Los costos por desastres naturales podrían aumentar. Además de las afectaciones a viviendas, carreteras y cultivos, también están los costos por pérdida de empleo, atenciones médicas y actividad económica que tienen efectos a mediano y largo plazo.
Los incendios, las fuertes lluvias y granizadas que se han presentado en las últimas semanas en varias partes del país podrían convertirse en un problema fiscal para el país.
Así lo advirtió la Asociación Colombiana de Actuarios (ACA) al asegurar que el cambio climático dejó de ser exclusivamente un problema ambiental y se está convirtiendo en un problema financiero que puede comprometer las finanzas.
De hecho, un estudio reciente del Grupo Swiss Re, uno de los principales proveedores mundiales de reaseguros, reveló que las pérdidas aseguradas globales por catástrofes naturales en la primera mitad de 2026 se estiman en 42.000 millones de dólares.
La misma compañía estimó que en la última década las pérdidas económicas en América Latina por catástrofes naturales ascendieron a 100 mil millones de dólares, de las cuales solo 19 mil millones estaban aseguradas, dejando una brecha de protección del 81%.
Por eso, el impacto económico del cambio climático y la manera de medir sus riesgos serán temas que se analizarán en el IX Simposio Internacional de Actuaría, que se realizará del 14 al 17 de octubre en Bogotá, con la participación de expertos nacionales e internacionales.
Uno los invitados especiales al Simposio será Rich Moyer, director de producto en Milliman, experto en riesgos climáticos quien explicará cómo el cambio climático impacta la economía y por qué los actuarios resultan fundamentales para deben ayudar a responder preguntas como: ¿Cuál es el costo de un determinado evento? ¿Qué parte de esa pérdida estará asegurada?¿Qué consecuencias tendrá cinco o diez años después?
Para los actuarios, además de las afectaciones a viviendas, carreteras y cultivos, también están los costos por pérdida de empleo, atenciones médicas y actividad económica que tienen efectos durante meses o años.
De acuerdo con Rich Moyer, uno de los principales problemas es mirar el riesgo climático solamente como un evento puntual. La dificultad no está solo en saber cuánto dinero se perdió después de un desastre, sino en estimar qué ocurrirá con esa economía en los años siguientes.
Para el experto, la situación puede ser más compleja dado que la es que la mayoría de pérdidas no está asegurada, como lo evidenció el estudio de Swiss. En tal sentido, el riesgo climático que no cubre un seguro puede terminar convirtiéndose en gasto público.
Por eso, una de las decisiones que gobiernos y empresas deben comenzar a tomar es cuánto invertir hoy para evitar pérdidas mayores mañana. Swiss Re ha señalado que algunas medidas de protección frente a inundaciones pueden ser hasta diez veces más costo-efectivas que reconstruir después de un desastre.











