Municipios de Boyacá bajo jurisdicción de la CAR podrían enfrentar escasez de agua e incendios. Advierten que ignorar el riesgo sería irresponsable.
La posible llegada del fenómeno de El Niño en los próximos meses ya encendió las alarmas en el centro del país, y Boyacá no está por fuera del riesgo. La Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) advirtió que varios municipios del departamento, bajo su jurisdicción, podrían enfrentar escenarios de desabastecimiento de agua, altas temperaturas e incremento de incendios forestales.
El director de la CAR, Alfred Ignacio Ballesteros, fue enfático en que la cuenca del río Bogotá —de la que hacen parte territorios que conectan con Boyacá— es una de las más vulnerables del país, no solo por la presión poblacional, sino por la fragilidad de sus ecosistemas.
La advertencia tiene especial impacto en zonas del occidente y centro del departamento que comparten dinámicas hídricas con Cundinamarca, donde el descenso de lluvias podría afectar acueductos rurales, distritos de riego y la producción agrícola.
“Invitamos a los sectores productivos a implementar desde ya los Planes de Uso Eficiente y Ahorro de Agua, y a las empresas de servicios públicos a activar fuentes alternas de abastecimiento”, señaló Ballesteros, recordando que una reacción tardía podría repetir escenarios críticos como los vividos recientemente en el país.
De acuerdo con las proyecciones del Ideam y la NOAA, existe un 62 % de probabilidad de que se configure el fenómeno, con una intensidad que podría superar la del año pasado y extenderse incluso hasta finales de 2026.
Aunque el funcionario aclaró que aún no se puede hablar de racionamientos, sí lanzó una advertencia directa: no prepararse desde ahora sería un error. “No podemos seguir actuando cuando la crisis ya está encima. Eso ya fracasó”, sostuvo.
En Boyacá, donde gran parte del abastecimiento depende de fuentes superficiales y sistemas rurales, el impacto podría sentirse con mayor rapidez, especialmente en municipios con limitada capacidad de almacenamiento o infraestructura hídrica.
La CAR insistió en que la clave está en anticiparse: monitorear fuentes de agua, proteger coberturas vegetales, evitar quemas y coordinar acciones entre alcaldías, empresas y comunidades.
“Esta no es una alerta más. Es una oportunidad para hacer las cosas bien. Si no lo hacemos, el costo lo pagamos todos”, concluyó el director.











