La Corporación Autónoma Regional de Boyacá, Corpoboyacá, lidera estrategias enfocadas al manejo de las especies invasoras en su jurisdicción. Esas especies van desde los hipopótamos, en Puerto Boyacá y el Magdalena Medio, hasta la langostilla roja y la garcita ganadera, pero también incluyen plantas que dañas ecosistemas.
El caracol gigante africano, hipopótamos, retamo espinoso, retamo liso, langostilla roja y garcita ganadera son algunas de las especies invasoras que acechan los ecosistemas de la jurisdicción de la Corporación Autónoma de Boyacá, Corpoboyacá.
Según la entidad, esas especies han impactado en más de 30 municipios y por eso ha sido necesario implementar medidas de manejo.
Con el objetivo de establecer estrategias para contrarrestar el problema, Corpoboyacá viene fortaleciendo la gestión integral de las especies exóticas invasoras, una de las principales amenazas para la biodiversidad y los servicios ecosistémicos a nivel mundial.
Las especies invasoras suelen cargar con una mala fama: se les acusa de destruir ecosistemas, desplazar especies nativas y generar pérdidas económicas. Por eso se les llama, sin rodeos, “los animales que nadie quiere”.
Las especies invasoras han sido introducidas por acciones humanas (intencional o accidental) en un ecosistema donde no evolucionó, logran reproducirse y expandirse causando impactos ecológicos, económicos o sociales.
Las especies invasoras no son ‘malas’ por naturaleza. El problema es el desequilibrio que generan al llegar a un lugar donde no tienen depredadores ni controles naturales.
Las especies invasoras suelen competir por alimento y espacio con especies locales, alterar cadenas tróficas, transmitir enfermedades y modificar hábitats completos.
En Colombia son conocidos casos como el pez león en el Caribe, que devora peces juveniles clave para los arrecifes; o los hipopótamos que introdujo el narcotraficante Pablo Escobar, que alteran ríos y humedales.
A través del proyecto “Estrategias de Conservación de Flora y Fauna”, la Corporación Autónoma de Boyacá, Corpoboyacá, ha intensificado acciones de prevención a las invasiones biológicas.
“Estas acciones responden a la necesidad de mitigar los impactos que las especies exóticas invasoras generan sobre nuestros ecosistemas y comunidades, fortaleciendo al mismo tiempo las capacidades locales y la toma de decisiones informadas”, señaló Tatiana Baker, integrante del equipo de Especies Invasoras de la Corporación.
El trabajo, liderado desde la Subdirección de Ecosistemas y Gestión Ambiental, se desarrolló en más de 30 municipios de Boyacá, abarcando zonas urbanas, rurales y ecosistemas estratégicos. Este despliegue permitió acompañar planes de acción municipales y fortalecer la articulación interinstitucional con entidades del orden nacional, regional, académico y comunitario.
Durante 2025, la autoridad ambiental priorizó especies como el caracol gigante africano, el hipopótamo, el retamo espinoso, el retamo liso, la langostilla roja y la garcita ganadera, debido a su alto riesgo ambiental. En este marco, se adelantaron cientos de jornadas de capacitación, monitoreo y control, logrando resultados concretos como la captura y disposición adecuada de especies, el control de áreas invadidas, el seguimiento a núcleos poblacionales y la evaluación de planes de acción municipales.
“Avanzamos no solo en el control directo de estas especies, sino en procesos de evaluación, acompañamiento y articulación institucional. Adicionalmente, se promovieron espacios para mesas de trabajo, socializaciones y escenarios de diálogo, lo que permitió consolidar estrategias conjuntas y avanzar en la implementación de protocolos y planes de manejo actualizados”, señaló Baker.
Actualmente, Corpoboyacá cuenta con instrumentos técnicos formulados y en ejecución para algunas de estas especies, como el Protocolo de Manejo y Control de la Garcita Ganadera y el Plan de Prevención, Manejo y Control de la Langostilla Roja, y continúa avanzando en la estructuración de nuevos planes para fortalecer la gestión integral de las especies exóticas invasoras priorizadas.
Las especies invasoras nos recuerdan algo esencial: El mayor invasor del planeta no es un animal, sino el ser humano. Mover especies, alterar ecosistemas y luego culpar a los animales es una forma de evadir nuestra responsabilidad.












