La encrucijada de los verdes de Boyacá en la carrera presidencial


Los próximos días serán definitivos en una decisión que no da espera: ¿para dónde cogerán los congresistas del Partido Verde elegidos por Boyacá y que siguen las orientaciones del gobernador Carlos Amaya Rodríguez? Solo hay dos caminos claros: hacia el candidato del centro, Sergio Fajardo, antiguo compañero de lucha política de Amaya; o, hacia Iván Cepeda, en una apuesta por la cercanía que en los últimos años se ha visto entre el presidente Gustavo Petro y el mandatario boyacense. Análisis.

El gobernador de Boyacá, Carlos Amaya, puede ser hoy uno de los dirigentes políticos más influyentes del centro-oriente del país. Es el dirigente del Partido Alianza Verde con mayor capacidad de movilización electoral y es, como lo resaltó EL DIARIO después de las elecciones del 8 de marzo, el gran elector de Boyacá.

Las cifras de esa última campaña hablan por sí solas. No solo su hermano, John Amaya Rodríguez, fue elegido senador con más de 100 mil votos, sino que en Boyacá también resultaron elegidos dos representantes a la Cámara de su grupo político.

El sector verde de Amaya —contando a Jhon— tiene hoy ocho de los trece congresistas del partido: tres senadores y cinco representantes a la Cámara. Además, dentro de esa colectividad es el grupo que más poder territorial concentra: tres gobernadores, cerca de veinte diputados —contando los de Boyacá—, dos alcaldes de ciudades capitales, además de alcaldes municipales y concejales en distintas regiones del país.

Dentro del Verde, el sector político de Amaya tiene representantes a la Cámara en Antioquia, Meta, Valle, Casanare y Boyacá, lo que confirma que ya no se trata solo de un liderazgo regional sino de una estructura política nacional en expansión.

Los nuevos senadores afines a Carlos Amaya son Duvalier Sánchez Arango, Carlos Eduardo Enríquez Caicedo y Jhon Amaya Rodríguez.

No es extraño, entonces, que desde distintos sectores políticos que aspiran a ganar la Presidencia de la República hayan comenzado los galanteos para tratar de conquistar el respaldo del llamado combo verde de Amaya.

Las reuniones, contactos y acercamientos ya están en marcha. Para el próximo fin de semana, por ejemplo, está prevista en Villa de Leyva una cumbre política en la que se reunirán congresistas, diputados y concejales verdes para analizar cuál es el mejor camino, escuchar a las bases y tomar una decisión que no es sencilla, pues tiene múltiples implicaciones políticas.

La primera opción para los verdes de Boyacá y para el equipo nacional de Amaya sería inclinarse, antes de la primera vuelta, por uno de los candidatos del centro que más afinidades tiene con ese grupo y que en el pasado trabajó políticamente al lado del hoy gobernador de Boyacá: Sergio Fajardo.

Amaya acompañó a Fajardo en dos momentos electorales nacionales importantes, especialmente desde el sector del Partido Verde y del movimiento político que ambos compartieron durante varios años.

La relación política entre ambos fue particularmente visible en la campaña presidencial de 2018, cuando Fajardo fue candidato de la llamada Coalición Colombia, integrada por el Partido Verde, Compromiso Ciudadano y el Polo Democrático. En ese momento Amaya se convirtió en uno de los principales apoyos regionales del candidato antioqueño.

Aquella campaña logró más de 4,6 millones de votos y quedó tercera en la primera vuelta, muy cerca de pasar al balotaje.

En la campaña presidencial de 2022 la relación política continuó, aunque con menor intensidad. Fajardo volvió a aspirar a la Presidencia dentro de la Coalición Centro Esperanza y Amaya expresó respaldo a su candidatura y participó en algunos escenarios de apoyo.
Sin embargo, para entonces el dirigente boyacense ya estaba concentrado en consolidar su proyecto político regional y en reorganizar su sector dentro del Partido Verde. En esa elección Fajardo obtuvo alrededor de 888.000 votos y terminó en el cuarto lugar.

Durante varios años se consideró que Carlos Amaya hacía parte del sector fajardista dentro del Partido Verde. Con el paso del tiempo, sin embargo, el gobernador ha construido una estructura política propia, con peso específico dentro del partido y presencia en varias regiones del país.

Por eso, apoyar a Fajardo en la primera vuelta podría resultar la opción más coherente para el sector político de Amaya, no solo por afinidades ideológicas con el centro político, sino porque también le permitiría valorizarse de cara a una eventual segunda vuelta presidencial.

El riesgo es evidente: que la candidatura de Fajardo no despegue electoralmente y que el sector político de Amaya termine sin el peso político que espera en la contienda.
La otra opción sería tomar desde ahora el camino de Iván Cepeda Castro, quien según varias encuestas aparece entre los nombres con mayores posibilidades de pasar a segunda vuelta.

Sería para los verdes una forma de mostrar cercanía con el proyecto progresista del presidente Gustavo Petro y con quien busca sucederlo en la Casa de Nariño.

Pero también existe un riesgo en ese escenario. En una eventual segunda vuelta entre Cepeda y Paloma Valencia o entre Cepeda y Abelardo de la Espriella, la centro-derecha podría terminar imponiéndose y los verdes quedarían en el bando de los derrotados, marginados de muchas decisiones de poder.

Por ahora lo que parece claro es que el sector de Amaya no contempla respaldar a Paloma Valencia, la candidata del uribismo, cuando congresistas boyacenses como Jaime Raúl Salamanca han advertido que esperan que el país no regrese a las épocas de los falsos positivos.

Tampoco se ve probable un acercamiento con Abelardo de la Espriella, quien ha sido uno de los críticos más duros de los verdes de Boyacá y, en particular, del gobernador Amaya.
En ese contexto, los verdes de Boyacá se encuentran hoy en una verdadera encrucijada política: escoger el camino del centro con Fajardo o apostar por la alianza con el progresismo de Cepeda. Una decisión que no solo definirá su papel en la carrera presidencial, sino también el peso político que tendrá el sector de Carlos Amaya en el próximo gobierno.

Pero la decisión que tomen no solo tiene que ver con la elección presidencial que se aproxima. En realidad, también está en juego el futuro político del propio Carlos Amaya. El gobernador y su equipo saben que el camino que escojan ahora puede influir de manera determinante en la posibilidad de construir, en los próximos años, una eventual candidatura presidencial del dirigente boyacense.

Más que escoger entre dos campañas, el sector de Amaya está midiendo cuál de esos caminos le permitirá consolidar su fuerza política nacional y llegar con mayor capital electoral a la próxima contienda presidencial dentro de cuatro años.

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