
La disputa entre el gobernador de Boyacá, Carlos Amaya, y el alcalde de Tunja, Mikhail Krasnov, por el eventual alcalde encargado tiene más preguntas que respuestas. Hasta hace poco la relación era cordial y el gobernador había dicho que respetaría la terna del mandatario local. Ahora plantea nombrar a alguien de su propio equipo.
Lo que comenzó como un trámite administrativo derivado de un fallo judicial terminó convertido en una pelea política abierta entre el gobernador de Boyacá, Carlos Amaya, y el alcalde de Tunja, Mikhail Krasnov.
La discusión gira alrededor de quién debe quedar como alcalde encargado una vez quede en firme la decisión del Consejo de Estado que anuló la elección de Krasnov. En teoría se trata de un encargo transitorio mientras se convoca a nuevas elecciones, un periodo que incluso podría durar menos de diez días. Sin embargo, el tema escaló rápidamente hasta convertirse en un intercambio de reproches públicos.
El primero en reaccionar fue Krasnov, quien cuestionó que el Gobernador se anticipe a anunciar un encargado cuando él todavía sigue en el cargo. En un mensaje publicado en redes sociales habló de respeto al voto popular y sugirió que detrás de la decisión hay una persecución política.
Amaya respondió con la misma contundencia. Dijo que el alcalde está mal informado y recordó que la ley le da al gobernador la facultad de nombrar al encargado, ya sea del gabinete municipal o del departamental. Pero su respuesta incluyó un elemento adicional que sorprendió en el debate: aseguró que jamás le ha pedido un puesto a Krasnov.
El gobernador incluso desafió al Alcalde a demostrar lo contrario y afirmó que, si alguna vez le ha solicitado un cargo en su gabinete, renunciaría a la Gobernación. La afirmación resultó llamativa porque públicamente Krasnov nunca ha acusado a Amaya de haberle pedido cuotas burocráticas.
El trasfondo del malestar parece estar en el anuncio de que el encargado podría salir del gabinete departamental. En otros municipios de Boyacá donde se han presentado vacancias en las alcaldías —por fallos judiciales o incluso por la muerte del mandatario— Amaya ha optado por designar a alguien del propio equipo municipal.
Así ocurrió en Duitama tras la anulación de la elección de José Luis Bohórquez. También en Chitaraque, cuando falleció el alcalde Carlos Alberto Amador Ramos, y en otros casos como Nuevo Colón y La Victoria.
Además, existe un antecedente incómodo para el gobernador. Meses atrás, cuando el proceso judicial contra Krasnov avanzaba, Amaya expresó públicamente su respaldo al alcalde de Tunja y dijo que, si llegaba a producirse la vacancia, respetaría una terna presentada por el propio mandatario local, como lo ha hecho con otros alcaldes del departamento. Ese cambio de postura es precisamente lo que hoy tiene irritado a Krasnov.
Lo curioso es que, más allá de las explicaciones formales sobre coordinación institucional o facultades legales, ninguno de los dos ha explicado qué ocurrió para que una relación que hasta hace poco era cordial y respetuosa terminara convertida en una confrontación pública.
Y todo por un encargo que, en la práctica, podría durar menos de lo que dura esta polémica.










