El gobernador Carlos Amaya deberá nombrar un encargado mientras La Fuerza de la Paz envía una terna. De allí saldrá quien gobierne hasta las elecciones atípicas.
La salida de Mikhail Krasnov de la Alcaldía de Tunja es inminente. Tras la decisión del Consejo de Estado de dejar en firme la nulidad de su elección, el reloj institucional ya empezó a correr y, con él, el pulso político por su reemplazo.
Aunque hasta el viernes el gobernador de Boyacá, Carlos Andrés Amaya, aún no había sido informado oficialmente sobre la lo ocurrido en el Consejo de Estado, que negó todos los recursos presentados por los apoderados del Alcalde, se espera que el Tribunal Contencioso envié en las próximas horas al Palacio de la Torre la notificación sobre l el fallo que quedó en firme. Desde ese momento el Gobernador tendrá un plazo de hasta dos días para nombrar un alcalde o alcaldesa encargada, evitando que el cargo quede vacante.
Como ya lo anticipó Amaya, la designación inicial saldrá del gabinete municipal, una decisión que busca garantizar continuidad administrativa en medio del cambio. Pero ese será apenas el primer movimiento.
En paralelo, el gobernador deberá solicitar al partido que avaló a Krasnov —La Fuerza de la Paz, liderado por Roy Barreras— el envío de una terna. De esa lista saldrá el alcalde o alcaldesa encargada que se mantendrá en el cargo hasta que se realicen las elecciones atípicas y tome posesión el nuevo mandatario.
En los pasillos políticos no se descarta un escenario: que quien sea designado inicialmente termine quedándose, siempre y cuando haga parte de la terna y sea escogido nuevamente por el Gobernador.
El procedimiento no deja margen a la improvisación. Como lo recordó el historiador Jonathan Leonel Sánchez en una columna para el periódico EL DIARIO, la Constitución es clara: ante la falta absoluta de un alcalde elegido por voto popular, el Gobernador debe nombrar de inmediato un encargado de la misma filiación política y, posteriormente, escoger de una terna del partido.
Es decir, dos tiempos, una misma transición. Mientras tanto, Tunja entra en un nuevo capítulo político, con una administración en pausa y una campaña atípica que comenzará a tomar forma en los próximos días.










