Por: Servilio Peña Aponte
En las proyecciones del Partido Verde, aparece su consolidación, como partido de las nuevas mayorías, en el centro del país. Y en esa ecuación, Amaya puede aparecer como el gran artesano.
Ya existen pronósticos sobre el papel que cumplirá Carlos Amaya, en la fabricación de una propuesta alternativa para conquistar el poder a nivel nacional. Por eso, se habla de una posible fórmula presidencial, producto de una consulta interna en su propio partido, que lo ubique en un lugar de privilegio para la más alta magistratura del Estado.
Sin embargo, otros analistas de los fenómenos políticos regionales, afirman que el Partido Verde estaría tejiendo una estrategia milimétrica, no sólo para tener opción en presidenciales, sino para consolidar, el centro del país, como su gran fortín político. Y, en ese escenario, jugaría un papel determinante el exgobernador de Boyacá Carlos Amaya.
En dicho sentido, el Partido Verde siente que existen progresos en Santander, Cundinamarca, Villavicencio y parte del Tolima. Eso quedó reflejado en el comportamiento de asambleas, gobernaciones y algunas alcaldías de ciudades intermedias. Se alcanzaron altas votaciones en el centro del país, que se suman a su rotundo éxito en la Capital de la República con Claudia López y el Departamento de Boyacá con Ramiro Barragán, que son por ahora, territorios inexpugnables.
El Partido Verde se proyectaría como una fuerza sólida en el centro del país.
Mirando este nuevo mapa electoral, el Partido Verde se proyectaría como una fuerza sólida en el centro del país. Hoy lidera discusiones sensibles para los ciudadanos, como la defensa del Páramo de Santurbán y la Defensa del “Proceso de Paz” de la Habana. Y comienza a ganar espacios, a partir de la comprensión ciudadana, -un poco tardía-, de la lucha nacional anticorrupción.
Esa misión de consolidar el territorio del centro del país, para engrandecer el discurso del Partido Verde, necesita también de liderazgos que tengan la capacidad y la estatura para lograrlo.
Su reciente nombramiento, como asesor para la integración regional de la alcaldesa de Bogotá, Claudia López, ubica, al exmandatario de los boyacenses, en un lugar de privilegio para esta misión. No solo, porque lo pone a dialogar con distintos actores políticos, gremiales y territoriales de la región centro, sino porque sería en gran artesano de ese nuevo planteamiento.
Por sus manos estaría el plan de conectividad, de movilidad y la estructuración.
Para ello, Carlos Amaya tendrá a su cargo la dimensión absoluta de lo que sería un plan de abastecimiento alimentario de Bogotá, desde la mirada de la integración regional y de la circulación de la producción agrícola de cuatro departamentos. Y ese, es un tema que Amaya lo conoce y lo maneja a la perfección. Pero, también por sus manos estaría el plan de conectividad, de movilidad y la estructuración de estrategias integrales que consolidarían aún más a Bogotá y el centro del país como el epicentro del desarrollo nacional.
Esas herramientas, que adquiere hoy Carlos Amaya, no son otra cosa que su entrada fuerte a la disputa por un escenario de poder para ganar la Alcaldía de Bogotá. A este factor, según varios analistas, se le debe sumar su incondicional militancia al interior del Partido Verde, que lo hace un dirigente que le transmite confianza a la dirección del partido.

También, su conocida amistad, cercanía y afinidad ideológica con Claudia López, donde comparten varias luchas y varios postulados, especialmente, en temas de educación. Y, por último, su paso por la Gobernación de Boyacá, que lo ubicó como el único mandatario que terminó su periodo con niveles de favorabilidad de 80% entre los boyacenses.
Puede comenzar a producir un discurso que genere optimismo entre miles de boyacenses.
No se puede desconocer tampoco, que la mayor colonia en la Capital de la República, es de boyacenses. Y en ese sentido, Amaya, puede comenzar a producir un discurso que genere optimismo entre miles de boyacenses. Recordemos que durante su gestión de gobierno, realizó varios eventos en la capital de la república, entre otros, la reinauguración de la Casa de Boyacá. Esta variable puede ser la más objetiva, a la hora de mirar una población con intención de votar. Amaya es buen comunicador y seguramente volverá a alentar los sentimientos por la ruana, por la carranga, por las arepas, por el arraigo a la tierra y por las pasiones de los boyacenses en un territorio que se torna propicio para ello.
Por último, Amaya mantiene un juego de palabras fraternales y de unidad, frente a otros dirigentes verdes, que también van a saltar al ruedo. No hay distanciamiento ni fraccionamiento con dirigentes regionales como Camilo Romero, Antonio Navarro, Leónidas Gómez y Sergio Fajardo. Y eso, puede ser aprovechado por el Partido Verde enviando mensajes a la ciudadanía garantizando un partido que mantiene su sentido de unidad. Con todo esto, Carlos Amaya comienza a tejer su futuro político. Seguramente, por ahora, descartará postulaciones a cargos con entidades humanitarias, con la Unesco, con la ONU o agencias internacionales preocupadas por la niñez, la educación o la paz. Y se va a concentrar en sus movimientos para fabricar su aspiración a la Alcaldía de Bogotá, el segundo cargo en importancia en el país.
Y no se iba a estudiar a Inglaterra?