonio y Museología

Durante el último siglo, América Latina ha sido escenario constante de intervenciones de Estados Unidos que, lejos de responder a ideales de democracia y libertad, han servido —como sostiene el historiador Renán Vega Cantor— para garantizar los intereses económicos, políticos y militares del imperialismo norteamericano. Estas acciones, muchas veces disfrazadas de ayuda humanitaria, lucha contra el comunismo o defensa de la seguridad hemisférica, han dejado profundas heridas en los pueblos latinoamericanos.

Desde comienzos del siglo XX, con la consolidación de Estados Unidos como potencia imperial, la región fue considerada su “patio trasero”. Intervenciones militares directas en países como Nicaragua, Haití y República Dominicana marcaron el inicio de una política basada en la ocupación armada y el control político. Según Vega Cantor, estas invasiones no fueron hechos aislados, sino parte de una estrategia sistemática orientada a impedir cualquier proyecto autónomo de desarrollo que pusiera en riesgo los intereses de las élites estadounidenses.

Con el avance del siglo, las formas de intervención se transformaron, pero no desaparecieron. Durante la Guerra Fría, el anticomunismo se convirtió en la excusa para justificar golpes de Estado, dictaduras militares y guerras internas. Guatemala en 1954, Chile en 1973 y el apoyo a regímenes represivos en Argentina, Brasil y Uruguay son evidencia de cómo Estados Unidos ha promovido la violencia política para frenar movimientos populares y de izquierda. Como señala Renán Vega Cantor, la defensa de la “democracia” fue, en muchos casos, la negación de la soberanía de los pueblos.

En las últimas décadas, aunque las invasiones militares directas han sido menos frecuentes, la injerencia continúa a través de otros mecanismos: bloqueos económicos, tratados comerciales desiguales, bases militares, financiamiento a grupos opositores y presión diplomática. Casos como Cuba, Venezuela y Nicaragua muestran que la lógica imperial sigue vigente. Para Vega Cantor, estas nuevas formas de dominación son incluso más peligrosas porque se presentan como legales, técnicas o inevitables.

Ejemplos claros

Uno de los casos más representativos es Nicaragua, país ocupado militarmente por Estados Unidos en varias ocasiones durante la primera mitad del siglo XX. La intervención directa permitió imponer gobiernos subordinados y dio origen a la Guardia Nacional, estructura represiva que más tarde sostendría la dictadura de la familia Somoza. Este proceso evidencia cómo la ocupación militar fue utilizada para reorganizar el Estado en función del capital extranjero.

Otro caso emblemático es Guatemala en 1954, cuando la CIA promovió un golpe de Estado contra el gobierno democráticamente electo de Jacobo Árbenz. Su intento de reforma agraria afectaba los intereses de la United Fruit Company, lo que dio lugar a una intervención encubierta que inauguró décadas de violencia política y guerra interna. Este episodio demuestra que la supuesta “defensa de la democracia” funcionó como pretexto para proteger intereses económicos.

Durante la Guerra Fría, Chile en 1973 se convirtió en uno de los ejemplos más brutales de intervención estadounidense. El derrocamiento de Salvador Allende, con apoyo político, económico y logístico de Estados Unidos, dio paso a la dictadura de Augusto Pinochet. Este hecho no solo eliminó un proyecto socialista democrático, sino que también transformó a Chile en un laboratorio del neoliberalismo, profundizando la desigualdad social y la represión.

En el Caribe, Cuba ha sido víctima de una intervención prolongada y persistente. Desde la invasión de Bahía de Cochinos hasta el bloqueo económico que continúa vigente, Estados Unidos ha intentado aislar y debilitar al gobierno cubano por no alinearse con su modelo político y económico. Para Renán Vega Cantor, el bloqueo constituye una forma moderna de guerra que afecta directamente a la población civil.

El balance de cien años de intervenciones es devastador: economías dependientes, Estados debilitados, violencia estructural y profundas desigualdades sociales. Lejos de traer estabilidad o progreso, la presencia estadounidense ha reforzado élites locales subordinadas e impedido procesos genuinos de justicia social. En este sentido, la historia que denuncia Renán Vega Cantor no pertenece solo al pasado, sino que sigue vigente en el presente.

Reconocer esta realidad no implica negar los conflictos internos de América Latina, sino comprender que muchos de ellos han sido agravados o directamente provocados por la intervención extranjera. La memoria histórica resulta fundamental para cuestionar los discursos oficiales que aún presentan a Estados Unidos como un defensor de la libertad en la región.

Analizar entonces los últimos cien años de invasiones e intervenciones estadounidenses en América Latina desde la perspectiva crítica del profesor Renán Vega revela una historia de dominación, violencia y saqueo. Frente a ello, el desafío de los pueblos latinoamericanos es recuperar su soberanía, fortalecer su memoria histórica y construir alternativas que respondan a sus propias necesidades y no a los intereses imperiales.

Renán Vega Cantor es un historiador, profesor universitario e investigador colombiano, reconocido por su análisis crítico del capitalismo y el imperialismo. Ha sido docente de la Universidad Pedagógica Nacional y se ha destacado por vincular el estudio de la historia con la reflexión política y social. Su trabajo se centra en el papel de Estados Unidos como potencia imperial y su influencia sobre América Latina.

Entre sus obras más importantes se encuentran Colombia y el imperialismo contemporáneo. Un eslabón geoestratégico de los Estados Unidos, Las bases militares en América Latina. Colombia en la geopolítica imperialista y Capitalismo y despojo. En La guerra contra el terrorismo: una estrategia imperial, el autor analiza cómo los discursos de seguridad han servido para justificar nuevas formas de intervención. En conjunto, sus textos son fundamentales para comprender las intervenciones de Estados Unidos en países como Guatemala, Chile, Cuba y Venezuela.

Finalmente, los acontecimientos de las últimas horas en Venezuela y la persistente presión económica y militar de Estados Unidos refuerzan la tesis de Renán Vega Cantor sobre la vigencia del imperialismo en América Latina, ahora expresado a través del secuestro, sanciones, discursos de ‘transición democrática’ y disputas geopolíticas por recursos estratégicos como el petróleo.

En consecuencia, la posición coherente de los gobiernos de la región es rechazar de plano la injerencia estadounidense en los asuntos internos de sus Estados y apelar al derecho internacional por medio de los canales diplomáticos.

No se puede tolerar el saqueo de los recursos soberanos de América Latina por los Estados Unidos bajo ningún pretexto.

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