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Contrapunto económico
Estados Unidos arrastra un déficit en su balanza comercial bastante abultado, comoquiera que en 2023, el valor de sus compras externas casi doblan la cuantía de las ventas externas: 3,1 billones versus 1,6 billones de dólares; de allí que desde que se instaló en enero, el errático gobierno de Trump, este se ha empeñado en reducir el déficit con medidas draconianas de imposición de elevados aranceles, cuyo umbral “mágico” es 25 por ciento, a las importaciones procedentes, principalmente, de sus principales socios comerciales, como son México, Canadá y China, destino u origen de cerca del 40 por ciento de sus transacciones de bienes y productos.
Colombia tiene una presencia marginal, la que no alcanza siquiera el 1,0 por ciento del comercio exterior total de Estados Unidos, pese a que su intercambio comercial representaba entre 25/30 por ciento del de las importaciones/exportaciones de Colombia en la última década, con una balanza comercial persistentemente negativa.
Como lo han sostenido analistas, gobiernos y dirigentes gremiales, esta medida adoptada por el aislacionista gobierno estadounidense es lo que, coloquialmente, se conoce como “fuego amigo”, y en la práctica es “darse un tiro en el pie”, puesto que uno de los mantras del Consenso de Washington -inspiración del fundamentalismo de mercado, formulado a finales de la década del 80 del siglo pasado-, es la liberalización del comercio, sin restricciones ni protección arancelaria alguna.
Resulta sorprendente que la política económica de un gobierno conservador, predique una vuelta al proteccionismo a ultranza -que critica a los países en desarrollo-, con el falaz argumento, de que los Estados Unidos han sido víctima de “gobernantes malvados”, cuando ha sido este país el que ha avasallado a los demás con sus pretensiones hegemónicas. La implantación unilateral de aranceles a las importaciones trae funestos efectos en la estructura de costos de los bienes finales, encareciendo los insumos -en el caso de los automóviles, las autopartes-, y trasladando este incremento a los consumidores, lo que, a su vez, repercute en la galopante inflación interna.
Por otro lado, no obstante que la economía boyacense aporta el 2,6 por ciento de la producción colombiana de bienes y servicios, tiene un peso muy exiguo en el comercio internacional del país, que solo bordea el 1,0 por ciento. Boyacá muestra, a lo largo de los últimos años una balanza comercial favorable, aún en el año más crítico de la pandemia, cuando se registró un brusco descenso, no solo en el comercio exterior, sino que presenció el colapso de la economía colombiana.
El año pasado, las exportaciones boyacenses, constituidas, en gran parte, por carbón coque y esmeraldas (91,7 por ciento), se comprimieron, contrario a lo observado en las compras externas, en las que rubros como hierro sin alear, cemento y ferroaleaciones, representaron el 46,7 por ciento. A pesar de esta situación, mientras en la canasta de bienes exportables predominan los minero-energéticos, en lo referente a los bienes importables son los no minero-energéticos.
Comercio exterior de Boyacá (millones de dólares)
Año | Exportaciones | Importaciones |
2019 | 369 | 147 |
2020 | 280 | 49 |
2021 | 585 | 105 |
2022 | 782 | 106 |
2023 | 682 | 79 |
2024 | 595 | 108 |
Fuente: Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, 2025.
Ahora bien, quizás los efectos de las represalias comerciales que ha anunciado el gobierno trumponiano no afectarán mucho a la economía boyacense, dado que, en términos de las exportaciones su principal destino en 2024 fue Brasil (60,6 por ciento), en tanto que el principal proveedor fue China (27,6 por ciento), seguida de Brasil (19,2 por ciento). En el mercado estadounidense, solo se compraba el 13,1 por ciento y se vendía el 5,1 por ciento de las mercancías boyacenses.