Por |Edilberto Rodríguez – Integrante del grupo de investigación OIKOS de la UPTC
Pese a que, recurrentemente, se hable de desigualdad en la distribución del ingreso nacional, se mantiene en la penumbra el reparto de la renta nacional, entre dos clases de receptores: los asalariados y los empresarios.
Es la distribución funcional entre los propietarios de los factores trabajo y capital. Los países de mayor desarrollo, según la Cepal, tienden a tener una mayor participación de la masa salarial en el Producto Interno Bruto (PIB), bordeando el 60 por ciento. En América Latina el umbral de los ingresos de los trabajadores y empleados dependientes se sitúan por debajo del 40 por ciento. La remuneración de los denominados trabajadores por cuenta propia o independientes, es una modalidad no salarial, puesto que se perciben honorarios.
El siguiente cuadro muestra las marcadas diferencias existentes en los principales países de América Latina, ostentando la mayor participación Costa Rica, lo que contrasta con Panamá, el país de menor proporción en el PIB o ingreso nacional.
En el trimestre móvil abril-junio de este año, los trabajadores por cuenta propia era la categorial ocupacional dominante en la economía colombiana, comoquiera que representaban el 43,6 por ciento (alrededor de 9,8 millones de personas). Por el contrario, los patrones o empleadores, quienes son los perceptores de las rentas de capital, sólo contribuían con 3,9 por ciento de un poco más de 22 millones de personas catalogadas como ocupados, mientras que los asalariados pertenecientes al sector público y privado, además de los trabajadores domésticos y los jornaleros agrícolas, participaban con el 48,5 por ciento. A lo anterior hay que agregar que la informalidad gravitaba sobre el 48 por ciento de quienes estaban empleados, estimándose que cerca de 12 millones de trabajadores y empleados (55 por ciento) percibían ingresos igual o inferior a un salario mínimo.
Ahora bien, de acuerdo con la información de las cuentas nacionales divulgada por el Dane, a pesar que el peso relativo de las ganancias en la composición del PIB, visto desde los ingresos factoriales, ha tenido altibajos; manteniéndose por encima del 55 por ciento, no ha ocurrido lo mismo con la participación del ingreso de los asalariados, los cuales han caído, lo que debía reflejarse en los niveles de pobreza monetaria y desigualdad distributiva (coeficiente Gini). Paradójicamente, esto no ha ocurrido y estos indicadores han experimentado una mejoría, aunque en 2016, último año de la serie de la distribución del ingreso nacional, hubo un rebrote de la primera.
Distribución porcentual de ingreso nacional (a precios corrientes)
Año | Remuneración de los asalariados | Excedente bruto de explotación(ganancias) | Impuestos menos subvenciones | Total |
2005 | 33,3 | 55,3 | 11,4 | 100,0 |
2006 | 33,0 | 54,9 | 12,1 | 100,0 |
2007 | 33,1 | 54,8 | 12,0 | 100,0 |
2008 | 32,6 | 55,6 | 11,8 | 100,0 |
2009 | 33,6 | 55,1 | 11,3 | 100,0 |
2010 | 33,4 | 55,2 | 11,4 | 100,0 |
2011 | 31,7 | 56.6 | 11,7 | 100,0 |
2012 | 32,4 | 56.0 | 11,3 | 100,0 |
2013 | 32,7 | 56,4 | 10,9 | 100,0 |
2014 | 32,9 | 55,7 | 11,4 | 100,0 |
2015 | 34,1 | 54,0 | 11,9 | 100,0 |
2016 | 33,5 | 55,0 | 11,5 | 100,0 |
Fuente: Dane, Cuentas Nacionales.
A finales de 2008, el entrante ministro de Hacienda Alberto Carrasquilla, afirmó: “El salario mínimo en Colombia es un chiste, ridículamente alto, que debe ser reducido«. ¿Puede esperarse que su posición de antaño, que no ha variado en la actual coyuntura, pueda significar una mayor contención salarial y una persistente caída del ingreso de los asalariados? Los anuncios acerca de la política salarial propuesta por el nuevo gobierno, partidario de un modelo corporativista, no son alentadores.
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