Los campesinos boyacenses y colombianos están pendientes de cómo transcurren los primeros días del año porque de ellos puede depender el clima en los siguientes 12 meses. Sin embargo, mientras el Ideam se basa en datos científicos y técnicos, las cabañuelas son un saber tradicional y cultural, pero no científico.
Los primeros seis días del año han sido lluviosos en todo el país y eso indicaría que el primer semestre del año también lo será.
Por lo menos eso es lo que indican las cabañuelas, una de las tradiciones más antiguas de predicción del clima en el mundo rural colombiano.
Esas cabañuelas, transmitidas de generación en generación, sirven para anticipar cómo estarán las lluvias, sequías y cambios climáticos a lo largo del año, para lo cual se basan en la observación minuciosa de los primeros días de enero.
Las cabañuelas tienen como fundamento los ciclos de la naturaleza y surgieron mucho antes de la existencia de pronósticos meteorológicos modernos.
Los campesinos les creen pero lo que los expertos recalcan es que son un saber tradicional y cultural, pero no científico.
Esas cabañuelas se sustentan en observación empírica local, reglas transmitidas oralmente e interpretaciones simbólicas, pero no tienen modelos comprobables, capacidad de generalización y posibilidades de verificación estadística. Funcionan más como tradición, identidad rural y memoria colectiva, no como pronóstico confiable.
El primero de enero de este año, Max Henríquez, meteorólogo, expresentador de La Meteo, periodista ambiental, investigador, escritor, profesor y conferencista sobre clima, cambio climático y desastres, publicó en su cuenta de X un mapa de la Nasa sobre nubosidad y regiones con de lluvia en Colombia y escribió: “Para los cabañueleros. Así comienza este primero de enero del 2026. Esas cabañuelas no sirven para nada, ojo!”.
Varios internautas le respondieron disgustados: “Le creo más a la cabañuelas que a su plataforma de desinformación”, le escribió José Díaz, josedia29099051.
“Tu necesitas de instrumentos para poder mentir; mis abuelos solo necesitaban mirar el cielo y listo, a cultivar”, replicó otro.
Lo que dicen los expertos es que es el Ideam quien realmente tiene bases científicas y técnicas para realizar los pronósticos sobre el estado del tiempo.
El Ideam se basa en datos medidos (estaciones meteorológicas, satélites, modelos físicos); usa estadística, física atmosférica y series históricas.
Se trata de la autoridad oficial en Colombia para clima y pronóstico y la información que emite se utiliza como alertas (lluvias fuertes, sequías, deslizamientos); para agricultura técnica y en términos de planeación, gestión del riesgo y políticas públicas. “No es perfecto, pero es verificable, corregible y auditable.
El origen de las cabañuelas se remonta a prácticas ancestrales del Mediterráneo y del mundo árabe, adoptadas luego en el centro y sur de España durante la Edad Media.
Su nombre proviene del latín capannula, asociado a refugios o ciclos agrícolas, y estaba ligado a la necesidad de prever el comportamiento del clima para la siembra y la cosecha.
Con la llegada de los españoles a América, esta tradición fue trasladada al continente y encontró un terreno fértil en las comunidades campesinas.
En Colombia, las cabañuelas comenzaron a consolidarse desde la época colonial, especialmente en regiones agrícolas donde el conocimiento del clima era vital para la supervivencia. Allí se mezclaron con saberes indígenas sobre los ciclos lunares, las lluvias y el comportamiento de plantas y animales, dando lugar a una práctica híbrida profundamente arraigada en la cultura rural.
¿Cómo funcionan las cabañuelas?
Según las creencias de campesinos y de las familias colombianas, las cabañuelas funcionan según el clima que haga cada uno de los primeros 12 días del mes de enero, es decir, si el día 1 de enero llueve, se asume que lloverá durante el mes de enero; si en el día 2 de 2026 llueve se asumirá que pasará lo mismo en febrero de 2026, si el día 3 de enero hace sol, indicaría que en el mes de marzo habría un clima cálido.
La distribución de los días es de la siguiente manera:
01 de enero: Enero
02 de enero: Febrero
03 de enero: Marzo
04 de enero: Abril
05 de enero: Mayo
06 de enero: Junio
07 de enero: Julio
08 de enero: Agosto
09 de enero: Septiembre
10 de enero: Octubre
11 de enero: Noviembre
12 de enero: Diciembre
Incluso hay quienes dicen que las cabañuelas también funcionan a la inversa, eso quiere decir que a partir del 13 de enero al 24, cada día vuelve a asociarse con un mes, pero en orden descendente. Así, el 13 de enero corresponde a diciembre y el 24 de enero a enero. Este segundo periodo sirve para confirmar o ajustar los pronósticos obtenidos durante los primeros doce días.
Para este primer semestre el Ideam ha pronosticado que los primeros meses de 2026 podrían presentar un comportamiento de las lluvias entre lo normal y por encima de lo normal en regiones como la Andina, Caribe y Pacífica, mientras que en zonas de la Orinoquía y la Amazonía las precipitaciones se mantendrían dentro de rangos cercanos al promedio histórico.











