Diabetes, hipertensión y obesidad avanzan sin síntomas y son hoy uno de los mayores riesgos. Más de 2,5 millones de colombianos viven con diabetes.
El Día Mundial de la Salud, que se conmemora este 7 de abril, llega con una advertencia clara para Boyacá: las enfermedades no transmisibles —como la diabetes, la hipertensión y la obesidad— avanzan de manera silenciosa y ya afectan a millones de personas en el país.
Solo en Colombia, más de 2,5 millones de personas viven con diabetes (el 8,4 % de los adultos la padece), una cifra que sigue en aumento y que refleja el peso creciente de estas enfermedades en el sistema de salud. Lo más preocupante es que muchos de los afectados ni siquiera saben que tienen la enfermedad, debido a la falta de diagnóstico oportuno.
En Boyacá, el panorama también es delicado. Estudios nacionales ubican al departamento entre las regiones con mayor prevalencia de hipertensión arterial, uno de los principales factores de riesgo de muerte cardiovascular.
Frente a este escenario, la Secretaría de Salud de Boyacá lanzó un llamado a fortalecer el autocuidado y la prevención, en el marco de esta fecha promovida por la Organización Mundial de la Salud.
“La salud es un derecho fundamental, pero también una responsabilidad diaria. Muchas de estas enfermedades no presentan síntomas en etapas iniciales, lo que retrasa su diagnóstico”, explicó Martha Veira Andrade, referente del programa de Enfermedades No Transmisibles.
Factores como el sedentarismo, el sobrepeso —que afecta a cerca del 60 % de la población adulta— y la mala alimentación están detrás del crecimiento de estas patologías.
Desde la Secretaría se insistió en que el reto no es solo médico, sino cultural: pasar de atender la enfermedad a evitarla.
“Cuidar la salud no es solo tarea del sistema de salud; es un compromiso compartido entre instituciones y ciudadanía”, agregó la funcionaria.
Para este 7 de abril, las autoridades anunciaron jornadas de promoción y prevención en diferentes municipios, enfocadas en tres acciones clave: alimentación balanceada, actividad física regular y chequeos periódicos.
La mayoría de estas enfermedades se pueden prevenir o controlar si se detectan a tiempo. Sin embargo, el verdadero desafío sigue siendo el mismo: cambiar hábitos antes de que aparezca la enfermedad.










