
En X (antes Twitter): @GChalito
Ahora que quizá llamé la atención de algunos con aquello de los besitos, es muy probable que me llamen ‘aguafiestas’ con lo que sigue, solo diré algo que he comentado por este y otros espacios más personales y lo sostengo: el ‘Día del Hombre’ no existe.
Me perdonarán, así es. Lo que sí tiene un sustento más fuerte es la conmemoración del Día Internacional de la Mujer, que este año no escribí y prácticamente no me manifesté al respecto, y me siento en deuda, sobre todo en casa, y, una fecha oficial que es la de San José, como cada 19 de marzo, durante toda la existencia.
Así es que, los saludos y regalos solo eran para mí (‘Ja, ja, ja’) y por supuesto para todos los José del mundo. Es que mi nombre completo es José Gonzalo (creo que muchos no lo sabían). ‘Chepe Chalo’ me pusieron en la ruta. Cómo les parece. Tengo ruta a esta edad (más risas…).
En cambio, para complementar lo mencionado, el maltratado “Día del Hombre” es más un invento comercial. Nada más hay que comenzar por darle una búsqueda sencilla, o “googlear” como le decimos coloquialmente, y encontramos una explicación convincente sobre el Día Internacional del Hombre (que es el 19 de noviembre) y que en Colombia (como en muchas cosas nos mandamos solos) se hace para esta época, ‘ligado’ a la festividad de este santo.
“Ay Chalo, no sea envidioso”, me dijeron por ahí (más sensación de risa). Pues, yo qué culpa (casi riego el tinto de la risa). Hace un buen par de décadas ni se mencionaba. Ahora ellas se encargan de hacerlo muy especial. Y en serio que se sobran. Nosotros no somos ni la mitad de creativos. Con todo y eso, mantengo mi pensamiento.
Claro, chévere, recibimos detalles y demás. Solo que oficialmente somos los José los dueños de esta fecha en el calendario (¿mucha risita?). Es más, hacemos tanto honor a nuestro nombre que llevamos la aureola, así no se vea (¿será para reírnos?).
Para hablar en serio, no es que me corroa la envidia, es que me parece curioso. Y por supuesto, es válido que sea una excusa para manifestar admiración, cariño, respeto, compañerismo o amistad entre hombres y mujeres.
Con el pasar de los días ha venido con fuerza y está lejos de pasar desapercibido como suelen ser las bromas al respecto. Esas de memes con supermercados, centros comerciales y calles desiertas por este día.
De hecho, he visto fotos de conocidos y de varias partes, entidades y así, donde se hizo un buen despliegue. Desayunos, almuerzos, onces, regalos y presentes para arriba y para abajo (ya lo había dicho y está bueno recordar, que a nosotros nos encantan los chocolaticos y todo eso).
Para qué mentir, los hombres somos más consentidos que las mujeres, solo que muchos no lo dicen, no lo expresan, me parece que todavía, por lo menos en Boyacá, vivimos de la figura del “macho” (sin risas).
También hay que decir, con toda veracidad, que este nombre hace honor a tantas virtudes como no las tenemos. Es una responsabilidad muy brava llamarse como aquel carpintero que dejó huella en la historia. Me costó casi medio siglo comprenderlo. Y me anima el resto de mis días intentar parecerme. Aunque sea en lo más mínimo. Uno es tan imperfecto que ni se percata de tantas maravillas. A veces se te olvida el milagro que es la vida. El obsequio divino que es respirar.
Por eso y más, siento mucha alegría y gratitud con la vida. Y pues, tranquilos, compartí mi celebración con todos (menos los regalos, me refiero a lo especial, a lo espiritual, a lo intangible… ‘Ja, ja, ja’). Hasta estrené camisa. Ah, ¿cómo la ven? Y me salió mostacho y todo.
Con respecto a lo que les comenté en los primeros párrafos, es que ha sido un año raro. Me dejé acartonar y bajonear por pequeñeces que suelen empujarnos a episodios de tristeza que restringen la acción. En mi defensa, prometo esforzarme más, por honrar a las mujeres que amo en mi vida y a mi gran ella, excelente ejemplo que desde el cielo me cuida y nos cuida. Y a todas las damas que nos apoyan y acompañan diariamente.
Es tan simple que, sin ellas, la celebración de este día, ahí sí de verdad pa’ Dios, no existiría.
Y como diría Barbie (solo que lo acomodo para estos menesteres): “Gracias a todos mis ‘Josecitos’ (hombres) por leerme; mil besos, mil besos, mil besitos…”; ¿Ya se fueron? ¿Y el tinto? No puedo sonreír así todo el tiempo (‘Ja, ja…).
¡Bendiciones a todos caballeros!










