Concertación participativa busca proteger el Páramo de Pisba sin desconocer a las comunidades


El ejercicio de delimitación participativa del Páramo de Pisba tiene como propósito proteger uno de los ecosistemas más estratégicos de Boyacá, al tiempo que reconoce la presencia histórica de comunidades campesinas y sus actividades productivas, con el fin de construir acuerdos que brinden seguridad ambiental y jurídica.

El proceso de delimitación del Páramo de Pisba avanza en Boyacá mediante jornadas de concertación participativa que buscan algo más que trazar una línea en un mapa: el objetivo es armonizar la protección ambiental con la realidad social, económica y productiva de los territorios que históricamente han sido habitados.

En municipios como Corrales y Mongua, comunidades rurales, autoridades locales y entidades del orden nacional y regional se han sentado en una misma mesa para discutir qué implica vivir en zona de páramo, cuáles actividades pueden mantenerse, cuáles deben transformarse y cómo garantizar, ante todo, la protección del agua.

Durante la más reciente jornada, realizada en la vereda Reyes Patria de Corrales, participaron el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, el Instituto Geográfico Agustín Codazzi, el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, Corpoboyacá, autoridades municipales, la Personería y habitantes del territorio.

La concertación participativa tiene varios propósitos centrales. El primero es proteger las fuentes hídricas que nacen en el Páramo de Pisba, fundamentales no solo para las comunidades locales sino para amplias zonas del departamento. En ese sentido, durante los encuentros se han atendido inquietudes relacionadas con minería, aprovechamiento forestal y manejo del recurso hídrico, y se han asumido compromisos concretos, como el monitoreo y seguimiento de acueductos comunitarios.

El segundo propósito es reconocer la presencia de población campesina en el páramo. A través de los estudios técnicos, económicos, sociales y ambientales (ETESA) complementarios, se acepta que en estas zonas existen actividades agropecuarias que no pueden ser ignoradas ni tratadas de manera homogénea. La delimitación busca, precisamente, establecer reglas claras que permitan la transición hacia prácticas sostenibles sin generar desarraigo ni incertidumbre jurídica.

“El objetivo es garantizar la protección del Páramo de Pisba, reconociendo las dinámicas sociales y productivas del territorio y construyendo acuerdos que brinden seguridad ambiental y jurídica para todos”, explicó Luis Francisco Becerra, profesional especializado en Gestión y Planificación Ambiental Territorial de Corpoboyacá.

Otro de los fines clave del proceso es prevenir conflictos socioambientales. La delimitación impuesta sin diálogo ha generado, en otros territorios del país, tensiones entre comunidades y autoridades ambientales. Por eso, estas jornadas buscan que las decisiones se construyan con información clara, participación directa y compromisos verificables.

Las mesas realizadas en Corrales se suman a las desarrolladas previamente en la vereda Sirguazá, en Mongua, y hacen parte de una ruta que continuará en los próximos meses. Según Corpoboyacá, el proceso seguirá promoviendo el diálogo abierto y la participación activa como herramientas para garantizar la sostenibilidad del territorio.

En el fondo, el ejercicio de concertación en el Páramo de Pisba apunta a una idea central: cuidar el ecosistema que regula el agua y el clima, sin desconocer a quienes han vivido históricamente en él, construyendo soluciones conjuntas que permitan proteger el páramo hoy y asegurar su permanencia para las generaciones futuras.

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