La decisión del Gobierno de eliminar el carbón térmico implicó disminución de Producto Interno Bruto, Inversión Extranjera Directa, exportaciones y regalías en 2024 para el sector minero, según un informe de la Contraloría General de la República. La entidad de control analizó las consecuencias de la decisión que causó la disminución de 9,52 % del PIB Minero entre 2023 y 2024.
La política de desincentivo al carbón impulsada por el gobierno del presidente Gustavo Petro está generando un fuerte impacto económico y fiscal para Colombia, según un estudio de la Contraloría General de la República que advierte sobre la reducción del crecimiento, la inversión extranjera y los ingresos del Estado.
De acuerdo con el informe, el Producto Interno Bruto minero cayó 9,52 % entre 2023 y 2024, pasando de $12.179 millones de pesos constantes de 2015 a $11.020 millones.
La Contraloría señala que esta disminución refleja el debilitamiento de una actividad que durante más de una década fue motor económico para varias regiones del país y una fuente clave de recursos fiscales.
El golpe también se siente en la inversión extranjera directa. En el mismo periodo, la llegada de capital al sector minero se desplomó 60,80 %, al pasar de 3.442 millones de dólares en 2023 a 1.349 millones en 2024. Para el organismo de control, esta caída evidencia la pérdida de confianza de inversionistas frente al marco regulatorio y las decisiones que restringen la explotación y exportación del carbón.
Las exportaciones minerales registraron una reducción aún más marcada. Pasaron de 13.794 millones de dólares a 7.060 millones, lo que representa una caída de 48,82 %. Esta disminución impacta directamente la entrada de divisas y presiona la estabilidad macroeconómica del país, al reducir uno de los principales rubros de la balanza comercial.
Las regalías para las regiones productoras también sufrieron un fuerte retroceso. Según el informe, estos recursos cayeron 63,16 %, pasando de $8,1 billones a $2,8 billones. La Contraloría advierte que esta reducción compromete la financiación de proyectos sociales y de infraestructura en departamentos que dependen de la actividad minera.
El estudio también destaca la importancia fiscal del sector. Entre 2010 y 2024, la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales recaudó $64,39 billones provenientes de la minería, de los cuales el carbón térmico aportó más del 72 %. Esto significa que la reducción de esta actividad afecta directamente los ingresos de la Nación.
Adicionalmente, el informe señala el deterioro del clima de inversión. El índice de atractivo minero del Fraser Institute pasó de 72,29 en 2020 a 44,3 en 2024, lo que refleja la pérdida de competitividad del país frente a otras jurisdicciones mineras.
La Contraloría concluye que la transición energética debe hacerse de manera gradual y planificada, impulsando minerales estratégicos como el cobre antes de reducir el carbón. De lo contrario, advierte el organismo, el país podría enfrentar un impacto prolongado sobre el crecimiento económico, las finanzas públicas y el desarrollo regional.
El carbón térmico es uno de los pilares históricos de la economía del departamento de Boyacá. La actividad minera se concentra principalmente en provincias como Sugamuxi, Tundama y Norte, donde miles de familias dependen directa e indirectamente de su explotación. Se estima que el departamento produce varios millones de toneladas anuales de carbón térmico, destinado tanto al mercado interno como a exportaciones, lo que convierte a este mineral en una de las principales fuentes de ingresos para los municipios mineros.
Desde el punto de vista laboral, el carbón térmico tiene un peso determinante.
En Boyacá, la minería del carbón genera decenas de miles de empleos directos e indirectos, especialmente en municipios como Samacá, Sogamoso, Paipa y Socha. Además del empleo directo en minas, la actividad dinamiza sectores como transporte, comercio, ferreterías, mantenimiento de maquinaria, alimentación y servicios, lo que amplía su impacto económico en la región.
El carbón térmico también es clave para la industria regional. Una parte importante de la producción abastece plantas termoeléctricas y el sector industrial, incluyendo siderurgia y cementeras ubicadas en el corredor industrial de Sugamuxi.
Este suministro energético permite mantener la operación de industrias que generan valor agregado y empleo, fortaleciendo el tejido productivo del departamento y reduciendo costos energéticos frente a otras fuentes más costosas.
En términos fiscales, la minería del carbón aporta recursos fundamentales a las finanzas locales mediante regalías, impuestos y contribuciones. Estos ingresos financian obras de infraestructura, vías rurales, proyectos de agua potable y programas sociales en municipios mineros.
Por ello, cualquier disminución en la producción o comercialización del carbón térmico tiene un efecto inmediato sobre las economías locales de Boyacá, impactando empleo, recaudo y desarrollo regional.











